www.madridiario.es
El 'éxodo urbanita' acelera la repoblación rural y pone en jaque la falta de servicios
Ampliar
(Foto: Caixabank)

El 'éxodo urbanita' acelera la repoblación rural y pone en jaque la falta de servicios

jueves 29 de octubre de 2020, 07:40h

Hace no tantos meses, aunque estos últimos se antojen eternos, uno de los temas de actualidad más sonados rondaba en torno a las problemáticas y tristezas que acumulaba 'la España vaciada', aquellos terrenos que desde hace décadas iban quedando en el olvido -también de las administraciones- al mismo tiempo que sus vecinos iban desapareciendo.

El constante goteo que ha ido dejando el paso del tiempo desde que en los años 70 se diera el fenómeno del 'éxodo rural' en España ha dejado al ámbito rural desprovisto de muchos servicios y comodidades que, por el contrario, los ciudadanos urbanitas casi dan por hecho. La conexión a Internet, la disposición de transporte público constante o la posibilidad de llevar a cabo operaciones bancarias tan simples como sacar dinero en un cajero automático, en muchos pueblos suponen un paso agigantado que implica decenas de problemas.

En España, la despoblación, la longevidad, o la baja fecundidad alcanza niveles muy superiores al promedio de otros países de la Unión Europea, y la pandemia de la Covid-19 ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades de la estructura funcional en buena parte del país, en especial en las zonas rurales. “Estas se han visto afectadas por la falta de innovación, formación en el capital humano, consolidación de un tejido productivo interno y, sobre todo, por la falta de servicios e infraestructuras, como las digitales”, dicta un balance ejecutivo realizado por la Comunidad de Madrid sobre la Estrategia Nacional 2030 frente al reto demográfico al que ha tenido acceso Madridiario.

En España se ha producido un proceso de despoblación en un contexto generalizado de crecimiento demográfico del país, señala el documento, que indica que desde el año 2010 hasta 2019 la población española ha pasado de 46.667.175 habitantes a 47.026.208, sin embargo, en ese mismo período han perdido población el 76,6 por ciento de los municipios españoles. En lo que respecta a la Comunidad de Madrid, en los últimos 10 años su población ha crecido de 6.394.239 habitantes a 6.661.949 habitantes, con una despoblación municipal del 27,3 por ciento. De esta forma, “la pérdida de población asciende al 53 por ciento en los 78 municipios rurales de la Comunidad de Madrid, es decir, existe disminución de población en más de la mitad de los 78 municipios rurales de la Comunidad en el periodo 2010 – 2019”.

Asimismo, el porcentaje de municipios menores a 1.000 habitantes que pierde población en la Comunidad de Madrid asciende aproximadamente al 81 por ciento, mientras que a escala regional, los 78 municipios rurales de la región madrileña que más pierden población son los menores de 1.000 habitantes, con un 72,5 por ciento del total de la pérdida. En términos de densidad demográfica, mientras que el municipio de Madrid cuenta con una densidad de más de 5300 hab/km2, en la comarca de la Sierra Norte, por ejemplo, se reduce a menos de 9,9 hab/km2. Es el caso de la mayoría de los 78 municipios rurales de la Comunidad de Madrid, donde aproximadamente un 80 por ciento de los municipios presentan densidades de población por debajo de los 12,5 habitantes.

Convertir el mal en abundancia de beneficios

Por todo ello, esta brecha entre el ámbito urbano y rural ha sido objeto de trabajo del Gobierno de la Comunidad de Madrid desde el año 2017, cuando en el seno del Debate del Estado de la Región el entonces Ejecutivo regional adquirió el compromiso de realizar una estrategia para afrontar la despoblación y el envejecimiento, cuestiones que afectan fundamentalmente a los municipios con menos de 2.500 habitantes de la Comunidad de Madrid.

