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El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, tras confirmarse su 'ruptura' con Vox y abrirse a negociar los Presupuestos con Recupera Madrid.
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El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, tras confirmarse su 'ruptura' con Vox y abrirse a negociar los Presupuestos con Recupera Madrid. (Foto: Chema Barroso)

El impensable viraje a la izquierda del Gobierno de Almeida

Un 2021 de vértigo en Cibeles

Nada hacía presagiar a comienzos de 2021 que el año terminaría con una ruptura entre el Gobierno municipal y Vox, su socio prioritario. José Luis Martínez-Almeida y Javier Ortega Smith acababan de estampar su firma en un acuerdo de Presupuestos para Madrid que, 12 meses más tarde, no se ha reeditado. La sintonía entre ambos se quebró el día que PP y Cs avalaron la constitución del Grupo Mixto con el que, a la postre, han aprobado tanto la ordenanza de movilidad como las cuentas de 2022.

Los pupilos de Santiago Abascal respondieron con un “¡Que les vaya bonito!” al regidor tras permitir, a su juicio, la vuelta de las políticas “comunistas” de Manuela Carmena al Ayuntamiento capitalino. Ante esta “patada” a los madrileños, el Ejecutivo buscó una alianza con los ediles escindidos de Más Madrid y la encontró en tres de ellos. El cuarto no quiso plegarse y renunció a su acta. Un forzado e insólito viraje a la izquierda que, sin intuirse entonces, empezó a fraguarse con el nacimiento de Recupera Madrid.

José Manuel Calvo, Marta Higueras, Luis Cueto y Felipe Llamas dinamitaron Más Madrid el 4 de marzo, iniciando una guerra fratricida. Sus diferencias con la líder de la formación, Rita Maestre, los empujaron a crear una plataforma propia bajo la que aglutinar a las fuerzas de izquierda para, juntos, arrebatar la Alcaldía a la derecha en 2023. Recupera Madrid se fundó con el objetivo de hacer “una verdadera oposición” a Almeida, pero en la práctica han posibilitado que este saque adelante varios de sus proyectos estrella.

El Pleno decidió otorgar a los carmenistas un grupo municipal propio con derechos análogos al resto de partidos, el Mixto, en lugar de considerarlos no adscritos, sin beneficios. Una solución reprobada por sus excompañeros, quienes censuraron que se incentivara el transfuguismo y exigieron su suspensión temporal, petición que la Secretaría del Pleno admitió en abril y que quedó respaldada por un dictamen de la comisión jurídica de la Comunidad de Madrid. El embrollo se dilató hasta el final del verano. La Justicia aceptó las medidas cautelarísimas solicitadas por Maestre contra la creación del Grupo Mixto, pero apenas unos días después se levantaba la suspensión.

Recupera Madrid salva la ordenanza de movilidad

El 7 de septiembre se oficializaba la independencia de Recupera Madrid gracias a los votos favorables de Partido Popular y Ciudadanos, aunque la batalla judicial por la legitimidad de esta nueva formación continúa abierta. La relación entre el Gobierno y Vox se resquebrajó en ese mismo momento, con Ortega Smith acusando al alcalde de “pagar” con un millón de euros, la asignación concedida a los ‘carmenistas’, los votos de estos para aprobar la nueva ordenanza de movilidad que ellos rehusaron apoyar por "demasiado restrictiva".

Cuando el Grupo Mixto aún se encontraba en la indefinición administrativa se ofrecieron a apoyar este reglamento. Una propuesta que se consumó el 13 de septiembre con sus cuatro ‘síes’ a la normativa que perpetúa Madrid Central. Con ella, los ‘populares’ se saltaban su promesa electoral de acabar con la zona de bajas emisiones de Centro, una “traición” para Vox, pero cumplían con la exigencia de la Ley de Cambio Climático de contar con al menos una en urbes de más de 50.000 habitantes. De hecho, Almeida y Villacís optaron por implantar otro perímetro con limitaciones a los vehículos más contaminantes en Plaza Elíptica, el mayor foco de polución de la ciudad.

