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El Alamín, pueblo abandonado cercano a Villa del Prado
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El Alamín, pueblo abandonado cercano a Villa del Prado (Foto: Google Street View)

La despoblación y los ‘pueblos fantasma’, el problema a evitar en la región

Por Alba Cabañero Aina
domingo 05 de septiembre de 2021, 09:01h

Madrid se ha caracterizado, como capital del país, en tierra de oportunidades; lugar donde personas llegadas de toda España buscan labrarse un futuro, pero ello no salva a la Comunidad de Madrid de librarse de la larga sombra de la despoblación.

Mientras que Madrid y alrededores concentran a la gran parte de los habitantes de la región, algunas zonas de la Comunidad que, por su lejanía del epicentro económico y social capitalino, pierden poco a poco a sus habitantes.

Esta tendencia, que lleva décadas registrándose, ha llegado a dejar diversos núcleos urbanos dispersos por la geografía madrileña vacíos de vida. Según el portal Idealista, en Madrid existen alrededor de 160 pueblos abandonados. Algunos de ellos han vuelto a revitalizarse gracias a particulares y de otros solo quedan ruinas, pasando a ser pueblos ‘fantasma’.

Los pueblos ‘fantasma’ de la Comunidad

El éxodo a las grandes urbes ha dejado en Madrid ciertos parajes desangelados, cuyas ruinas se van consumiendo con el paso del tiempo.

Uno de ellos es El Alamín. Sito a la vera de Villa del Prado, se creó a finales de los años 50 para acoger a los empleados que trabajaban en la finca del Marqués de Comillas. Concebido como un ‘pueblo-dormitorio’, llegó a contar con iglesia, peluquería, escuela y también oficina de correos.

Allí, los jornaleros vivían con sus familias y, al jubilarse, se mudaban para dejar paso a nuevos trabajadores. Llegaron a vivir hasta casi 200 personas. La última familia, de cuatro integrantes, abandonó El Alamín en 2000.

Desde entonces, el lugar ha sido visitado en incontables ocasiones por aficionados a la parapsicología, ya que muchas leyendas y mitos rondan al pueblo. Hoy en día, un guarda jurado y una gran valla evitan que curiosos entren al pequeño pueblo, de titularidad privada.

Iglesia de El Alamín, vandalizada (Foto: Google Street View)

Más cerca de la capital se encuentra Polvoranca, arropado por Leganés, Alcorcón y Fuenlabrada. Este núcleo urbano fue perdiendo habitantes –que se desplazaron a estas tres ciudades– entre los siglos XVIII y XIX.

En 1575 se creó el Mayorazgo de Polvoranca y su iglesia se levantó en 1655 de la mano de los arquitectos Francisco de Mora y Juan Gómez de Mora. Su despoblación se vio abocada por la ‘maldición’ de la peste y la hambruna.

Las ruinas de la Iglesia de San Pedro Apóstol son lo único que queda en uno de los extremos de las 150 hectáreas del ahora llamado Parque Polvoranca, en la parte más cercana a Arroyo Culebro.

La Asociación Hispania Nostra la incluyó en su Lista Roja de Patrimonio en 2014, y el Ayuntamiento de Leganés es el encargado de su cuidado. Desde la Asamblea de Madrid, se ha pedido que colaboren tanto el Gobierno regional como los tres ayuntamientos que lindan con el Parque Polvoranca para evitar que lo poco que queda de esta villa medieval desaparezca.

Ruinas de la Iglesia de San Pedro Apóstol, en Polvoranca (Foto: Google Street View)

Caso curioso es el de Fresno de Torote. A pesar de ser considerado como pueblo abandonado, en 2020 figuraban en su censo 2.299 habitantes. La pedanía de Serracines es la causante de ello. Dependiente de Fresno de Torote, fue absorbiendo a su población y trasladando allí incluso el propio Ayuntamiento de Fresno, a pesar de que el núcleo urbano que lleva ese nombre esté vacío.

