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José Luis Martínez-Almeida y Manuela Carmena
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José Luis Martínez-Almeida y Manuela Carmena (Foto: Chema Barroso)

El 'matrimonio' Almeida-Villacís destrona a Carmena

martes 24 de diciembre de 2019, 09:04h

El 20 de diciembre de 2018, el Ayuntamiento de Madrid difundió su tradicional mensaje navideño. En él, la entonces alcaldesa, Manuela Carmena, felicitaba las fiestas a los madrileños y pedía un deseo -eliminar la agresividad de las redes sociales-, todo ello vestida con una americana verde, color que marcado de lleno el año político. Eso sí, quizá la lista de deseos de la exregidora incluía otra petición que decidió callar, la de repetir como candidata con una formación en la que ella tuviera el control total sin que otros factores externos -como Pablo Iglesias, con quien nunca ha llegado a mantener una buena relación- pudiesen interferir. Y como si de un regalo de Reyes se tratase, la segunda semana de enero se convirtió en realidad. El candidato de Podemos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Íñigo Errejón, se desligaba del proyecto morado para expandir la marca de Carmena a toda la región y dejaba en la estacada al que, casualidades de la vida, está cerca de convertirse en vicepresidente del Gobierno de la nación.

Sin embargo, la otra ola verde, la del tono eléctrico de Vox, tumbó sus aspiraciones. Carmena ganó las elecciones con medio millón de apoyos, sí, pero los votos que fueron a parar a su concejal Carlos Sánchez Mato, a quien terminó apoyando Iglesias como venganza y quien no sacó representación, sumados a los votos de los que se quedaron en casa provocaron que la aritmética municipal permitiese a la derecha volver a gobernar en el Palacio de Cibeles. José Luis Martínez-Almeida -15 concejales-, pese a dejarse casi 170.000 votos y sacar el peor resultado del PP, se hizo con la Alcaldía gracias a un pacto de gobierno con Ciudadanos, que aguantó el tipo -11 ediles- pese a la bajada de actividad de la candidata Begoña Villacís debido a su embarazo y al daño mediático de una información sobre una sociedad con su marido. Alemida también logró el apoyo de Vox -4 concejales-, a quien se le prometió estar en el Gobierno pero que ha terminado sentado en la oposición. Desde allí, pese a las gruesas palabras, sus cuatro concejales han permitido al Gobierno sacar sus primeros Presupuestos, que llegaron con polémica.

No fue fácil, eso sí. Las semanas posteriores a las urnas, los equipos negociadores del PP y de Cs, comandados por Andrea Levy y Miguel Gutiérrez, respectivamente, fueron viéndose de forma repetida sin problemas programáticos pero con algún escollo, como cuando Villacís propuso una Alcaldía rotatoria de dos años. Todo humo. En la madrugada del 14 de junio, el popular y la lideresa naranja firmaron el reparto del Gobierno municipal y una serie de puntos programáticos sin Vox, que acordó otro documento independiente con el PP nacional horas más tarde, cuando no quedaba casi nada para el Pleno de investidura.

Esperanza Aguirre, Ana Botella y Alberto Ruiz-Gallardón vieron así cómo la formación de ultraderecha permitía a Almeida arrebatarle el asiento a Carmena, que el siguiente día hábil presentó su renuncia al acta como concejala dejando como portavoces de Más Madrid a Marta Higueras, que más tarde tuvo que delegar el salto al Congreso en favor de Inés Sabanés, y a Rita Maestre, que acapara ya todos los focos. En cuanto a la exalcaldesa, dijo que dejaría la política pero nunca se ha ido del todo. Semanas después de abandonar el Consistorio, inauguró una sección semanal sobre ética política en La Ser. Más tarde, publicó un libro y participó en la campaña de Más País, de quien se ha desligado tras el estrepitoso fracaso que cosecharon en las generales del pasado 10 de noviembre -2 diputados-. Ahora, todo parece indicar que recalará en el Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos si Pedro Sánchez logra ser investido.

Ese cambio se lo reprocha de vez en cuando el alcalde, que siempre explica que hubiera querido que Carmena se quedase a hacer oposición. Como si no tuviera bastante. Pese a que, como transmiten diferentes fuentes, los concejales de Ciudadanos son totalmente leales y la relación entre Almeida y Villacís es "magnífica", su poca fuerza parlamentaria provoca que tengan que negociarlo todo con Vox, que intenta marcar la agenda con su lucha contra el feminismo -por primera vez desde hace lustros, el Ayuntamiento no ha aprobado una declaración institucional contra la violencia machista por su culpa- o el cambio climático. Y ahí es cuando más ruido hacen, como cuando intentaron liderar la lucha contra Madrid Central que, al final, ha resultado fallida. La Zona de Bajas Emisiones sigue tal y como está pese a que Almeida dijo que lo primero que haría sería acabar con ella y Cs no apoya al alcalde cuando habla de descafeinarlo. Respecto a los demás compromisos electorales, cierto es que se han comenzado a cumplir en un gran porcentaje. Sobre todo, los que buscan derogar todo lo que queda del 'legado Carmena', como la Radio M21 o el memorial de La Almudena. Y parece que van a seguir así en 2020 que al menos, comienza con nuevos presupuestos.

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