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Rosquillas de San Isidro
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Rosquillas de San Isidro (Foto: Chema Barroso)

Dónde encontrar las mejores rosquillas de San Isidro en Madrid

Por Susana Pérez
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sperezmadridiarioes/6/6/18
miércoles 13 de mayo de 2026, 11:43h
Actualizado: 13/05/2026 12:22h

Cada mes de mayo, Madrid cambia el aroma del asfalto por el del anís, el azúcar y el horno recién abierto. Las Fiestas de San Isidro no se entienden sin chulapos, verbenas y claveles, pero tampoco sin las rosquillas que desde hace siglos acompañan la celebración del patrón madrileño. Son un símbolo popula y castizo que ha sobrevivido a generaciones y que hoy vive un nuevo auge en obradores históricos y pastelerías artesanas de toda la ciudad.

Los cuatro tipos clásicos de rosquillas

Las rosquillas tradicionales de San Isidro comparten una misma base de masa aromatizada con anís, pero se diferencian por completo según el tipo de cobertura, lo que da lugar a sus distintas variedades.

Las rosquillas tontas son las más antiguas y sencillas. No llevan ningún tipo de glaseado ni decoración, por lo que su sabor depende exclusivamente de la calidad de la masa, el aceite empleado y el característico toque de anís.

Las rosquillas listas son, probablemente, las más populares entre los madrileños. Se recubren con un glaseado elaborado a base de azúcar, limón y huevo, que les aporta un acabado brillante y un sabor más intenso y dulce.

Las rosquillas de Santa Clara se distinguen fácilmente por su cobertura de merengue seco de color blanco. Su textura es más suave y su perfil más dulce que el de las variedades anteriores.

Por último, las rosquillas francesas incorporan almendra picada y azúcar glas. Su origen se vincula a la influencia de la repostería cortesana francesa del siglo XVIII, lo que les da un aire más refinado dentro de esta tradición madrileña.

Las pastelerías imprescindibles

Más allá de comprar unas rosquillas para llevar a casa, muchas pastelerías madrileñas convierten San Isidro en un auténtico acontecimiento gastronómico. Durante estas fechas, los escaparates se llenan de cajas decoradas, colas en la puerta y recetas que pasan de generación en generación. Algunas mantienen una línea absolutamente clásica; otras reinterpretan el dulce castizo con sabores contemporáneos.

El Horno de San Onofre

Hablar de rosquillas de San Isidro en Madrid es hablar de esta pastelería histórica situada en pleno barrio de Chueca. Fundada en el siglo XIX, se ha convertido en uno de los nombres más asociados a la repostería tradicional madrileña. Durante las fiestas de mayo, sus vitrinas se llenan de rosquillas listas, tontas, francesas y de Santa Clara elaboradas diariamente en obrador propio.

Lo que distingue a San Onofre es el equilibrio entre tradición y calidad de ingredientes. Utilizan aceite de oliva virgen extra y mantienen un horneado muy artesanal, algo que se nota especialmente en las “tontas”, donde la masa tiene que sostener todo el sabor sin ayuda de glaseados.

El local también forma parte del paisaje festivo de Madrid. En San Isidro suele haber largas colas desde primera hora de la mañana y muchos madrileños compran aquí las cajas que llevan luego a reuniones familiares o meriendas en la pradera.

Calle de San Onofre, 3
Teléfono: 915 22 85 44

La Mallorquina

Pocas imágenes son tan madrileñas como la fachada de La Mallorquina en plena Puerta del Sol. Fundada en 1894, esta pastelería ha sobrevivido a cambios políticos, guerras y transformaciones urbanas sin perder su esencia. Sus rosquillas de San Isidro son uno de los grandes reclamos de cada mes de mayo.

La casa trabaja las cuatro variedades tradicionales, aunque en los últimos años también ha introducido sabores más innovadores. En 2026, por ejemplo, añadieron rosquillas con cobertura de chocolate Dubái, una versión moderna que convive con las recetas clásicas.

Aun así, las más buscadas siguen siendo las listas, cubiertas con glaseado de limón y azúcar. La Mallorquina mantiene una producción diaria muy elevada durante San Isidro y continúa elaborando las piezas a mano en su obrador.

Otro de sus atractivos es el ambiente. Comer una rosquilla aquí significa hacerlo en medio del corazón histórico de Madrid, entre turistas, madrileños de toda la vida y clientes que mantienen la costumbre desde hace décadas.