La Iglesia de San Esteban, la Ermita de la Soledad y la Plaza de España son los lugares más emblemáticos de este pueblo, dividido por la M-113 y, a pesar de no tener habitantes, cuenta con parada de autobús.

El origen de Fresno de Torote es similar al de El Alamín. En el siglo XV, el Marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza, lo mandó construir para los jornaleros que trabajaban para él. Un siglo después, pasó a ser señorío de Ana de Mendoza de la Cerda, la princesa de Éboli, ligando así a Fresno de Torote con la nobleza –se dice que Don Juan de Borbón acudía allí varias veces al año, sobre todo en época de matanza, al ser el pueblo propiedad del Conde de Torrepalma, Jaime Álvarez de las Asturias Bohorques y Silva, y de la Marquesa de Almenara, María Pilar Álvarez de las Asturias Bohorques y Silva–.

Al morir el conde en 1996, el desinterés de sus herederos por el pueblo apresuró la salida de los últimos habitantes hacia Serracines. La familia que más aguantó abandonó Fresno de Torote en 2000.

Al ser propiedad privada, su mantenimiento y rehabilitación es complicado. “El casco histórico es propiedad privada, no podemos rehabilitarlo, ni construir casas, ni darle un uso para que no muera. Es una pena, pero es así”, contaban desde el Ayuntamiento a El Confidencial. Lo que sí pudieron hacer fue proteger todo el conjunto como patrimonio municipal.

Aldea abandonada de Fresno de Torote (Foto: Ayuntamiento de Fresno de Torote)

Bellidas, Daganzuelo –o Daganzo de Abajo–, El Villar, La Nava, Perales de Milla, Acedimos, Alarnes, Camarma del Caño o Bujes son algunos de los nombres de lugares de los cuales ahora solo quedan el recuerdo entre ruinas, documentos o el imaginario de sus antiguos vecinos, víctimas todos ellos del éxodo.

Estrategias para evitar la despoblación

Pero, ¿qué se puede hacer para evitar el fenómeno histórico de la despoblación? El Gobierno de la Comunidad de Madrid trabaja en las 100 medidas de la ‘Estrategia para la Revitalización de los Municipios rurales’, con las que buscan mejorar la vida de 73.000 madrileños que viven en los 78 municipios de menos de 2.500 habitantes.

Las medidas abarcan a todas las Consejerías de la Comunidad, desde la revitalización de los municipios hasta la mejora del transporte público, pasando por actuaciones destinadas al acceso a Internet, la nueva financiación de mancomunidades para servicios sociales, la mejora de la atención sanitaria, mejora de recogida de residuos, mejora de instalaciones deportivas, educativas, culturales y patrimonio artístico, la construcción de nueva vivienda pública o la promoción de empleo, entre otras. Para ello, se han destinado 130 millones de euros.

De esas 100, ya se encuentran en marcha muchas de ellas, como han indicado a Madridiario desde la Consejería de Administración Local y Digitalización. La más urgente tras el periodo de confinamiento: llevar la fibra óptica de alta velocidad a todos los municipios de la región. "Ha dado solución a muchas empresas que necesitan de la digitalización y la deslocalización por razones estratégicas en entornos rurales", explican.

Ligado a ello, se han destinado 12 millones de euros al Plan de Empleo en estos municipios rurales que han derivado en la mejora en la atención en los servicios municipales, y se han proporcionado incentivos para la contratación indefinida. "Esta iniciativa se ha saldado con 1.411 empresas beneficiadas que han generado 2.194 empleos", añaden.

El impulso para crear nuevas cooperativas y sociedades laborales también ha sido otra de las medidas que se han tomado desde el Gobierno regional. Aquellos que quieran emprender colectivamente en municipios de menos de 2.500 habitantes contarán con ayudas de hasta 15.000 euros y con una bonificación al 50% de las aportaciones al capital de cooperativas y sociedades laborales de hasta los 12.000 euros.

