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    28 de mayo de 2022

toros

FERIA DE SAN ISIDRO

Una de las máximas del periodismo es que la repetición de los hechos lleva a no considerarlos noticias. Por tanto que Juan Pedro Domecq pegue un petardo en Las Ventas no es novedad, lo auténticamente noticioso, incluso de portada, sería que apareciera una corrida con trapío, fuerza y casta; un suceso utópico, vamos. Porque este jueves lo que sufrimos fue una ‘juampedrada’ más -y van…-con responsabilidad también de Morante, que eligió esta divisa para luego inhibirse con sus piltrafas de toros y complicidad del equipo veterinario por aprobarla. ¿Quiénes fueron los perjudicados? Es fácil: los que, con mayores o menores arcanos de tauromaquia, pasaron por taquilla.

FERIA DE SAN ISIDRO

Con ellos llegó el desastre y desapareció el toro. Pongamos que se habla/escribe, relativamente, de dos figuras como Manzanares y Roca Rey y de la divisa, tan del gusto de estos y otros mandamases del escalafón, de Victoriano del Rio. Ganadero y coletudos son de forma parigual responsables del petardazo. Eso sí, con la complicidad del equipo veterinario por aprobar semejante encierro de bochornosa presentación, una especie de burras con cuernos, porque, además estaban cercanos a la invalidez y no reunían entre los seis ni un mililitro de sangre brava.

FERIA DE SAN ISIDRO

A Javier Cortés y a Jesús Enrique Colombo se les fue un toro. No, no es que sus respectivos bicornes corridos en primer lugar se marchasen por la calle de Alcalá, no. Es que, dentro de un encierro de Pedraza de Yeltes desigual tirando a deslucido, a ambos coletudos les correspondieron sendos bureles para triunfar a lo grande y los desaprovecharon con faenas que fueron decayendo hasta casi el sopor del público. No tuvo esa suerte López Chaves, que se aburrió con el peor lote.

Habían pasado treinta minutos desde que se rompiera el paseíllo y se estaba lidiando el primero de la tarde, eso condicionó, al menos en cuanto a duración, el desarrollo de la décima del abono isidril. En la que dos toreros de cotización modesta dejaron sus cartas pidiiendo nuevos paseíllos aquí y en itras plazas. Porque Ángel Téllez dejó constancia de su clase en el toreo con la izquierda, y el mexicano Joselito Adame do una gran lección de valor. No pudo brillar Pepe Moral. Todos ante un desigual encierro de Artaúz de Robles.

Peor, imposible. O casi. Dos coletudos con trayectorias y estilos distintos se enfrentaron, es un decir, en un mano a mano ficticio del que podía sospecharse. Y así fue. Poco se esperaba de la comercialísima divisa de Jandilla, tan del gusto de las figuras, elegida por los mentores de Talavante y Juan Ortega. Mas la cosa fue a peor, porque, además, los bicornes, escasos de fuerzas y ayunos de casta –salvo el tercero-, llegaban al último tercio muertos en vida. Y ni sus matadores compitieron en ningún momento en quites. Aunque un amplio sector del público jaleaba los pocos fueros y muchos desafueros de los espadas. Peor, imposible. O casi.

FERIA DE SAN ISIDRO

El Juli se encargó de que no acertara el tópico de corrida de expectación, corrida de decepción. Con el primer cartel de ‘no hay billetes’ y la reventa con su negocio a tope, sólo el madrileño dio la talla con dos faenas diferentes, clasicismo en una, técnica y poder en otra, que casi le sirven para abrir la Puerta Grande, lo que no logró por su fallo con la tizona. Porque ni un Morante que se limitó a detalles ni un Pablo Aguado frío y apático cumplieron ni alcanzaron lo que de ambos sevillanos se esperaba. Todos ante una interesante y noble –excepto el segundo de El Juli -corrida de La Quinta.

FERIA DE SAN ISIDRO

A la tercera fue la vencida. Sí, porque tras dos días de fuertes cornadas, las sufridas respectivamente por Álvaro Lorenzo y Arturo Gilio en los dos festejos anteriores, la mejor noticia en el del martes -en este aspecto, solo en este aspecto- fue que los integrantes de la terna se marcharon del coso por su propio pie. Pero debieron irse en volandas por la Puerta Grande, merced a una excelente, encastada y noble corrida de El Pilar a la que se le caían las orejas… de haberlos toreado como se merecían. Más no fue así y Javier Cortés, que al menos cortó un trofeo de 'Bastartdero', un toro de premio que ofrecía dos; Francisco José Espada, y Tomás Campos desaprovecharon en este orden de deméritos una excelente corrida de El Pilar a la que se le caían las orejas… de haberlos toreado como se merecían.

FERIA DE SAN ISIDRO

Mal fario lleva el abono isidril: segundo festejo y segundo percance. El de Arturo Gilio, herido grave en la pierna izquierda cuando muleteaba al quinto ejemplar de Los Maños, encastado y exigente como sus hermanos, desaprovechados por la terna de debutantes en Madrid. Gilio fue el menos malo de los coletudos, porque sus compañeros, Carlos Domínguez y García Pulido, todavía anduvieron más por debajo de sus oponentes dejando ir una buena oportunidad de triunfo. La divisa propiedad de José Luis Marcuello aumenta su ya buen cartel en Las Ventas.

Los carteles del 'Mundial del toreo' anuncian a coletudos figuras y a emergentes