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    14 de noviembre de 2019

San Isidro

Es magnífico criador de toros bravos, siempre en la línea de la máxima independencia y pensando en la afición y nunca en los enjuagues e intereses de los taurinos, que es Fernando Cuadri, además de una de las mejores pesonas dentro de la Fiesta, no tuvo la despedida que se merecía. En su última tarde en San Isidro como representante de una divisa que tanta gloria ha dado, sus pupilos, eso sí, de preciosas láminas, se rebelaron y le traicionaron con un pésimo juego que impidió el lucimiento da la tena compuesta por Rafaelillo, López Chaves -el único que destacó algo- y Chacón.

TAL DÍA COMO HOY

El 14 de junio de 1619 el papa Paulo V beatificó a San Isidro. Hasta 438 milagros se le atribuyen a lo largo de su vida y de manera póstuma, pasando de ser un humilde labrador a santo y patrón de la ciudad de Madrid, así como de los agricultores y campesinos.

SAN ISIDRO

Todo un regalo para los aficionados fue 'Carasucia', el tercer toro de la tarde, bravo y encastado, cuya lidia transcurrió con enorme emoción mientras le hacía frente con dignidad y arrestos Cristián Escribano, que hubiera estado mejor de no ser por el más que molesto viento, pero que lo mató a la última. 'Carasucia' recibió en el arrastre la mayor ovación dedicada hasta ahora a los bicornes durante el abono. También gustaron los siguientes funos, a diferencia de los dos primeros. Robleño anduvo con oficio e Iván Vicente desdibujado.

Un tremendo cornalón en la pierna derecha sufrió Román -que sustituía al herido Emilio de Justo- al entrar a matar al tercero de la tarde, un peligrosísimo toro de Baltasar Ibán, con el que había estado muy valiente. Desde un principio se vio que el brutal percance tenía aspecto de máxima gravedad, como así se confirmó, porque el animal sacó el pitón derecho ensangrentado de las entrañas del coletudo. El público, cariacontecido, pidió la oreja para el torero, que su cuadrilla le llevó a la enfermería. En una bronca corrida de 'ibanes', Curro Díaz cortó otra oreja y Pepe Moral anduvo espeso.

FERIA DE SAN ISIDRO

Es raro que una ganadería tan larga como la de Alcurrucén pegue dos petardos seguidos. Pero ya lo ha conseguido y a sus propietarios, los Lozano, hay que darles la 'enhoramala'. Porque si hace exactamente una semana el juego de los bureles fue penoso, este viernes fue peor: una auténtica moruchada general con una excepción, la del primero. Ante ellos se estrelló la terna de forma desigual. Porque únicamente el buen concepto clásico de Diego Urdiales pudo dejar algunos detalles, volutas de su estilo, ante su segundo. Ferrera, sin estar mal, no sacó todo lo que le ofrecía el que abrió festejo y Ginés Marín no tuvo opciones.

Es un tópico, pero por desgracia se cumple en demasiadas ocasiones. Sí, aquello de tarde de expectación, tarde de decepción. Que es lo que sucedió en el festejo de este jueves, con demasiado viento otra vez, en el que repetían dos de los matadores que han salido a hombros hasta ahora, Antonio Ferrera (merecidamente) y Miguel Ángel Perera (de regalo). Pero ambos, que fueron silenciados, anduvieron mal. No tanto como el pésimo y descastadísimo encierro de Puerto de San Lorenzo, auténticos mulos con cuernos. Se salvó un voluntarioso López Simón, que nos sacó del aburrimiento, con una buena faena y una paliza tras ser volteado por el tercero, ganándose la única ovación.

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Momentos de terrible angustia se pasaron en los tendidos cuando el tercer toro de la tarde, cornalón y astifino, metió uno de sus pitones en el chaleco de Tomás Campos durante varios larguísimos segundos. Por fortuna, no le hirió y el chaval siguió porfiando ante el burel -que ya se lo había colgado del glúteo minutos antes igualmente sin herirle (foto)-, con un auténtico derroche de testosterona que impresionó al cotarro en un festejo en el que el flojo encierro de Las Ramblas poco permitió a la terna, sobre todo a Morenito de Aranda, con un lote infumable. Con una excepción, el bravo y encastado segundo, que se le fue a Juan del Álamo sin el triunfo que le ofrecía el bicorne.

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Las dos faenas más creativas, inspiradas y artísticas, incluso desempolvando antiguas suertes en desuso las festoneó un inmenso Antonio Ferrera, que seguro ni él habría soñado y las saboreamos los afortunados espectadores del festejo de este sábado..Puro talento improvisado que conmocionó Madrid y le dispara a la cumbre con esas tres justas orejas que cortó para salir en volandas por la Puerta Grande. Su protagonismo tapó los intentos de Curro Díaz y Luis David, quienes también apuntaron cosas sueltas en un encierro de Zalduendo de poco juego excepto los dos de Ferrera, que era su día. En el espectáculo de rejoneo del domingo, con lleno, Leonardo Hernández cortó dos orejas y salió a hombros, una fue para Diego Ventura y fue apaludido el confirmante Juan Manuel Munera, ante toros de Cortés de Moura.

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La serie de festejos en los que siempre ocurre algo positivo, que están dando lugar, orejas aparte, a la mejor Feria de San Isidro de los últimos años, se cortó este lunes con una novillada plana por la sosería de las reses de Fuente Ymbro, antítesis de la bravura. Pero que salvo el peligroso lote de mexicano Diego San Román (en la foto), que anduvo sobrado de valor, eran manifiestamente bonancibles y toreables, lo que, a excepción de leves apuntes, no lograron en ningún momento sus compañeros de terna Juanito y Antonio Grande.