En materia de Vivienda y Medio Ambiente, se están llevando importantes acciones a cabo desde la Dirección General de Urbanismo. "Se está colaborando en la financiación para la adecuación y actualización de normas de Planeamiento Urbanístico de los pequeños municipios mediante la convocatoria de ayudas para financiar la redacción de instrumentos de Planeamiento, con una inversión de más de 400.000€ en el año 2018", señalan desde la Consejería de Administración Local.

"Por otro, para aquellos casos en que los municipios no solo necesitan ayuda financiera, sino que requieren de cooperación en materia urbanística por falta de medios humanos, técnicos o materiales, el Gobierno Regional ha creado una nueva Subdirección que forma parte de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio dedicada a la orientación, atención y apoyo urbanístico de los pueblos madrileños", agregan.

Los convenios de construcción de vivienda pública han tenido gran acogida. Municipios como La Hiruela, Madarcos, Robregordo, Patones, Berzosa del Lozoya, Horcajo de la Sierra, Puebla de la Sierra y Puentes Viejas se han acogido a ellos, y algunas de estas promociones están ya en última fase de construcción.

"También la rehabilitación, a través de las Áreas de Rehabilitación y Regeneración Urbana y Rural (ARRUR), es otro de los pilares de actuación en materia de vivienda, que están contribuyendo a reparar y regenerar el parque de vivienda rural de la región, convirtiendo a los núcleos rurales más despoblados en espacios más atractivos, con viviendas más confortables y eficientes energéticamente", subrayan estas fuentes.

El pasado mes de noviembre el Consejo de Gobierno aprobó la Estrategia de Gestión Sostenible de los Residuos de la Comunidad de Madrid, que viene a extender a todos los municipios de menos de 2.500 habitantes la financiación del 70% del coste de la recogida y del 100% a los municipios de menos de 1.000 habitantes al menos hasta el año 2024.

Uno de los principales problemas que sufren estos municipios es la accesibilidad y movilidad. Es por ello que desde la Consejería de Transporte se ha trabajado en la reordenación de rutas e incremento de los servicios, especialmente los fines de semana. Iguamente, se ha realizado una inversión en el acondicionamiento de las carreteras de la red viaria madrileña, mejorando así la seguridad en los traslados hacia estos municipios.

"Destaca la puesta en marcha de un innovador servicio de del taxi a demanda en treinta y un municipios de la Sierra Norte, mejorando la conectividad de la población de los municipios más alejados con servicios tan básicos como ir al banco, al consultorio médico o a la farmacia", indican.

Por último, la Educación es también un ámbito importante a desarrollar en estas localidades. La construcción de un nuevo colegio en Pozuelo del Rey y las obras de mejora en los centros educativos de Canencia, Fresnedillas de la Oliva, Valdemaqueda, Bustarviejo y Zarzalejo han sido las principales apuestas del Gobierno regional hasta la fecha para, a través de la educación, mantener a las nuevas generaciones en el mundo rural.

Lugares que reviven

Casa rehabilitada en Navalquejigo (Foto: Javier Bernardo)

Navalquejigo es un ejemplo de vuelta a la vida. Un grupo de personas decidieron hace un par de décadas ponerse manos a la obra y reconstruir las casas que quedaron abandonadas en 1989 y evitar que el lugar continuase siendo foco de suciedad y vandalismo.

Desde entonces, y a pesar de los desahucios que han amenazado a estos ‘okupas’, alrededor de medio centenar de personas han devuelto el color a las calles de este poblado medieval.

La acción de este grupo de habitantes, más el trabajo de asociaciones vecinales de la zona y de grupos políticos del Ayuntamiento de El Escorial –municipio al que pertenece Navalquejigo–, han conseguido que la zona esté declarada desde 2006 como Bien de Interés Cultural y que se ponga el foco en la conservación de este patrimonio.

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