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    25 de junio de 2021

San Isidro

GASTRONOMÍA

Abierto desde 1933, este edificio emblemático vive desde hace algo más de tres años una época de bonanza gracias al compromiso de los comerciantes y a la acogida que han dado a los hosteleros, junto a los cuales hoy forman una gran familia. El resultado es un espacio único, lleno de vida, que a mediodía transforma mostradores en ‘sala’ de un gran restaurante con opciones para todos los gustos y cuyos ingredientes salen directamente de los puestos vecinos. Y es que el centro neurálgico de Chamberí se retroalimenta y recibe cada día con los brazos abiertos a todo aquel que busca calidad y sabor en los platos, en los productos que cocina… pero sobre todo trato humano, cercanía y una gran sonrisa que va ‘incluida’ en el ticket.

TAL DÍA COMO HOY

Tal día como hoy en 1939, tras pasar el horror de la guerra, los restos de San Isidro fueron hallados tras un muro, donde se habían escondido para evitar que fuesen profanados.

El pregón de Elvira Lindo ha dado comienzo a las Fiestas de San Isidro. La escritora ha reivindicado al Madrid "de barrio" que acoge "sin trauma a los madrileños que han nacido en otras partes del mundo". La pregonera también ha animado a los asistentes a aparcar los coches y andar por la capital.

La zona de la Pradera de San Isidro se verá afectada por cortes de tráfico y restricciones al aparcamiento hasta el 18 de mayo, con motivo de la celebración de las fiestas del patrón de la ciudad.

Conciertos gratuitos, espectáculos infantiles, actividades culturales y deportivas y la tradicional romería forman parte del amplio programa de actividades. Mojinos Escozíos, Maldita Nerea, Lola Índigo, La Pegatina y David Otero actuarán en el recinto ferial.

Este lunes se ha presentado el programa de fiestas de San Isidro -del viernes 10 de mayo al miércoles 15-, que contará con Elvira Lindo de pregonera y con conciertos como los de Mikel Erentxun, Los Chunguitos, Tequila, Anni B Sweet o Brisa Fenoy, entre otros.

MEDALLA DE ORO DE MADRID

Las propuestas para Medalla de Oro de la ciudad, que se entregarán el próximo 15 de mayo, San Isidro, son el mago Juan Tamariz, el humorista gráfico El Roto, la cantaora de flamenco Carmen Linares y la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones.

La tauromaquia, siempre con gente a favor y en contra, está más de moda que nunca en estas vísperas electorales merced al fichaje de varios coletudos por PP y Vox, que intentan aprovecharse de la dejación o la opinión contraria de los partidos de izquierda para sumar votos de algunos o muchos aficionados. Y, además, Plaza1, la empresa de Las Ventas, ha aprovechado este tirón para una original campaña de promoción de la Feria de San Isidro directamente e indirectamente de defensa de la tauromaquia y sus muchos valores.

No están todos los que son. Los que son figuras. Porque a las significativas ausencias anunciadas de Manzanares (voluntaria), el retirado Talavante, amén de la del complicadísimo Morante, se unió a última hora por su gravísimo percance en Valencia la de Enrique Ponce que le va a impedir hacer el paseíllo durante varios meses. Por lo que la empresa que encabeza Simón Casas negoció casi contrarreloj con otra figura que en principio no iba a torear, El Juli, para que ocupara los dos puestos que tenía el valenciano.

SAN ISIDRO

Un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad. Remendando la mítica frase de Neil Armstrong cuando pisó la Luna hace medio siglo largo, el injusto sistema que mueve la Fiesta, en el que las figuras eligen las ganaderías con las que actuar, ha dado un pequeño paso hacia la justicia. Porque todos los mandamases del escalafón, a excepción de El Juli y Manzanares, han aceptado sortear el hierro con el que se anunciarán en San Isidro. Lo que sería un gran y definitivo salto, el sorteo puro, queda muy lejos, pero la idea de Simón Casas, que tuvo un pequeño adelanto en la Feria de Otoño de 2018, ya es un avance.

EL CEMENTERIO MÁS ANTIGUO DE MADRID

Pasear por el cementerio de la Sacramental de San Isidro, el camposanto más antiguo de Madrid, es como visitar un museo de arte e Historia de la ciudad.

