www.madridiario.es
José Carlos Venegas muletea al primero de la tarde, el mejor presentado de la corrida.
Ampliar
José Carlos Venegas muletea al primero de la tarde, el mejor presentado de la corrida. (Foto: Alfredo Arévalo)

Unos saltillos descastados dejan sin opciones a una terna necesitada de triunfar

Por Emilio Martínez
jueves 21 de mayo de 2026, 08:08h
Uno de los festejos cumbres, en teoría, y más aguardados por el sector torista, el de los saltillos, pasó sin pena ni gloria por la Feria. Un encierro de cárdenos con presentación desigual y, sí, con muchos pitones, pero de comportamiento sosote, descastado e incluso noblón, salvo el peligroso cuarto. Complicados, sí, porque son animales muy listos que no suelen perdonar errores y todos embestían con la cara arriba. De modo que a una terna de coletudos de cotización modesta, necesitada de un fuerte aldabonazo en la Monumental, no les dieron opciones de la heroicidad ni del buen toreo. Hasta el remiendo de Couto de Fornilhos, de una línea tan distinta, diríase que se contagió y tampoco destacó por nada. Así que José Carlos Venegas, Juan Leal y Juan de Castilla se marcharon a sus respectivas casas aguardando mejores tiempos, eso sí y soñando con lidiar el ganado tan habitualmente facilón con el que se anuncian las figuras, por ejemplo, el de este jueves.

Todo lo escrito líneas arriba no significa que no haya que valorar que con estos bureles siempre hay un denominador común en la actuación de los coletudos: poca exquisitez pero mucha verdad en sus intentos de éxito. El que más la tuvo, la verdad -o la sufrió-, fue Venegas en ese cuarto, violento y agresivo, con un pitón izquierdo asesino, y que rápidamente aprendió a despreciar los engaños y buscar la fisonomía del jienense. Pero éste no se amilanó, le plantó cara en un toma y daca de mucha emoción, quizás la única de la tarde.

Es cierto que el que abrió función, el más cuajado, serio y ofensivo de la corrida, tenía una condición de noble fijeza, lo que permitió a su matador lucirse en tandas cortas en redondo y al natural, pero el animal nunca se empleó para que aquello llegara a los tendidos. No era muy distinta la catadura del segundo, que tocaba a Leal, y que tampoco se empleaba mucho hasta que tras una serie de naturales, casi robados, se rajó marchándose a tablas. Al menos antes había concedido al francés sus clásicos pases cambiados en el platillo.

Quizás se las prometía felices sabiendo que el quinto era de otra ganadería, pero el animal, también muy ofensivo, amén de descastado, fue el más manso de la corrida, como ya mostró en el tercio de varas, pues hubo que picarlo en su querencia de chiqueros. Total que su matador nada pudo hacer con él. Juan de Castilla arrojó el naipe de su máxima disposición frente al feo de hechuras que saltó a la arena en tercer lugar, y al que también, tras unas verónicas gustosas de recibo, le dio varios pases cambiados en el centro del ruedo. Primero, de hinojos, lo que añade un punto en su tarde, y luego ya de pie.

Después lo que le dio fue distancia ofreciéndole la muleta ‘planchá’ y bajando la mano, pero el animal iba a su aire y aquello tampoco caló entre el cotarro. No le faltó entrega en el que echó el cierre, único que cumplió sobradamente en el tercio de varas, el más claro en sus embestidas pero con el que el colombiano no llegó a acoplarse, amontonando pases en una faena larga y monótona.

FICHA

Cinco toros de SALTILLLO, de desigual presencia, bien armados y astifinos; mansos, excepto 6º; nobles excepto el peligroso 4º, sosos y descastados, también menos el codicioso 6º. Uno, 5º, de COUTO DE FORNILHOS, bien presentado, muy manso. JOSE CARLOS VENEGAS: ovación; silencio, JUAN LEAL: silencio; silencio tras aviso. JUAN DE CASTILLA: palmas tras aviso; silencio tras aviso. Plaza de Las Ventas, 20 de mayo 11ª de Feria. Tres cuartos de entrada (17.687 espectadores, según la empresa).

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios