La tarde ha ido cayendo lentamente sobre el Paseo de la Castellana mientras miles de jóvenes, familias y peregrinos ocupaban cada espacio habilitado entre banderas de diferentes nacionalidades (también las del Vaticano) pancartas, canciones y abanicos. Mucho antes de que el papamóvil apareciera en el horizonte, la plaza de Lima ya se había convertido en el corazón de la visita apostólica de León XIV durante la jornada del sábado. Entre los numerosos cánticos y consignas, uno sobresalía por encima del resto y resonaba con fuerza entre la multitud: "León, amigo, España está contigo".
La vigilia de jóvenes del Corpus Christi, última parada del Pontífice en la jornada de su llegada a España tras visitar el Palacio Real y el proyecto social Cedia 24 Horas de Cáritas Madrid, ha reunido a unas 500.000 personas, según la Delegación del Gobierno. La organización esperaba una gran afluencia, con 240.000 inscritos, pero la realidad ha superado las previsiones. Desde media tarde, la Castellana se ha transformado en una inmensa corriente humana en la que se mezclaban acentos de toda España y de numerosos países latinoamericanos.
Bajo el calor de junio, los peregrinos han llegado equipados para largas horas de espera: sillas plegables, sombreros, gorras, paraguas, bocadillos y mochilas, tal y como habia recomendado la propia organización. Mientras tanto, por la megafonía sonaba el himno oficial del viaje apostólico, Alza la mirada, y sobre el escenario se sucedían las actuaciones de artistas como Beret, Antonio José, Depol, Lola Tuduri, Mr. Rain o Hey Kid. Entre canción y canción, las pantallas gigantes repartidas por todo el recorrido proyectaban testimonios de fe que preparaban el ambiente para la llegada del Santo Padre.
A las puertas de la plaza, entre los controles de acceso y los códigos QR que organizaban la distribución de los asistentes, se repetía una misma sensación: la ilusión por ver al Pontífe de cerca.
De Motril a Madrid, una aventura de "mochileros" para ver al Papa
Son muchos los madrileños que han acudido a la plaza de Lima para ver al Papa, pero también han llegado peregrinos de todas partes de España. En las inmediaciones de los accesos, se encontraba un grupo de granadinos que habían recorrido cientos de kilómetros para asistir tanto a la vigilia como a la misa, que se celebrará en Cibeles este domingo. Desde Motril, Ángeles y sus acompañantes relatan que este viaje se había convertido en una experiencia "inolvidable", incluso antes de ver al Pontífece.
Entre la multitud destacaba un grupo llegado desde Motril. Habían recorrido cientos de kilómetros para asistir tanto a la vigilia como a la misa del día siguiente y, para algunos de ellos, el viaje ya había sido una experiencia inolvidable antes incluso de ver al Pontífice. "Nunca había estado de mochilera", ha explicado, mientras sus compañeros asentían. Algunos tampoco habían participado antes en una peregrinación de este tipo, ni vinculada a un Papa ni a ningún otro acontecimiento.
"Nunca había estado de mochilera"
Ángeles, integrante del grupo del colegio Agustinos Recoletos de Motril, ha confesado que la visita papal ha supuesto para ella "una ilusión muy grande". Entre risas, ha explicado que nunca antes había vivido una experiencia como la de estos días.
La peregrina ha contado que habían dormido en el pabellón de un colegio público habilitado para los asistentes. "Ha sido muy chula", ha asegurado. También ha reconocido que era la primera vez que viajaba de esa manera.
Tras una noche durmiendo en el suelo y compartiendo espacio con decenas de peregrinos, el cansancio parecía haber quedado relegado a un segundo plano. La expectativa de ver pasar a León XIV compensaba cualquier incomodidad.
Miguel, el peruano que esperaba a "su" Papa
Pocos rostros reflejaban tanta emoción como el de Miguel. Natural de Lambayeque, en Perú, y residente en España desde hace 36 años, aguardaba la llegada del Pontífice con una mezcla de orgullo, nostalgia y emoción.
