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ANUARIO 2019

Huelga en el Samur Social de Madrid.
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Huelga en el Samur Social de Madrid. (Foto: Chema Barroso)

Crisis de refugiados y ataques a los 'menas' en el año de la exhumación de Franco

sábado 04 de enero de 2020, 09:08h

La problemática social más significativa de 2019 en la capital tiene nombre propio. Más bien, acrónimo: ‘menas’. Un término que ha virado del absoluto desconocimiento al vocabulario recurrente de los madrileños. Una palabra que, no obstante, ha blanqueado en cierto modo la compleja realidad a la que hace referencia: la precariedad en la que han vivido los últimos meses los menores extranjeros no acompañados en Madrid.

En el mes de marzo, el Gobierno regional admitía una ocupación excesiva en el Centro de Primera Acogida de Menores de Hortaleza. Sus trabajadores reclamaron entonces “dignidad” para estos jóvenes ante una situación que tildaron de “caótica” y “digna de la posguerra”. Comenzaba así un cruce de reproches entre administraciones para dilucidar quién debía hacerse cargo de ellos en paralelo a unos vecinos divididos entre el apoyo y el rechazo hacia los chicos.

Ante ciertos altercados aislados protagonizados por estos y miembros de bandas del barrio, el Ayuntamiento anunciaba un refuerzo policial al tiempo que Más Madrid denunciaba una agresión con porras contra un grupo de menas. Sin embargo, el punto álgido del conflicto estaba por llegar. En noviembre, los Tedax detonaban una granada lanzada al interior del centro de Hortaleza en una bolsa de plástico. Un acontecimiento que puso a Vox en el disparadero por auspiciar una "campaña de acoso" y criminalización contra los menores.

Vecinos del barrio de Hortaleza se manifiestan en contra de los 'menas'. (Foto: Chema Barroso)

Un frente que continúa abierto al igual que la búsqueda de una solución definitiva al repunte en la llegada de refugiados a la ciudad. En octubre la cifra de peticiones de asilo superaba las 35.000 y el Consistorio capitalino pedía auxilio ante tal colapso. Mientras centenares de personas pasaban la noche al raso a las puertas de la sede del Samur Social, los empleados del mismo se embarcaban en una huelga de 24 horas como reclamo de una mejora en las condiciones laborales para brindar "un servicio de calidad".

La Alcaldía ofreció entonces siete centros al Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social para alojar a los refugiados, pero recibieron un revés del Gobierno central al validar tan solo dos de estas instalaciones. La lentitud en la tramitación de las ayudas despertó la movilización ciudadana para evitar que más niños siguiesen durmiendo a la intemperie. El Ayuntamiento se negó a habilitar más recursos para atenderlos, pero al final cedió y hace un par de semanas anunciaba que colocará 20 módulos prefabricados para acogerlos como respuesta de emergencia.

El año de la 'desokupación'

Tales concesiones no se han dado en los espacios municipales okupados. Almeida y Villacís prometieron 'mano dura' contra este fenómeno durante la campaña electoral y los bastiones okupas más longevos han caído en cadena en los últimos meses. El 18 de octubre se desalojaba La Dragona de madrugada y sin incidentes. Apenas unas semanas más tarde, La Ingobernable corría la misma suerte después de conseguir aplazar el lanzamiento.

En verano, el Consistorio había puesto fin a la acampada reivindicativa que un grupo de personas sin hogar inició en abril en el Paseo del Prado. Ni las altas temperaturas estivales ni los grupos violentos que amenazaron con reventar el campamento de los 'sin techo' lograron que estos cesaran en su intento de que Pedro Sánchez aprobara un Real Decreto-Ley para proteger a personas en su condición. La visita de una delegación de Naciones Unidas para examinar la candidatura del Eje Prado-Retiro a Patrimonio de la Humanidad de la Unesco precipitó esta actuación para 'limpiar' la imagen de la ciudad.

No obstante, el 'desalojo' más mediático del 2019 no es otro que el de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos. El Tribunal Supremo avaló por unanimidad su exhumación a finales de septiembre y el proceso se culminaba el 24 de octubre. Ese día se reinhumaba el cadáver del dictador en el cementerio de Mingorrubio en El Pardo después de un traslado del cuerpo en helicóptero y ante la presencia de familiares y decenas de simpatizantes del franquismo que quisieron darle un último adiós.

Los familiares de Franco porta su féretro hasta el helicóptero que lo llleva a Mingorrubio. (Foto: Chema Barroso)

De la expansión de las casas de apuestas a la no condena de la violencia machista

En materia social, el año que despedimos también ha estado marcado por la proliferación sin precedentes de las casas de apuestas, que ha obligado a una regulación para frenar su expansión masiva en los distritos más vulnerables de Madrid. Fruto de este problema, el movimiento vecinal se levantaba contra estos locales y forzaba a la Comunidad a actuar. Así, Isabel Díaz Ayuso comunicaba la suspensión sine díe de nuevas aperturas, una determinación que no ha imitado el Ayuntamiento.

Asimismo, otra lacra que se ha topado con la oposición ciudadana ha sido la violencia de género. Más de 350.000 personas se daban cita en las calles de la capital en la marcha feminista del 8-M, en la que se condenaron los ataques machistas. Sin embargo, mientras los madrileños se solidarizaban con la causa, en la esfera política se sucedían las discrepancias. Ya en septiembre, el alcalde se encaraba con el portavoz de Vox en el Consistorio, Javier Ortega Smith, por el boicot de la formación de ultraderecha al minuto de silencio que se guardó en Cibeles por el asesinato de una mujer a manos de su pareja.

Almeida se encara con Ortega Smith por boicotear el minuto de silencio por una mujer víctima de violencia de género. (Foto: Chema Barroso)

El 25 de noviembre, Día Internacional Por la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres, el partido que dirige Santiago Abascal se opuso a firmar una declaración institucional en apoyo a las víctimas tanto en el Ayuntamiento de Madrid como en la Asamblea regional. Por primera vez desde 2005, ambas instituciones no podían leer el manifiesto por la falta de unanimidad entre los grupos, un hecho que provocó que una víctima de esta problemática pidiera al portavoz de Vox "respeto" para las damnificadas en una escena de gran tensión. Como castigo a su actitud, la oposición exigió la reprobación de Ortega Smith, que fue respaldada también por Ciudadanos para sorpresa del PP.

El partido naranja también protagonizó otra de las polémicas del año, la acaecida durante el Orgullo. Si antes del mismo el foco se posaba sobre el Partido Popular por retirar de las farolas parte de la campaña ideada por Manuela Carmena para el evento, Cs se saltaba el veto de los organizadores y participaba en la multitudinaria manifestación, donde algunos de sus miembros fueron increpados por parte de los asistentes. La Fiscalía vio un delito de coacciones, pero pidió el archivo de la causa. Sin embargo, la formación naranja no asume el carpetazo al caso y aún no ha pronunciado la última palabra. De nuevo un conflicto social cuya resolución se determinará este 2020.

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