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La expectación que se creó con el reto que suponía el debut del número uno actual, Roca Rey, frente a bicornes de divisas duras, en este caso la de Adolfo Martín, era grande. Y el peruano cumpliò de sobra en su segundo con una faena de altos kilates artísticos que malogró a espadas. Como también destacó otrea labor valerosa y ortodoxa de Román, que le valió una oreja. Y la parte negativa fue para un entregado Manuel Escribano, corneado de importancia por el cuarto. Todo ello ante un interesante encierro de 'adolfos' que si bien defraudaron en la primera parte, los tres siguientes fueron un dechado de casta.

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Más vale tarde que nunca. Porque el sesgo negativo que llevaba el festejo se arregló en parte con una intensa, entregada y artística faena de Emilio de Justo al último de la función, de gran boyantía en la muleta, que le valió al extremeño una oreja sin discusión. Decepcionó el resto del encierro del de Galapagar -muy mal presentado en general-, como ya acontece en tantas veces en los últimos tiempos, aunque frente al 4º y 5º debieron estar mejor Octavio Chacón y Daniel Luque.

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Con los ojos clavados en lo que acontecía sobre la arena en casi dos horas y media de festejo. Es un resumen a vuela pluma de la primera corrida del trío dedicado al encaste Albaserrada, en este caso con bicornes de José Escolar, diversos de juego, pero siempre exigentes; o sea, toros, así, sin más.

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La segunda aparición de la divisa de La Quinta en el abono, tras la desigual corrida que abrió el ciclo, mejoró mucho en líneas generales. Sus bicornes, justos de fuerza, todos cárdenos y pariguales de presencia, ofrecían tal grado de nobleza que parece mentira que la terna no cortara ni una oreja. Se disculpa a Francisco de Manuel, pródigo en excelentes verónicas toda la tarde y cuyos dos bureles fueron los más paradotes, lo que no impidió al madrileño para lucir, además de los lances capoteros, su buen concepto con la flámulla también. Pero Ángel Jiménez y El Galo -en mayor medida- desaprovecharon una gran ocasión para triunfar en la cátedra que ojalá no le pese en sus carreras.

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La expectación con el debut del considerado actualmente como el número uno, el peruano Andrés Roca Rey, se cumplió en el último bicorne. Al que el joven torero realizó una gran y variada faena, que remató con un estoconazo. Poco importó la mansedumbre inicial del bicho, cuya codicia posterior supo meter en la muleta, y poco importó que el coletudo acababa de salir de la enfermería, donde le envió su anterior enemigo, con una cornada en el muslo derecho de 6 centímetros, de la que fue operdo con anesteia local para poder cumplir su compromiso.

Una estocada de libro y una oreja de premio, como antiguamente acontecía. El protagonista fue Rafael González y su antagonista ‘Chorlito I’, el cuarto novillo de la tarde, blando, noble y justo de casta como el resto del encierro de Conde de Mayalde, que no obstante mereció en general mejor toreo de la terna. El espadazo fue el momento de mayor intensidad en un festejo más bien plano con detalles del propio González y de Fernando Plaza, pero que no redondearon, y un Marcos vulgar y que desentonó.

Minutos antes de las siete de la tarde, además de nervios, todo era ilusión y esperanza para David Galván, Juan Ortega y Joaquín Galdos, tres jóvenes necesitados de un triunfo capaz de cambiar su suerte y hacer despegar sus carreras. Dos horas más tarde, pasadas las nueve de la noche, los tres se marchaban de Las Ventas cabizbajos, abatidos, impotentes. La oportunidad se había tornado en desgracia.

Durante el día de San Isidro, los sanitarios del Samur-Protección Civil llegaron a realizar un centenar de atenciones a los asistentes. En su mayoría, se trató de caídas o golpes de calor, aunque el pasado día 12 se atendió a un joven por heridas de arma blanca.

Es lo que tiene la festividad del santo patrón, siempre con un ambiente facilongo entre el cotarro presto al triunfalismo. Es lo que tiene. Un ambiente al que este 15 de mayo se sumó el usía, Gonzalo de Villa, practicando la elegancia social del regalo. En este caso a un buen Perera merecedor de un trofeo ante el mejor ‘fuenteymbro’ de la tarde, pero que echó dos en su esportón y fue sacado en volandas por la soñada Puerta Grande. Es lo que tiene. Al margen de ello, destacó la seriedad de Diego Urdiales ante un lote exigente, dentro de un encierro interesante a excepción del inválido sexto. Finito cumplió su papel de telonero a la perfección.

La Pradera de San Isidro ha vuelto a ser el centro de la festividad de este 15 de mayo. Como es pertinente, lo más granado de la política madrileña se ha paseado por las castizas casetas en un día que ha vuelto a estar marcado por las encuestas, que vaticinan una importante victoria de la izquierda tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento. Eso sí, ni Ciudadanos niel PP les dan credibilidad, pues confían en una gran movilización que les dé ambos gobiernos. La que no estará en la segunda semana de campaña para intentar ganar votos será Begoña Villacís, portavoz y candidata naranja, que ha sido protagonista por anunciar su parto para este viernes. Doloroso también ha sido el escrache que le ha organizado la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) a ella y a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. La alcaldesa Manuela Carmena, sin embargo, ha caminado más tranquila bajo un incesante sol y con gritos de "la Alcaldía se te queda pequeña, presidenta". Eso sí, no ha comido ninguna gallineja.