Román siempre da la cara en Madrid. Aunque a veces le salga cruz. La cara de actuar con la verdad por delante. La cruz de varias cornadas sufridas en la Monumental, una de ellas especialmente grave. Muy querido por la afición venteña,
este domingo volvió a ganar puntos con una faena de autenticidad y clasicismo, aunque sin redondear del todo en lo artístico a su boyante segundo enemigo, el mejor de un encierro del Conde de Mayalde, muy en su línea de animales bajos pero armónicos que, con la excepción de este ‘Enarbolado’ flojearon en cuanto a opciones de triunfo por su condición nobilísima, sí, pero descastada. El valenciano echó en su esportón una indiscutible oreja, esas de auténtico peso, y cumplieron Gonzalo Caballero y David Galván, que mató dos zambombos sobreros de Fermín Bohórquez, y fue herido en la zona costal al hacer un quite por chicuelinas al que correspondió en primer lugar a Caballero.
Hay veces que los nombres de los bureles son todo un acierto, como en el caso de ‘Enarbolado’, un castaño con cinco años y medio largos muy abierto y ofensivo de cuerna. Cumplidor a secas en el penco, como sus hermanos, albergaba la plusvalía de la casta. Lo que no siempre es una ventaja para sus matadores, salvo que hagan las cosas muy bien. Como Román, que le citó a gran distancia -lo que nos trajo el recuerdo de su especialista César Rincón- desde allí lo llamaba con la muleta ‘planchá’ y por delante embebiendo su celo sin que se la tocara y quedándose colocado para el siguiente pase, todo ello en un rodalico de terreno.
Así, con las impresionantes astas sumisas una y otra vez labró en oro tres series al imán de su muñeca, que calaron hondo en el cotarro. A ellas sucedieron dos al natural -una de ellas cerrada con un improvisado molinete-, donde el burel protestaba algo. Por ello, acortando poco a poco la distancia, pero con idéntico mando, surgieron nuevas tandas exprimiendo ya las pocas embestidas de ‘Enarbolado’. El único pero, al margen de algunos ventajismos, es que al coletudo le faltó un punto de arte para reventar, para macizar la faena. En definitiva, Román volvió a darlo todo, a actuar con la verdad de un hombre frente a unas astas temerosas, y cortó un trofeo de la mayor autenticidad, también de verdad de verdad de la buena. De similar forma había actuado en su anterior, hasta que el bicho fue perdiendo ímpetu y buscando el refugio de las tablas.
Galván, que estaba anunciado, como sus colegas, con los del Conde, vio como ambos fueron devueltos por su invalidez, y hubo de conformarse con un lote de Bohórquez grandón y noblón pero imposible para el lucimiento. Se corrió turno en la lidia de cuarto y quinto para esperar que el gaditano saliera de la enfermería con un vendaje aparatoso en la cintura, pero bastante hizo con despenar a su segundo, feote por montado, con el que, como con su hermano de divisa era misión imposible festonear su toreo artístico.
Gonzalo Caballero, que ha acumulado tantos percances, fue la sorpresa de los carteles, pero no defraudó, a pesar de volver a la Monumental cuatro años después de su anterior paseíllo y de sus pocos festejos desde entonces. Sus faenas fueron de entrega aplicando su concepto de clasicismo, aunque con los lógicos altibajos y fallando en la suerte suprema, pero demostrando que merece una repetición que ojalá le ofrezca la empresa.
FICHA
Cuatro toros de CONDE DE MAYALDE, justos y en el límite de trapío, bien armados, nobles y flojos. 4º, encastado. Dos sobreros de FERMÍN BOHÓRQUEZ, 1º y 4º (lidiado en 6º lugar), grandes, sosos y descastados. DAVID GALVÁN: saludos tras aviso; palmas. ROMÁN: silencio tras aviso; oreja tras aviso. GONZALO CABALLERO: silencio tras aviso; silencio. Saludaron por sus buenos pares de banderillas Iván García en el 3º, y Ángel Gómez y Fernando Sánchez en el 6º. Enfermería: David Galván fue atendido de puntazo corrido sobre cresta ilíaca posterior derecha y contusiones en cara posterior de parrilla costal derecha y en tobillo izquierdo. Pronóstico reservado pendiente de estudio radiológico. Plaza de Las Ventas, 10 de mayo, 3ª de Feria. Casi lleno.