www.madridiario.es
Los talleres de vestidos de chulapa registran un aumento del 75 % en pedidos
Ampliar
(Foto: Hugo Lescura)

Los talleres de vestidos de chulapa registran un aumento del 75 % en pedidos

viernes 15 de mayo de 2026, 09:48h
Actualizado: 15/05/2026 09:58h

Los obradores de trajes de chulapa de Madrid experimentan un incremento inesperado de solicitudes con la llegada de San Isidro, motivado sobre todo por jóvenes que desean recuperar la tradición castiza mediante diseños más vistosos, con mayor volumen y la confección artesanal de toda la vida.

La responsable de Talleres Riaza, Ainhoa Martín, explica a Europa Press que este año han recibido un 75 por ciento más de encargos que en 2025, con una clientela más joven que está rescatando y popularizando esta tradición madrileña.

Según Martín, la campaña de pedidos de vestidos de chulapa arranca en febrero. "Comenzamos a dar citas, coser y probar y para la primera semana de mayo ya hemos rechazado encargos porque estamos desbordadas", subraya.

"Siempre damos mucho vuelo a los vestidos. Es esencial que tengan gracia cuando se mueven"

Este año, su taller ha arrancado antes que nunca. Ubicado en Puente de Vallecas, el equipo está integrado por cuatro mujeres, dos de ellas contratadas únicamente para la temporada. Martín describe la confección de los trajes como "súper divertida y súper bonita".

Aunque la época de mayor actividad es San Isidro, también confeccionan trajes para las fiestas de La Paloma en agosto, aunque en menor cantidad.

"Ajuste favorecedor, vuelo y detalles"

Martín, vasca con madre gata y que llegó a Madrid con seis años, asegura que sus vestidos destacan por "el ajuste favorecedor, el vuelo y los detalles de las mangas abullonadas".

"Siempre damos mucho vuelo a los vestidos. Es esencial que tengan gracia cuando se mueven", añade. Trabajan con telas de gran calidad y acabados, puntillas y hechuras que hacen que sus trajes se diferencien de otros talleres o tiendas.

El tiempo de confección depende del modelo y los adornos: un vestido puede tardar hasta ocho horas continuas. El proceso empieza con la toma de medidas, diseño del patrón y primera prueba con la clienta. El precio de un vestido básico hasta la talla 47 es de 190 euros; de la talla 48 a la 64, 210 euros.

Además, este taller también apuesta por los complementos de los vestidos de chulapa como el bolso (limosnera), el pañuelo y las flores. Otros años trabajaron con mantones de Manila bordados, que esperan "recuperar" próximamente. Para Martín, la parte más complicada del traje es el delantero, donde se concentran todos los adornos.

El nacimiento de los talleres Riaza

"Es bonito recordar las raíces en una fiesta tan alegre como San Isidro. Muchos jóvenes visten siempre de negro, blanco o gris, así que siempre les incluyo un color en el traje. La pradera hay que iluminarla con luz y color", afirma la costurera.

"En otra ocasión enviamos un vestido a Transilvania para que una madrileña que vivía allí lo luciese en una fiesta"

Talleres Riaza nació hace 35 años, cuando la madre de Martín comenzó a confeccionar vestidos de chulapa. "Mi madre tenía un taller y cosía los vestidos que una señora que dirigía una tienda le encargaba. Cuando esa mujer se jubiló mi madre se quedó con la tienda en 2015 porque era su sueño", relata. La tienda ya se llamaba Talleres Riaza.

La pandemia obligó a cerrar la tienda en 2020, pero la demanda de clientas, los vestidos sin vender y el interés juvenil por la moda castiza devolvieron la ilusión a Martín, quien reabrió el negocio en 2023 en su actual taller, donde las máquinas no han dejado de funcionar desde entonces.

Redes sociales y el boca a boca

Sin página web, su mayor herramienta para promocionar sus vestidos es principalmente Instagram, desde donde han enviado trajes incluso a Barcelona y Transilvania. Otro canal importante es el boca a boca entre vecinos, familiares y amigos.

"La Maja de la Casa de Madrid en Barcelona, la representante castiza en actos y fiestas de San Isidro, nos pidió un traje para este año que enviaremos por correo y en otra ocasión enviamos un vestido a Transilvania para que una madrileña que vivía allí lo luciese en una fiesta", resalta.

Aunque a Martín le gustaría tener TikTok o web, confiesa que "no les da la vida" por las largas jornadas de trabajo y los fines de semana. "Si fuese una cosa que te puedes dedicar todo el año, te puedes organizar de otra manera, pero de esta forma, todos los pedidos vienen a la vez, siendo la última semana una locura", cuenta.

Algunos vestidos también se venden en Wallapop, especialmente los sobrantes de 2020. Además, este año participaron por primera vez en una pasarela organizada por Mazo de Madrid, un movimiento que reivindica la moda castiza y las tradiciones populares.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios