Así se viene a Madrid. Con una decisión a tope, con ganas de comerse el mundo, con rabia novilleril, con entrega total, con disposición de aprovechar la oportunidad de hacer el paseíllo en San Isidro... con un Julio Méndez que, además, se presentaba. En la bondad de un encierro con trapío de toros y noble hasta la saciedad de Conde de Mayalde, le tocó el premio gordo de dos novillos encastados, que -sobre todo el primero, ‘Babieco’- se comían los engaños humillando cual arrepentidos pecadores. Pero tal catadura también puede ser una trampa si no se les da fiesta. Y el abulense se la dio. Ni un reparo a su compromiso ¡quia! Aunque sí a algunas de sus formas. El caso es que superó a sus dos compañeros: Emiliano Osornio desaprovechando con su postureo su primer enemigo, y apuntando sólo detalles frente al otro, y peor le fue a un aburrido y tristón Pedro Montaldo.
El protagonista, y triunfador del festejo, que ya brilló en un ajustado quite por gaoneras al primero de Montaldo, vio muy pronto la calidad de 'Babieco', aunque no lo toreó con el percal, un burel que como casi todos iba de lejos al caballo y se empleaba en la primera vara, pero no en la otra tras sentir la pupa que le habían hecho. Méndez no se anduvo con pruebas: se clavó de hinojos para varios pases cambiados en los que su colaborador enemigo, pese a sufrir dos volteretones, pudo cogerle. Luego ya le dio la distancia que requería para embeberlo en varias tandas ligadas de redondos, algunos con desmayo, otros con falta de hondura y con el doble defecto de escasa cargazón de la suerte y mostrarse algo despegado. O sea, lo que es el toreo posmoderno que, claro, si lo hacen las figuras, los aspirantes les imitan en sus formas.
Luego llegaron los naturales, de similar guisa y algunos de frente, que cerró ora con un airoso molinete, ora en pases de pecho muy marcados al hombro contrario. Aumentaron la emoción del cotarro las bernadinas finales cambiándole el viaje al burel cuyos pitones le rozaban la talleguilla y que fueron prólogo de cómo se atracó con el estoque, pero éste quedó desprendido. Tras fuerte petición, el usía no aguantó la presión, se apuntó al triunfalismo y concedió las dos orejas y la vuelta a ruedo a un animal que no cumplió en varas.
Ya tenía el abulense asegurada la Puerta Grande, pero no se arrugó ni se conformó: se fue de rodillas en el tercio frente a toriles y allí hubo de tirarse en plancha para que el sexto, 'Segurito', que salió como una exhalación, no le arrollara. No se arredró su matador, que de inmediato al susto lanceó, de nuevo de hinojos cerca de tablas, con una larga, verónicas mecidas y una chicuelina. Luego lo llevó al caballo y comenzó la faena con cuatro estatuarios sin mover ni un pie ni una pestaña abrochados con otro pase cambiado.
Repitió los naturales ligados en un rodalico de terreno mientras las palmas desde el tendido volvían a echar chispas, pero la casta de 'Segurito' se le fue acabando y en esta ocasión Méndez pinchó antes de una estocada trasera. Hubo leve petición no atendida. Pero dio igual de cara a la sensación que ha causado el chaval de tan sólo 19 años. Así se viene a Madrid.
Lo contrario que Osornio, que no pudo con su primero con el que amontonó los pases o lo que fuera aquello. Motivado por el triunfo de su compañero, algo apretó en el otro en una faena de largo metraje con algunos pases sueltos de buen corte y expresión pero insuficientes de lo que se considera toreo. Claro que peor fue la tarde de Montaldo, quien acusó sus escasos contratos -sólo se vistió de luces una vez la temporada anterior- y anduvo por allí tirando líneas y sin compromiso. Sus apoderados sabrán la razón de traerlo a suspender en el examen venteño.
FICHA
Novillos de CONDE DE MAYALDE, serios, cuajados, bien armados y astifinos; todos nobles y mansotes. 1º, 3º -premiado con vuelta al ruedo- y 6º encastados. EMILIANO OSORNIO: silencio; ovación tras aviso. PEDRO MONTALDO: silencio; silencio. JULIO MÉNDEZ: dos orejas tras aviso; ovación. Salió a hombros. Plaza de Las Ventas, 27 de mayo, 16ª de Feria. Tres cuartos de entrada (21.594 espectadores, según la empresa).