SAN ISIDRO

El esperado final del ciclo isidril en la Corrida de la Prensa con los toros de Victorino Martín, que lucieron divisa negra al pisar Las Ventas por primera vez tras la muerte de su mítico creador, no fue en paralelo con la expectación. Ni Don Felipe de Borbón, que por fin acudió a una corrida, se quiso perder un festejo que resultó cárdeno –léase gris- por el poco juego de los bureles a los que sólo un entregadísimo Paco Ureña sacó partido, quedando en voluntariosas las labores de Escribano y De Justo.

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La cara y la cruz de la Fiesta. En toros, con una descastadísima y muy peligrosa corrida de Saltillo, más propia de la tauromaquia de hace un siglo, en la que sin embargo lució el primero, premiado de modo excesivo con vuelta al ruedo. En coletudos, con un Octavio Chacón lidiador -y director de lidia capaz- en grado máximo toda la tarde y con Esaú Fernández y Sebastián Ritter con lotes imposibles que le cercenaron cualquier oportunidad de lucimiento. Cara y cruz de la Fiesta.

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La tómbola de trofeos en una cátedra venteña a la deriva en cuanto a exigencia está cada día más fácil. Pero la más facilonga y bochornosa ha sido para Cayetano, sin que el coletudo, guapuras al margen –o no- tuviera culpa, pues no sólo hizo lo que sabe, sino que anduvo entregadísimo toda la tarde, mucho más que las dos figuras que le acompañaban y que, con él, se trajeron una aún más bochornosa y verbenera corrida de Victoriano del Río, más bien una novilladita, con excepciones.

SAN ISIDRO

Son seres superiores. Torearán mejor o peor, sí. Pero son seres superiores. Por ejemplo Sebastián Castella, que sufrió una de las más impresionantes cogidas de los últimos años cuando fue empitonado en la cara por 'Juglar', su segundo enemigo, volteado y perseguido con saña en la arena. Se temía cornada gravísima en la cara y en más lugares de su anatomía. Por fortuna, sólo fue la paliza y el francés, desmadejado, fue capaz de seguir y hacer una faena emocionantísima para la que el público, también emocionando, pidió y obtuvo el doble premio. Con una corrida de Garcigrande/Hernández escasa de trapío y casta,como es habitual con las figuras que los eligen, Ponce fue ovacionado y Colombo pasó desapercibido.

SAN ISIDRO

El largo abono isidril nos obsequia todos los años con más de un festejo en los que no pasa nada. Nada reseñable. Bien por culpa de los bicornes o de los coletudos. O de ambos, como este martes con una corridita de los dos hierros de Torrehandilla mansita y blandita a la que ni Daniel Luque ni David Galván ni Álvaro Lorenzo supieron sacarle el poco partido que los toros tenían dentro. Hubo, pues, empate a aburrimiento.

La teórica oportunidad de tres coletudos modestos, en cuanto a actuaciones, que aspiraban a un triunfo en Madrid para lanzar sus carreras no fue tal. Ni Rubén Pinar ni José Antonio Venegas ni Gómez del Pilar tuvieron la más mínima opción frente a un encierro de Dolores Aguirre manso, descastado y peligroso, y bastante hicieron con salir indemnes.

SAN ISIDRO

A tal señor, tal honor. En una de sus mejores tardes en esa plaza que tanto le exige, con razón, El Juli bordó el toreo moderno con ‘Licenciado’, un gran toro de Alcurrucén, que no merecía el feo espadazo de muerte, a la vez responsable de que el coletudo sólo echara una oreja en su esportón. Dicho lo cual, hay que criticar duramente que el resto del mano a mano fuera un fiasco por la pésima presencia y escaso juego de los flojísimos bureles, salvo el sexto, elegidos para el mismo. Una vergüenza y una tomadura de pelo, que no permitió más lucimiento al propio Julián ni a un Ginés Marín que anduvo espesote.

Ya se sabe: llegan las figuras y desaparece el toro. Un petardo en cuanto a presentación el encierro que envió Victoriano del Río para la corrida de mandamases del escalafón, cómplices ellos, Perera, Talavante y Roca Rey, y sus poderdantes de ese trapío tan justo tan justo que era cercano al bochorno y más propio de una novillada. De la quema se salvó, en parte, el peruano que decidió pegarse un arrimón con el último, cuyas astas se pasó muy cera, y se llevó una oreja reglamentariamente concedida.