www.madridiario.es
Garrido hizo un alto en sus vacaciones para celebrar La Paloma.
Ampliar
Garrido hizo un alto en sus vacaciones para celebrar La Paloma. (Foto: Comunidad de Madrid)

El año en que el presidente se fue de vacaciones y lo que se encontró al volver

martes 28 de agosto de 2018, 07:45h
La política regional regresa de la playa. Ángel Garrido preside este martes en la Real Casa de Correos de Sol el primer Consejo de Gobierno del último curso. Él, a diferencia de Cristina Cifuentes, sí ha disfrutado de su derecho a las vacaciones. Tras tres semanas de descanso, tanto el jefe del Ejecutivo como su gabinete y los cuatro partidos de la Asamblea se enfrentan a un año de vértigo en el que cualquier decisión estará condicionada por una fecha: domingo, 26 de mayo. Quedan 272 días para las elecciones autonómicas, un tiempo en el que volverá a ponerse a prueba la solidez del bloque PP-Cs mientras se dan a conocer los candidatos de ambas formaciones. Con todo el futuro por concretar, afloran los nervios y, para más de uno, estos últimos nueve meses de legislatura van a ser un auténtico parto.

Este año, sí. Cristina Cifuentes ha tenido de vacaciones. La expresidenta ha cambiado la capital por alguna escapada a Coruña y Menorca, como ha contado en Instagram. Le ha hecho falta acabar expulsada de todo foco político para poner fin a su polémica (y marquetiniana) renuncia al derecho al descanso. Durante los años que gobernó, la también exlideresa del PP de Madrid presumió de no necesitar parar para coger fuerzas. O, al menos, de no necesitarlo a la vez que el resto del mundo. Con su decisión, sostenida desde 2015, lo cierto es que la política se agostaba menos en verano: había un goteo permanente de declaraciones y los partidos se veían obligados a contraprogramar el trote de la jefa del Ejecutivo por el mapa regional. Su sucesor, Ángel Garrido, ha revertido esta situación. Con su vicepresidente, Pedro Rollán, de guardia, lleva más de tres semanas sin agenda, a excepción de su puntual reaparición el 15 de agosto. De natural más discreto que su predecesora, apenas ha dado pública cuenta de un paseo por La Granja, otro por las Cíes y un puñado de lecturas. Este martes acaban sus días libres y reúne el primer Consejo de Gobierno del curso: la única vuelta al cole presidencial de la legislatura.

Por delante hay 272 días hasta las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo. Como en el juego de la oca, cada movimiento que Garrido lance a partir de ahora podrá acercarle o no al objetivo que asoma ya al horizonte: su designación como candidato para 2019. Públicamente, el presidente sigue a disposición de la voluntad de Pablo Casado y del reparto de palos y zanahorias que diseñe desde el salón de mando de Génova. Sin embargo, su entorno ha empezado a levantar el pie de la sordina. Como preludio de su vuelta al tajo, varios de los consejeros que se han ido alternando estos días han orquestado una operación para respaldar la tesis de que él, el hombre de partido que ha logrado salvar el naufragio, sea el que encabece el cartel popular.

Metas volantes

Todo dependerá de lo que decida el nuevo presidente del PP, al que conoce de sobra. La primera meta volante de esta evaluación continua a la que se va a someter es el Debate del Estado de la Región, que se celebra a partir del 13 de septiembre. Aquí, en el Pleno de apertura del curso legislativo, Garrido tiene garantizada la atención mediática. El año pasado, Cifuentes la aprovechó para recuperar el talonario, regalar horas de mitin a la oposición y anunciar en el último segundo una crisis de gobierno que luego filtró a la televisión pública. Una maniobra de triple titular que logró eco más allá de las fronteras regionales.

Garrido, por contra, es poco dado al personalismo que inspiró aquella estrategia. Es muy elocuente, por ejemplo, que tras un mes no haya designado reemplazo para su directora de Comunicación, la ex de Telemadrid María Pelayo, fichada por Casado y breve responsable de un puesto que fue la clave de bóveda de la era Cifuentes. De ahí que, más allá de algún anuncio de interés para los próximos nueve meses, cabe esperar que en el debate el jefe del Ejecutivo se centre en exhibir su mejor credencial: la capacidad de buen interlocutor que, salvo sonadas excepciones, hasta la oposición le reconoce.

En una precampaña que apunta a nuevos gobiernos en minoría y con los candidatos del flanco izquierdo ya decididos y en vías de entendimiento, esa cualidad no es baladí. Si la aritmética vuelve a dar, al PP le hará falta entenderse con Ciudadanos (Cs) y Garrido tiene galones en eso: ha estado en todas las negociaciones importantes con los naranjas y, pese a las teatrales tiranteces, ha conseguido que sean su socio seguro a la hora de la verdad. Con el futuro de Ignacio Aguado por aclarar, las conversaciones sobre los Presupuestos del próximo año serán la siguiente prueba de fuego.

Leyes pendientes al borde de un ataque de nervios

La ley de cuentas es uno de los textos incluidos en el Plan Normativo, el conjunto de normas que el Ejecutivo se ha comprometido a sacar adelante antes de que expire su mandato. El documento -que engloba para este 2018 y 2019 más de un centenar de iniciativas- fue diseñado por Cifuentes unas horas antes de marcharse y sirve de brújula para entrever por dónde discurrirá la iniciativa del Gobierno del PP: Cañada Real, el cuerpo de forestales, el desarrollo de la ley de buen gobierno de la Sanidad o la protección de los humedales y el águila imperial ibérica, son solo algunos de los casos. Además, fuera de ese compendio espera lo que la actualidad impone, como el reglamento del taxi o el decreto de pisos turísticos.

Y hay más. En la Asamblea se acumulan otros proyectos cuya supervivencia depende del juego táctico de los partidos. La Lemes parece aparcada -el consejero Rafael van Grieken confirmó hace unos días que seguía sin ver consenso para relanzarla este otoño-, como el estatuto de los expresidentes, pero en cartera laten la ley de víctimas del terrorismo, la de patrimonio histórico -que incorporará una categoría para proteger, por ejemplo, Velintonia- o la de urbanismo y suelo.

Muchos deberes para Vallecas, que en unas semanas se convertirá, entre tanto, en un vibrar de nervios y conversaciones en pasillos. Mientras Podemos se sumerge en el siempre incierto resultado de unas primarias abiertas, el resto de parlamentarios está a expensas de que sus respectivas ejecutivas configuren las listas para 2019. O, lo que es lo mismo, los diputados se lanzan desde ya a capear rivalidades, inapetencias, abolengo, filias, fichajes, deudas, perdones y abandonos para garantizarse un buen puesto de salida. Toda una batalla al dictado de las encuestas que, sin duda, hará de este curso político que hoy empieza en Madrid uno trepidante, con poco para envidiar al que deja atrás.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.