Miguel ha explicado a Madridiario que asistiría tanto a la vigilia como a la misa del domingo y ha recordado que León XIV mantiene una profunda vinculación con Perú gracias a su nacionalidad y a los años que pasó en Chiclayo (capital de Lambayeque). "Ha dejado un calor humano indescriptible allí", ha afirmado. Hace apenas unos meses visitó su tierra natal y, según ha relatado, el cariño hacia el actual Papa seguía presente "en todos los rincones".
Para Miguel, además, no se trataba de una cita cualquiera. Ha contado que este era el tercer Papa al que iba a ver en persona. Primero vio a Juan Pablo II en el Vaticano y también en Lima; años después asistió a un encuentro con Benedicto XVI en Madrid. "Al único que no he podido ver ha sido a Francisco, una pena", confesaba.
Sin embargo, ha reconocido que esta ocasión le emocionaba más que ninguna otra. "Me ha llenado mucho de orgullo", ha asegurado. "Sobre todo porque es un Papa vinculado a Perú y es de Chiclayo".
La jornada del domingo también tendría para él otro significado especial. Mientras esperaba al Pontífice, seguía pendiente de las elecciones que se celebraban en Perú. De hecho, ha reconocido que tendría que "multiplicarse" para atender la actualidad política de su país de origen, aunque ha dejado claro que no pensaba perderse la misa presidida por León XIV.
La emoción peruana podía verse prácticamente en cada esquina, con pancartas, banderas y también con relatos como el de María, una peruana que observaba con incertidumbre los accesos a la vigilia. Ella también había acudido para ver al Papa, pero no conocía el sistema de sectores asignados mediante códigos QR. Como tantos otros asistentes que llegaron sin inscripción previa, tendría que ocupar las zonas reservadas para quienes no disponían de acceso asignado.
Lejos de desanimarse, mantenía intacta la esperanza de poder acercarse lo máximo posible y vivir de cerca un momento histórico para la comunidad peruana residente en España.
Una familia entera esperando al Santo Padre
Entre los miles de asistentes también se encontraba Sara Díaz, acompañada por su marido y sus dos hijas adolescentes. La familia había recibido un sector asignado a través del sistema de inscripción y tenía previsto participar tanto en la vigilia como en la misa del domingo. "Nosotros vivimos cerca de Río Rosas, entonces nos ha tocado el sector al lado de San Juan de la Cruz, entrando por Agustín de Bentancourt, que es el sector C20 de la Castellana", ha expresado.
Sara ha explicado que la visita le hacía "mucha ilusión" y ha recordado que ya vio a Juan Pablo II durante su visita a Madrid en 1982 y posteriormente en Asturias. Ahora, la emoción se trasladaba a la siguiente generación. Ha contado que sus hijas, de 14 y 18 años, nunca habían visto a un Papa y que estaban ilusionadas con la posibilidad de contemplarlo durante su recorrido en papamóvil. "Yo nunca pensé que iba a ver a un Papa", le había dicho una de ellas, según ha relatado la madre.
"La pequeña me decía: ¿voy a poder tocar al Papa? Estaban muy emocionadas, ya les dije que tocar no pero que iban a poder verlo muy de cerca", ha confesado. "Somos una familia católica y siempre procuramos vivir la fe en casa, se lo hemos trasmitido a ellas y, bueno, nos hace mucha ilusión a todos", ha concluido.
Entre los asistentes también se encontraban Elena y Álvaro, que acudieron acompañados de sus hijos, de cuatro y dos años. "La visita del Papa me parece algo impresionante porque sitúa a la ciudad en el centro de todas las miradas", comentaba Elena.
"Es la persona más importante"
La joven pareja explicaba que, pese a su corta edad, los pequeños saben perfectamente quién es el Pontífice. "Estos días en el colegio han estado haciendo actividades relacionadas con la visita papal y los dos saben muy bien quién es y cómo se llama", aseguraba la madre. Prueba de ello fue que la mayor, de cuatro años, comenzó a gritar espontáneamente el nombre del Papa en cuanto surgió la conversación. "Estamos muy contentos de que haya venido el Papa por primera vez a España y de que seamos el primer país europeo que visita", añadía Álvaro.