Varias pastelerías, aquí

El Riojano

Entrar en El Riojano es casi viajar al Madrid del siglo XIX. La pastelería fue fundada en 1855 por un antiguo pastelero de la corte de Isabel II y todavía conserva mobiliario clásico, lámparas antiguas y vitrinas que recuerdan a los viejos cafés madrileños.

Sus rosquillas destacan por un estilo muy fiel a la tradición castiza. Aquí no buscan reinventar el producto, sino mantener una elaboración histórica basada en masas suaves, aromas de anís y coberturas equilibradas. Las de Santa Clara son especialmente famosas por su merengue ligero y poco empalagoso.

Muchos clientes valoran precisamente ese carácter “de siempre”. No es raro ver a familias enteras comprando cajas completas para celebrar San Isidro en casa o llevarlas a reuniones familiares.

Además, la ubicación, a pocos pasos de la Plaza Mayor y del Mercado de San Miguel, convierte la visita en parte de una ruta gastronómica plenamente madrileña.

Calle Mayor, 10, Centro
Teléfono: 913 66 44 82

Casa Mira

Aunque Casa Mira es célebre por sus turrones artesanos, durante San Isidro también se transforma en uno de los templos de la rosquilla madrileña. Su local de Carrera de San Jerónimo mantiene una estética clásica y elegante que recuerda a las antiguas confiterías de principios del siglo XX.

Sus rosquillas suelen tener una elaboración delicada, con acabados muy cuidados y masas ligeras. Muchos aficionados destacan sus versiones francesas, donde la almendra cobra más protagonismo y aporta un sabor más refinado.

Casa Mira también representa la conexión entre tradición repostera y producto de calidad. Aquí el dulce castizo se presenta casi como alta pastelería, sin perder la esencia popular que caracteriza a San Isidro.

Cra de S. Jerónimo, 30
Teléfono: 914 29 67 96

La Duquesita

La Duquesita vive desde hace años una segunda juventud gracias a la dirección pastelera de Oriol Balaguer. El local original, inaugurado en 1914, conserva espejos, vitrinas y parte de la decoración histórica, pero su propuesta gastronómica combina tradición madrileña con técnicas contemporáneas.

Las rosquillas siguen siendo uno de los productos más demandados durante mayo. Según explicaba el propio Balaguer, la intención ha sido mantener intactos los dulces tradicionales de Madrid mientras se moderniza el resto de la oferta pastelera.

Aquí las rosquillas suelen tener una presentación más elegante y refinada, aunque respetando los sabores clásicos. Las listas destacan por un glaseado muy fino y equilibrado, mientras que las francesas incorporan almendra de gran calidad y acabados más delicados.

Es probablemente la opción ideal para quien busca una experiencia más contemporánea sin renunciar a la tradición castiza.

Calle de Fernando VI, 2
Teléfono: 913 08 02 31

Antigua Pastelería del Pozo

Fundada en 1830, es una de las pastelerías más antiguas de Madrid y un auténtico símbolo de la repostería histórica de la ciudad. El pequeño local de la calle del Pozo mantiene ese aire de comercio tradicional que parece detenido en el tiempo.

Durante San Isidro, sus rosquillas son uno de los productos estrella. La elaboración es muy clásica y se centra especialmente en potenciar los aromas de anís y la textura ligera de la masa.

Muchos madrileños consideran que aquí se conservan algunas de las recetas más auténticas de la capital. Además, el ambiente del establecimiento —estrecho, lleno de bandejas y con olor constante a horno— convierte la visita en una experiencia muy distinta a la de las grandes cadenas modernas.

Calle del Pozo, 8
Teléfono: 915 22 38 94

La Tahona de San Isidro

Menos turística y mucho más vinculada al barrio, esta pequeña tahona situada en la zona de La Latina se ha convertido en un descubrimiento para quienes buscan productos artesanos lejos de los circuitos más conocidos.

Su cercanía con la Pradera de San Isidro hace que durante las fiestas tenga muchísimo movimiento. Aquí las rosquillas suelen elaborarse en pequeñas cantidades y con una estética muy tradicional, casi doméstica.

El ambiente del local refleja el Madrid más popular y vecinal. Muchos vecinos pasan simplemente a comprar una bolsa de rosquillas para acompañar el vermú o la merienda durante las celebraciones del patrón.

Calle de San Isidro Labrador, 13
Teléfono: 913 65 76 55

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