El veto de Vox obliga a un nuevo pacto con los carmenistas

Abierta la veda del pacto entre el Ejecutivo y Recupera Madrid, estos volvieron a ofrecerse como alternativa a Vox tras presentarse el proyecto presupuestario para 2022. Sin embargo, se toparon con un primer edil que rozaba la súplica ante Ortega Smith para que accediese a sentarse a hablar sobre los Presupuestos. Ambos se enzarzaron en el Pleno de noviembre, donde Martínez-Almeida le afeó una actitud de “matonismo político”. Pese a la incesante ofensiva del máximo dirigente matritense, que primero censuró que no quisieran trabajar por Madrid y después los responsabilizó de poner en peligro los fondos europeos si se prorrogaban las cuentas, los de Abascal se opusieron en rotundo a negociar “en trastiendas” unos Presupuestos “de rodillas a los comunistas”.

Mientras el líder del PP agotaba la vía Vox, la vicealcaldesa, Begoña Villacís, abría la puerta a pactar con el Grupo Mixto, aunque de forma tímida, pues prefirieron no adoptar un perfil propio durante el proceso. El tiempo se agotaba y el regidor parecía asumir el desprecio de Vox al ampliar el plazo de presentación de enmiendas previa llamada a Recupera Madrid para evitar que registraran la enmienda a la totalidad con la que amenazaban. Los carmenistas celebraban este primer acercamiento cuando el alcalde les hizo el desplante de apelar de nuevo al acuerdo con Vox tras conocer que estos habían le habían enviado un correo aceptando su invitación a dialogar. En paralelo, Más Madrid presentaba su enmienda a la totalidad y el PSOE 207 parciales.

No le importó madrugar a José Luis Martínez-Almeida para reunirse con Javier Ortega Smith. Debía quemar su último cartucho. El secretario general de Vox llegó a Cibeles con “poca esperanza” de alcanzar un punto de encuentro y salió anunciando su voto en contra de los Presupuestos por no hallar “el menor atisbo” de revertir Madrid Central. El alcalde aseguró haber asistido a un “paripé”. Chocó, según dijo, contra un “frontón”, con un partido que llegó “sin propuestas” al encuentro. "El viaje de Ortega por la Gran Vía nos cuesta 60 millones de euros", afirmó en referencia a la bajada de impuestos por ese importe que quedaba comprometida si las cuentas se prorrogaban.

Javier Ortega Smith sale de Cibeles tras una reunión con Almeida en la que se ratificó la ruptura total entre Gobierno y Vox. Foto: Chema Barroso

Tampoco pudo aplicar el equipo de Gobierno esa rebaja fiscal prevista en todo caso, pues su pacto in extremis con Recupera Madrid se condicionó a no conceder “regalos” en los tributos a los más ricos. Este escollo del IBI se salvó con cesiones por los dos lados, sin subida para los ‘superedificios’ como proponía el Grupo Mixto, pero sin reducción general para todos como planeaban PP y Cs. En el término medio vieron la virtud: bonificaciones a los propietarios de viviendas con un valor catastral menor a 300.000 euros y la misma tasa que hasta ahora para los demás. El acuerdo se ratificó en Pleno el 29 de diciembre. Así, la capital dispondrá de un Presupuesto de 5.481 millones de euros, superando los 1.000 millones para el gasto social y sumando un 23 por ciento más de inversión que el del año anterior.

A cambio de los síes de Calvo, Cueto e Higueras, pues Llamas se bajó del barco antes por no estar conforme con el pacto, el Ejecutivo municipal accedió a recuperar financiación para el Orgullo, a ceder Prado 30 la Comunidad para construir un centro de salud, a declarar a Almudena Grandes ‘Hija Predilecta de Madrid’ y a poner en marcha una solución de emergencia energética para la Cañada Real, entre otras concesiones.

La sintonía Gobierno-Grupo Mixto se extiende a las terrazas

Pese a que el principal dirigente de la ciudad se niega a reconocer a Recupera Madrid como nuevo socio preferente, lo cierto es que su entendimiento con el Grupo Mixto no acabó en las cuentas de 2022. Su sintonía se ha hecho extensible a la polémica ordenanza de terrazas, que no convence ni a vecinos, ni a comerciantes ni al resto de grupos de la oposición. La negociación, liderada por Villacís, se enquistó nada más arrancar, pues PSOE y Más Madrid pidieron retirar esta normativa e iniciar la redacción de una nueva que recoja el sentir de todos los afectados por una problemática, la de las molestias ocasionadas por los veladores, que mantiene enfrentados a residentes y hosteleros desde hace más de un año.

