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La Puerta del Sol completamente nevada.
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La Puerta del Sol completamente nevada. (Foto: Chema Barroso)

Nueva zona de bajas emisiones y contratos de limpieza en un año marcado por Filomena

sábado 01 de enero de 2022, 18:00h

Madrid inauguró el año 2021 bajo un manto blanco de hasta 60 centímetros de espesor en algunos puntos de la Comunidad. La alerta roja se activó el 7 de enero y en las 30 horas que nevó de manera casi ininterrumpida desde entonces Filomena descargó, solo en la capital, 1.250.000 kilos de nieve. Una estampa de postal que pronto derivó en caos. El transporte por tren, suspendido. Los viajeros en Barajas, retenidos. Solo el Metro siguió funcionando, más de 100 horas sin parar. Ante el colapso en la movilidad, la Unidad Militar de Emergencias salió al rescate de cientos de conductores atrapados en las calles, incluidos los de los buses de la EMT. Algunos pasaron la noche del día 8 en el coche.

Los sanitarios doblaron turnos ante la imposibilidad de acceder a algunos centros médicos y el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, pidió a la población que no saliese de casa cuando algunos ya habían desempolvado el traje de esquí o incluso se paseaban en trineo por la urbe. El fin de semana se saldó con 1.000 intervenciones y 8.000 llamadas a emergencias y el lunes comenzó el desbloqueo de la región, con quitanieves despejando vías y con los vecinos dando paladas para abrir pasillos transitables en aceras y entradas a comercios o colegios. En el campo, en municipios como Colmenar Viejo, fueron necesarios incluso helicópteros para llevar balas de forraje a explotaciones cercadas por la nieve.

Cuando ya se escuchaban las primeras voces críticas por la falta de coordinación ante el temporal, se reanudó el servicio de recogida de basuras en la ciudad, paralizado durante días, tras acumularse hasta 9.000 toneladas de desechos. Gobiernos de todas las siglas se unieron en la petición de declaración de zona catastrófica, que fue concedida por el Ejecutivo central el 19 de enero. Para entonces el Consistorio matritense ya había cifrado en 1.398 millones los daños ocasionados por la borrasca, aunque después terminó reportando una factura final de 279 millones.

Foto: Chema Barroso

Capítulo aparte merece la catástrofe natural que provocó la nevada. Más de un tercio del arbolado de Madrid no sobrevivió o quedó mutilado. En Alcorcón y Aranjuez las pérdidas fueron similares. Hasta 800.000 árboles se sufrieron algún tipo de deterioro en la capital: 300.000 en parques, 150.000 en el viario público y el resto en la Casa de Campo. El Retiro y otras zonas verdes no pudieron reabrir por completo hasta abril. Cibeles impulsó un plan de reforestación que se concretó en una plantación de 100.000 árboles para reponer los talados por Filomena que ya ha arrancado.

Con la recuperación postfilomena encarrilada, aunque sin recibir entonces ni un euro del Gobierno -hoy solo 1,47 millones- por la declaración de zona catastrófica, Madrid se centró en aprobar la ordenanza de calidad del aire, perfilada en 2020. Una nueva norma con la que el Ayuntamiento habilita a agentes de movilidad y Policía Municipal a inmovilizar ‘in situ’ vehículos contaminantes y a pedir que pasen una nueva ITV. El reglamento, aprobado en marzo con los votos favorables de PP, Cs y Vox y con la abstención del PSOE, recoge además la obligatoriedad de que los parkings no residenciales instalen puntos de recarga eléctrica antes de 2024 y ayudas para retirar las últimas calderas de carbón antes del 1 de enero de 2022.

Madrid Central se queda

En el mes de septiembre se aprobó, gracias a un insólito pacto con el recién constituido Grupo Mixto, la ordenanza de movilidad, que cambia la forma de circular por la ciudad, incluyendo una nueva zona de bajas emisiones en Plaza Elíptica a la que no pueden acceder los vehículos sin etiqueta ambiental (A) que ya está activa en fase de preaviso. El nuevo reglamento también fija la permanencia de Madrid Central, rebautizado como Madrid Distrito Centro, con la única novedad de que se equiparan los derechos de comerciantes a los de los residentes. Una medida denunciada en los tribunales por Más Madrid por regresiva al entender que permite la entrada de más automóviles y por Vox por demasiado restrictiva. Toda una paradoja.

Almeida infringía así su promesa electoral de eliminar el proyecto estrella del mandato de Ahora Madrid, pero cumplía con su acuerdo de Gobierno con Ciudadanos y con la Ley de Cambio Climático, que exige zonas de bajas emisiones en las ciudades de más de 50.000 habitantes. Además, con la ordenanza ponía fin al embrollo judicial que acarrearon los defectos de forma de la aprobada por Manuela Carmena. El Supremo ratificó en mayo la anulación de Madrid Central y las sanciones se paralizaron.

El 12 de diciembre, ya con el reglamento de Borja Carabante en vigor, volvieron las multas. Cuatro días después se activó por segunda vez este año el protocolo anticontaminación, probándose así la necesidad de restricciones al vehículo privado. Limitaciones que, por otra parte, han venido acompañadas por ayudas a la renovación del parque automovilístico insuficientes para la oposición, que reclama una mayor apuesta por el transporte público y los carriles bici para rebajar las emisiones nocivas en la ciudad.