Por su parte, Carmen caminaba por la Plaza de Lima con una bandera del Vaticano colgada al cuello como si fuera una capa. Junto a ella iban sus tres hijos, a quienes trataba de explicar quién era exactamente el hombre al que esperaban. "Es la persona más importante", les ha dicho.
Eso sí, la familia llegaba a la plaza de Lima sin su código QR. "Con los peques no sabíamos qué hacer y al final decidimos no apuntarnos", ha explicado. Aun así, han preferido acercarse a la plaza para que los niños pudieran vivir el ambiente y contemplar, aunque fuera desde los sectores más alejados, una jornada que difícilmente olvidarán, a pesar de su corta edad.
Desde la organización lanzaban un mensaje de tranquilidad a todas aquellas personas que acudían sin inscripción, asegurando que podían acceder igualmente en los sectores más alejados, habiltiados para todos aquellos que no habían realizado el registro previo. "Lo van a ver mejor que los que están delante", ha afirmado Marina Sancristan, responsable de voluntarios de la plaza de Lima, haciendo referencia a la multitud de pantallas gigantes instaladas por todo el paseo de la Castellana y los altavoces .
Una espera que también ha sido oración
Mientras la llegada del Papa se acercaba, la vigilia avanzaba entre música, testimonios y oración. Miles de jóvenes han rezado el rosario contemplando los misterios luminosos y poniendo a la Virgen de la Almudena como guía espiritual del encuentro.
Sobre el escenario también se han escuchado testimonios de conversión y reconciliación con la fe. Historias como la de Claudia, que inició un proceso de catequesis siendo adulta, o la del sacerdote Antonio, que relató cómo recuperó su relación con Dios tras una etapa marcada por el dolor.
Todo ello fue construyendo una atmósfera de recogimiento que contrastaba con la magnitud del evento.
La llegada de León XIV
Cuando el papamóvil apareció poco antes de las nueve de la noche, la espera terminó transformándose en una explosión de alegría. Los gritos de "¡Viva el Papa!", las banderas agitadas al viento y los teléfonos móviles elevados para captar el momento acompañaron el recorrido de León XIV por la Castellana.
Tras recorrer el trayecto en papamóvil entre vítores y saludos, el Pontífice se dirigió a los cientos de miles de jóvenes congregados en la Plaza de Lima con un mensaje centrado en la esperanza, el compromiso y la autenticidad. En un diálogo cercano con los siete jóvenes que se subieron al escenario y le trasladaron sus inquietudes, el Papa les animó a convertirse en protagonistas del cambio y les lanzó una invitación que resonó en toda la plaza: "Vosotros podéis cambiar la historia, hacedlo con el amor".
Durante su intervención, el Santo Padre pidió a los jóvenes que fueran "chispa de una humanidad nueva" frente a la indiferencia, la mentira y la violencia. "Sed humanos, hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables", reclamó ante una multitud que respondió con aplausos a uno de los mensajes más aclamados de la noche. León XIV les instó a buscar la justicia, a comprometerse con la sociedad y a dar una nueva dirección al mundo desde la fe y el servicio a los demás.
Los jóvenes como "chispa de una humanidad nueva"
También hubo espacio para la reflexión sobre el ruido que rodea a las nuevas generaciones. El Papa invitó a los jóvenes a redescubrir el silencio para reconocer la voz de Dios y advirtió sobre las falsas promesas que circulan en el entorno digital. Improvisando por momentos, alertó de que existen "muchas voces en las redes que engañan y cuentan mentiras" y recordó que "las ideologías pasan, mientras la verdad permanece".
León XIV animó además a los asistentes a no tener miedo de responder a una vocación, ya fuera al sacerdocio, a la vida religiosa o a la formación de una familia, y evocó el ejemplo de santos españoles comprometidos con la justicia y la caridad. Tampoco olvidó sus años como misionero en Perú, una experiencia que, aseguró, le permitió descubrir que la palabra de Dios puede convertirse en fuente de reconciliación allí donde existen heridas y conflictos.

Tras la intervención del papa León XIV llegaron los fuegos artificiales y continuo la música en una noche que permanecerá en el recuerdo de muchos de los jóvenes que acudieron a la plaza de Lima y que mañana tienen una nueva cita con el Pontífice en Cibeles.