El descanso vecinal y la actividad hostelera se han demostrado incompatibles en zonas como Ponzano o Retiro, donde se concedieron tras el confinamiento las terrazas Covid: tanto ampliaciones en acera de las existentes como otras nuevas en aparcamientos. Una medida extraordinaria que debía decaer el último día de 2021, pero que el Ejecutivo ha decidido prorrogar un mes más (hasta el 31 de enero de 2022) tras los estragos de la sexta ola de la pandemia.

La vicealcaldesa ya había planteado esta prórroga antes, pero tuvo que ceder y proyectó una ordenanza que eliminaba todas las prolongaciones en acera, así como las terrazas ubicadas en plazas de estacionamiento en zonas tensionadas y protegidas. El resto permanecerían. Solo a los carmenistas, además de a los hosteleros, les parece una propuesta razonable. Por ahora, la ordenanza ha quedado en stand by, pero en los próximos meses se comprobará si Recupera Madrid vuelve a ser el comodín del Gobierno para aprobarla.

Unidad frente a los múltiples divorcios PP-Cs

El cambio de aliado externo a buen seguro satisface a Ciudadanos, que ha reiterado en los últimos meses que Vox se comporta como un socio “poco fiable”. Como ejemplo, su negativa a negociar los Presupuestos en Andalucía, el único gobierno autonómico en el que se mantiene la coalición PP-Cs. Los de Murcia, Madrid y Castilla y León saltaron por los aires este 2021. Isabel Díaz Ayuso dimitió el 10 de marzo ante el supuesto temor a que se replicara la moción de censura contra los ‘populares’ elevada por la formación naranja en la región de Murcia. En una maniobra para tentar su gobernanza en solitario, la presidenta madrileña dimitió y convocó unas elecciones que se saldaron con el PP acariciando la mayoría absoluta y con sus ya exsocios sin representación en la Asamblea de Madrid.

Almeida y Villacís celebraron en el ecuador del mandato un Gobierno en coalición

Antes, José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís habían desmentido un posible efecto dominó, con la vicealcaldesa asegurando que no se repetiría en el Consistorio capitalino la operación murciana. Juntos reafirmaron su voluntad de agotar un mandato cargado de hándicaps, pues han debido gestionar tanto la pandemia como el desastre provocado en enero de 2021 por la borrasca Filomena. Los comicios autonómicos tiñeron de azul los 21 distritos de la ciudad, incluidos feudos históricos de la izquierda como Vallecas y Ayuso integró en su nuevo Ejecutivo a exmiembros de Cs. Un movimiento que el alcalde reconoció aspirar a seguir, aunque meses más adelante negó que su partido intentara fichar a Villacís apelando a la coherencia de esta con su ideario político. “No me dejaría tantear”, zanjó la aludida.

Pese a que el entendimiento entre los socios de Gobierno ha imperado en general, también se han sucedido ciertas discrepancias entre las dos siglas que lo conforman. El más sonado, el del lío que desencadenó Villacís al apuntar en una entrevista que Madrid se postulaba para organizar los Juegos Olímpicos de 2036. Un anuncio que la Alcaldía desmintió ipso facto, desacreditándola. Sin embargo, esta se mantuvo firme en sus declaraciones, incidiendo en que la concejalía de Deportes la gestiona Ciudadanos y que lleva “trabajando en ese sentido desde el primer día”. En su reencuentro en una Junta de Gobierno los dos partidos se afanaron por vender un clima de cordialidad dando por zanjado un tema que aún levanta ampollas.

Sánchez, un ‘enemigo’ común

Donde sí han forjado un frente común es en la crítica al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En un año en que los asuntos nacionales han cobrado un anormal protagonismo en los Plenos de Cibeles, ambos coincidieron en señalarlo como el “nuevo líder del procés” catalán, condenando su “blanqueamiento” del separatismo. Centrados en asuntos municipales, los dos han afeado el retraso en la concesión de las ayudas para paliar los daños de Filomena, así como han reclamado que los fondos europeos se repartan de acuerdo al PIB y no a otros criterios. Asimismo, los dos mandatarios convinieron en su reproche al Estado por “castigar” a la ciudadanía madrileña en el reparto de los Presupuestos Generales del Estado.

Dentro de sus propias formaciones, Begoña Villacís encabeza un reto complejo: que Ciudadanos no desaparezca del mapa político madrileño tras las elecciones municipales y regionales de 2023. Una tarea que lidera desde su nuevo cargo como coordinadora de Cs en Madrid tras el abandono de la vida política de su predecesor, Ignacio Aguado. Con una dirección renovada y sin los antiguos espadas, la dirigente ‘naranja’ busca reflotar la formación tras el “traumático” 4-M.