Zona de bajas emisiones Madrid Distrito Centro. Foto: Chema Barroso

Más efectivos de limpieza

El 2021 también se recordará como el año en que Madrid estrenó nuevos contratos de limpieza, acabando con los firmados por Ana Botella y con los que se pretende acaba con uno de los mayores lastres de la ciudad: su suciedad. La plantilla de operarios se ha reforzado con 2.500 incorporaciones extra, la cuantía destinada al servicio se ha incrementado en 80 millones anuales y la flota ahora es verde. Para el mantenimiento de las zonas verdes, otro nuevo contrato con un 20 por ciento más de personal y un 52 por ciento más de presupuesto. En unos meses se comprobará si la capital sigue oliendo, como denuncia el PSOE, a ‘Eau de Almeida’: el aroma de basura sin recoger. También se verá si los vecinos de Latina logran que no se instale el cantón de limpieza que el Consistorio quiere colocar a seis metros de sus casas.

Sí consiguió liberarse Vallecas de la basura de la Mancomunidad del Este. Los 31 municipios que la integran vertían sus residuos en Valdemingómez desde diciembre de 2019 por petición del Gobierno autonómico tras colmatar el vertedero de Alcalá. El pasado mes de abril estrenaron, tras años de retraso, la planta de Loeches, el Complejo Medioambiental de Reciclaje más moderno de España. También a la vanguardia en su sector se encuentra la empresa Ros Roca, que ofrece soluciones para la gestión de residuos y que se ha afianzado en la región con su centro de Servicio Posventa en Pinto. La compañía participó, junto a otras grandes empresas e instituciones, en las XIX Jornadas de Medio Ambiente organizadas por Madridiario en noviembre, que en esta edición se dedicaron a la innovación en el ámbito de la economía circular.

Nuevos vehículos de limpieza. Foto: Chema Barroso

Luchas vecinales por las cocinas fantasma y en Navacerrada

Tampoco han faltado en el año que dejamos atrás las luchas vecinales. Los ruidos, humos y olores de las ‘cocinas fantasma’ desesperaron a los vecinos de distritos como Tetuán o Chamartín donde han proliferado este nuevo modelo de negocio que consiste en convertir bajos de edificios residenciales en multicocinas industriales desde las que se sirven pedidos a domicilio. Cibeles negó el boom, pero realizó inspecciones y, más tarde, cuando las protestas llegaron a Cibeles, decidió limitar estas dark kitchen suspendiendo la concesión de nuevas licencias si su superficie prevista supera los 350 metros cuadrados.

La movilización ciudadana también se activó en Navacerrada en abril cuando el Ministerio para la Transición Ecológica anunció el desmantelamiento de su histórica estación de esquí. El Ejecutivo los obligaba a desmontar tres de sus pistas atendiendo a razones vinculadas al cambio climático, pues desde los años 70 la temperatura media del Puerto de Navacerrada ha aumentado 1,95ºC. Toda la comarca se opuso al cierre de su motor económico. El 30 de octubre vencía el plazo dado por el Gobierno, pero la empresa se resistió a marcharse. El 10 de diciembre la Justicia le permitió continuar con su actividad y tres días después abría sus puertas.

Protesta por las cocinas industriales. Foto: Chema Barroso

Tampoco contribuye a combatir la emergencia climática las altas emisiones de metano detectadas en el vertedero de Pinto por la Agencia Espacial Europea. Una noticia que fue descrita como una “amenaza ambiental y sanitaria” por la Plataforma por el cierre de la instalación y desmentida por la Mancomunidad Sur. El mismo organismo alertó de la alta concentración de este gas en Valdemingómez, un punto que el Ayuntamiento de Madrid negó asegurando que sus emisiones de biogás -que contiene metano- “eran residuales”.

Los animales dejan de ser cosas

El 2021 concluye con un importante avance en los derechos de los animales. La legislación española ha dejado de considerarlos cosas y la nueva Ley de Protección Animal, aprobada en el Congreso con el único voto en contra de Vox, los define como “seres sintientes”. Un cambio normativo que los ampara ante el abandono, el maltrato o el embargo y que llega meses después de que la Comunidad de Madrid suspendiera la actividad investigadora del laboratorio Vivotecnia tras encontrar incididos de maltrato animal en sus experimentos. Si la sociedad condenó entonces estas prácticas, también hizo lo propio con el ‘exterminio’ de cotorras en la capital en noviembre. El Consistorio madrileño autorizó la caza con carabina “en casos excepcionales” de esta especie invasora, un método reprobado por muchos y justificado por el alcalde: “Si soy un salvaje por proteger a los madrileños, seré un salvaje”, declaró Almeida. En las zonas rurales, los ataques del lobo no han cesado.

Nuevo parque de la Gavia. Foto: Lucía Villanueva

De vuelta en la ciudad, destaca la consolidación del proyecto del Bosque Metropolitano. Ya se han plantado más de 150.000 árboles y especies arbustivas y en los últimos meses se están acometiendo obras en distritos como Usera para que diferentes barrios que lo integran queden conectados por este cinturón ecológico. También se espera que forme parte de este anillo verde en un futuro las lagunas de Ambroz, para las que Cibeles trazó un plan de protección al que no se quiso sumar el Gobierno regional al rechazar una proposición no de ley que pedía su inclusión en el catálogo regional de humedales. Mientras la municipalización de este enclave se resuelve, Madrid sigue ampliando su superficie vegetal, estrenando zonas verdes como el parque Caleido o el de la Gavia. Nuevos espacios para oxigenar un aire que sigue contaminado y que las zonas de bajas emisiones esperan contribuir a mejorar.

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