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El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, participan en un homenaje a las víctimas del Covid-19
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El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, participan en un homenaje a las víctimas del Covid-19 (Foto: Europa Press)

Dos años de Almeida y Villacís en Cibeles: proyectos de calado en una carrera de resistencia política

martes 15 de junio de 2021, 07:33h

Síntesis compleja para dos años de mandato en Cibeles lastrados por la Covid-19 y Filomena. La primera crisis ha empobrecido el 37 por ciento de los hogares madrileños. La segunda ha provocado un reguero de millones en daños, a la par que ha desgraciado el patrimonio verde de la ciudad. Dos golpes que José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís han encajado con aparente unidad en un Gobierno conjunto de PP-Cs que empieza a ser 'rara avis' tras los recientes 'divorcios' en Murcia, Granada o la Comunidad de Madrid.

Si en el primer año de legislatura exhibían una imagen con fisuras apenas superficiales, las circunstancias políticas de este segundo año podrían haber precipitado el fin de un tándem que ya no encuentra su réplica en la Puerta del Sol. La tensión del pasado mes de febrero ante el supuesto sondeo del alcalde para atraer hacia las siglas 'populares' a concejales de Ciudadanos dio paso en abril a la incertidumbre por que los ecos de la moción de censura en Murcia llegaran hasta Madrid.

Sí lo hicieron, pero solo retumbaron en la Casa de Correos. En el Palacio de Comunicaciones, Almeida y Villacís se apresuraron a reafirmar su voluntad de agotar mandato como un equipo. De momento, en ello siguen, aunque ahora desde posiciones dimetralmente opuestas: el regidor como portavoz nacional de un partido que ya adelanta por la derecha al PSOE en intención de voto a nivel nacional y la vicealcaldesa como coordinadora en Madrid de una formación que se ha quedado sin representación parlamentaria regional.

La gestión de la pandemia no frena nuevos proyectos

Pese a tales vaivenes políticos, la ejecución de proyectos de calado en el Ayuntamiento capitalino no se ha resentido, en paralelo a la gestión de la crisis sanitaria, económica y social que atraviesa la capital. Como máximo estandarte, la ordenanza de movilidad que espera a su aprobación definitiva este verano, no sin antes negociar con Vox las "concesiones" que su valedor de Gobierno exigirá para apoyar una normativa que ratifica la continuidad de Madrid Central pese a que José Luis Martínez-Almeida le pusiera fecha de caducidad en la campaña electoral de 2019. No obstante, el Partido Popular sí se ha apuntado una victoria moral con la anulación en los tribunales de la medida estrella de Manuela Carmena, que ahora ellos han "mejorado".

En el balance del ecuador de legislatura también tiene gran peso la aprobación de otras dos ordenanzas: una pionera de calidad del aire y otra dirigida al sector del taxi criticada por la oposición y con una tibia acogida por parte del colectivo. También en materia medioambiental y de movilidad destaca el despliegue sin precedentes de BiciMAD en la ciudad, con 50 nuevas estaciones y disponible por primera vez fuera de la M-30. A esto se suma la peatonalización de calles en los 21 distritos, así como en la Puerta del Sol, al impulso al carril bici de Castellana -propuesto por Vox- y al diseño del nuevo contrato de limpieza que entrará en vigor en agosto y que supone un aumento presupuestario de 80 millones anuales.

En el terreno urbanístico y de obras, debe señalarse el desmontaje del puente de Joaquín Costa y la reurbanización de su entorno, el proyecto para la cubrición de la M-30 a su paso por el antiguo Vicente Calderón que se iniciará en otoño o la pavimentación del 20 por ciento de las calles de la urbe en dos operaciones asfalto históricas. Estos dos años de mandato también se recordarán por el empuje a los desarrollos del Sureste y por desencallar Madrid Nuevo Norte.

El Consistorio ha sido capaz de mantener abierta una cultura segura, ha puesto las bases para crear el Campus del Videojuego, ha instalado las prometidas cámaras de seguridad en Tetuán y Vallecas, ha conseguido acelerar la entrega de la Tarjeta Familias y ha concluido nuevas promociones de vivienda pública, entre otras acciones relevantes. Iniciativas, casi en su totalidad, que nacieron bajo en el seno de los Acuerdos de la Villa, un entendimiento histórico entre las cinco fuerzas políticas que poco tardó en diluirse.

Todo lo expuesto, con cargo a los Presupuestos de 2021. Frente al Gobierno regional, incapaz de pactar unas cuentas que se ajusten a la realidad post pandemia, en el Ayuntamiento se recabó la firma de Vox tras semanas de fuego amigo de los pupilos de Abascal ante la negativa del PP a secundar la moción de censura contra Pedro Sánchez.

Medialab o el mural de Ciudad Lineal, principales puntos de desencuentro

La mano de la ultraderecha ha estado, precisamente, detrás de dos de las polémicas más sonadas en el Consistorio capitalino. Los de Javier Ortega Smith propiciaron la aprobación de la retirada del mural feminista de Ciudad Lineal que respaldaron PP y Cs, aunque estos últimos recapacitaron en el último momento con desautorización del concejal de distrito previa. También favoreció Vox borrar del callejero los nombres de Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero, cuya placa homenaje fue desmontada a martillazos.

La reestructuración del área de Familias, Igualdad y Bienestar Social acaparó no menos indignación en la izquierda ante lo que ellos han considerado la eliminación de la Dirección General de Igualdad, aunque el Ejecutivo local incida en que tan solo se ha fusionado con la de Violencia de Género. En el plano social, la formación liderada por Rita Maestre ha criticado la desidia de las administraciones, incluido el Ayuntamiento, por solventar el drama que se vive en la Cañada Real, que encadena ocho meses sin luz. Por su parte, los socialistas han centrado su ojo crítico en lento despegue de la Tarjeta Familias.

Ambos grupos municipales han unido fuerzas en otras causas, como la lucha contra el "desmantelamiento" de Medialab Prado, que se muda a Matadero, o contra la proliferación de las cocinas fantasma. Mismo rechazo también a la Ordenanza de Movilidad Sostenible, al que podría sumarse Vox, que nunca ha comulgado con las restricciones al vehículo privado que implica el área de bajas emisiones.

A buen seguro, se avecina un 'culebrón' estival en torno a esta cuestión. Un nuevo quebradero de cabeza para el Gobierno del que el alcalde y la vicealcaldesa podrán desconectar, momentáneamente, en una de las miles de terrazas Covid que han autorizado y que generan, a partes iguales, desahogo económico para la hostelería y molestias para los vecinos. Allí podrán dirimir 'in situ' sus pareceres contrarios respecto a que las mesas ubicadas en bandas de aparcamiento se hagan permanentes o no. Quien sabe si también tendrán tiempo para perfilar cómo concurrirán a los próximos comicios.

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