Villacís se volcó en la carrera electoral de Edmundo Bal en el 4-M, pero Cs no consiguió representación en la Asamblea. Foto: Chema Barroso

La guerra Ayuso-Casado salpica a Almeida

Por su parte, el alcalde ha tenido que lidiar desde este verano con la guerra entre Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado. La dirección nacional del Partido Popular parece estar reticente a que la presidenta regional concentre en su persona, como ha pedido, el mando del Gobierno y el del partido en Madrid. La popularidad de la mandataria tras las elecciones intimida en Génova y otorgarle la presidencia del PP madrileño la fortalecería aún más, pudiendo opacar al presidente nacional de la formación.

José Luis Martínez-Almeida se encuentra en medio del conflicto -que ha derivado en bloqueos en WhatsApp y filtraciones-. El regidor ha manifestado que no contempla postularse como candidato a dirigir el PP de Madrid y ha ofrecido una vía alternativa, que este puesto lo ocupe una tercera persona, pero su ‘partner’ lo descarta. Por el camino, ambos han ido disipando los rumores sobre su mala relación, que habría surgido por su hipotética rivalidad en la carrera hacia el liderazgo de los ‘populares’ en la Comunidad. Unas voces que en las últimas semanas se han acallado, pero que podrían reavivarse en cualquier momento.

Mientras tanto, Martínez-Almeida se prepara para un año en el que se prevé que Vox intensifique sus ataques contra él tras su pacto de los Presupuestos con los herederos de Manuela Carmena. En el curso que se cierra, el Gobierno municipal se ha visto obligado no solo a tratar de reflotar económicamente la ciudad por la crisis derivada del Covid, sino a las consecuencias de Filomena, que colapsó la ciudad los primeros días del año. El Ejecutivo se congratula por haber puesto en marcha los nuevos contratos de limpieza, por haber aprobado la primera ordenanza de calidad del aire de la ciudad, por la reapertura de la Plaza de España o por la Operación Asfalto más ambiciosa de la historia. Además, cierran el 2021 con el honor de que el eje Prado-Retiro, el Paisaje de la Luz, ha sido reconocido por la Unesco como Patrimonio Mundial.

El alcalde se ha visto envuelto en la guerra interna del PP entre Génova y Ayuso. Foto: Chema Barroso

Una oposición en reestructuración

La oposición, por su parte, entiende que el Consistorio no aborda los verdaderos problemas de la capital y acusan al primer edil de priorizar su cargo como portavoz nacional del PP frente al de alcalde. Así, Más Madrid le diagnosticó en el Debate sobre el Estado de la Ciudad el ‘síndrome de Cibeles’, una “completa desconexión de la realidad y un triunfalismo incomprensible”. Tanto la formación de Rita Maestre como el PSOE han reclamado estos meses una solución para las familias que encadenan 15 meses sin luz en la Cañada Real, una ordenanza de terrazas que ponga de acuerdo a todos los afectados, una regulación de las cocinas fantasma o la cesión del inmueble de Prado, 30 a la Comunidad para que albergue un demandado centro de salud.

Además, la izquierda ha reclamado la ampliación de Madrid Central, ha protestado por la mudanza de Medialab Prado a Matadero sin previo aviso a los trabajadores y ha denunciado el ‘eau de Almeida’, el aroma de “basura sin recoger” y “atasco perpetuo” en la ciudad. Una congestión del tráfico que el equipo de Gobierno reconoció, pero que aún no se ha subsanado.

Numerosas reclamaciones de una oposición que ha afrontado también complejas reestructuraciones internas. Más Madrid perdió, como se ha explicado antes, a cuatro de sus concejales y, con ello, su condición de grupo mayoritario en Cibeles. No obstante, mantienen la esperanza de que la Justicia anule la constitución del Grupo Mixto. El PSOE no lo ha tenido mucho más fácil, pues cuando se reponían de la marcha de una de sus principales bazas, Mercedes González, designada como nueva Delegada del Gobierno en Madrid, su entonces portavoz, Pepu Hernández, dimitía en septiembre dando paso a Mar Espinar como sustituta. Tanto ella como Rita Maestre contarán ahora con un nuevo aliado en la crítica al Ejecutivo: Vox. El 2022 promete nuevos vaivenes políticos a los que José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís deberán sobreponerse mientras se comienza a perfilar la carrera electoral.