El 26 de junio de 2018, el Consejo de Gobierno dio luz verde a la 'Estrategia para la Revitalización de los Municipios Rurales de la Comunidad de Madrid', un plan diseñado para el periodo comprendido 2018- 2021 que reunía un total de 60 medidas que serían gestionadas por la figura del Comisionado del Gobierno de la Comunidad de Madrid para la Revitalización de los Municipios Rurales, actualmente adscrito a la Consejería de Vivienda y Administración Local, y encabezado por Rafael Pastor.

En enero de este año, además, se sumaban otras 40 medidas enfocadas a “garantizar la igualdad de derechos y oportunidades de los 78 municipios rurales del Norte, Este y Oeste” de la Comunidad de Madrid, tal y como cuenta a este diario Pastor. “Parece irreal que a 80 kilómetros no llegue la fibra óptica o que los jóvenes no tengan las mismas oportunidades en temernos de transporte”, comenta a Madridiario, señalando que la “estrategia esta montada con el fin de que la brecha entre lo urbano y rural disminuya en servicios”.

Sin embargo, esta estrategia, que por una parte estaba diseñada para llevarse a cabo en un medio-largo plazo, se ha visto algo dinamitada por la llegada de la pandemia. “La crisis sanitaria ha venido a frenar la implementación de todas estas medidas”, dice Pastor, que al mismo tiempo señala que por otro lado se han encontrado con que la población rural se ha visto incrementada “de golpe” en los últimos meses por el deseo de muchos ciudadanos de vivir el confinamiento en unas circunstancias más cómodas y flexibles. “Entre vivir un confinamiento en el centro de Madrid, en un piso encerrados, o hacerlo en un lugar rodeado de naturaleza y con mayor tranquilidad, la gente ha elegido lo segundo”, comenta.

Tal y como señala el comisionado, de unos 73.000 habitantes con los que contaba en enero el medio rural, a día de hoy se cuenta con unos 82.000 ciudadanos. “Son casi 9.000 personas las que se han trasladado a vivir a los pueblos con datos del 30 de septiembre, son cifras que repercuten mucho en el día a día de estas localidades y los servicios se están viendo desbordados”, comenta. Por ello, a la labor del comisionado en la actualidad se ha sumado una suerte de “alerta” por cumplir seguir avanzando en todo lo prometido, pero también por cumplir con todas las necesidades de los vecinos.

La instalación de fibra óptica en todos los municipios, la adecuación y refuerzo de los servicios sanitarios, educación, transporte, empleabilidad y vivienda, son los puntos clave para conseguir “revertir la situación y sacar beneficio de la pandemia en los municipios rurales”, dice Pastos. Así, desde el Comisionado abogan por conseguir “adelgazar las ciudades y sacar rentabilidad de ello en los municipios, consiguiendo que la Comunidad de Madrid se ponga a la misma altura que las regiones en las que se encuentran capitales europeas como Londres, donde mucha gente vive en pueblos pequeños a las afueras pero cuentan con las mismas posibilidades que en la gran ciudad”.

Si somos capaces de consolidar estos servicios fundamentales y de dar estas oportunidades, de equilibrar los servicios se viva donde viva y de poner a la persona en el centro de la política, se van a poder ver los beneficios reales de todo este trabajo y de vivir en núcleos rurales”, dice el del Comisionado, que aboga de nuevo porque “los habitantes de los pueblos y municipios que se encuentran a 40, 60 u 80 kilómetros de la capital puedan tener los mismos derechos que cualquiera que viva en el centro de Madrid.

Carretera y manta

La llegada del coronavirus y las medidas de restricción con el que se trata de paliar su expansión empujaban a miles de madrileños en el mes de marzo a coger carretera y manta y salir de la ciudad, convencidos de que, puestos a pasar un confinamiento, mejor que este sea rodeado de naturaleza. “Creo que en un primer momento se pensó que en los pueblos habría más libertad a la hora de pasar el confinamiento, que se podría salir más a la calle, pero lo cierto es que en los meses más duros de la pandemia el encierro se cumplió como en cualquier otro sitio”, explica a este diario el alcalde de Garganta de los Montes, Juan Carlos Carretero.

Después, con la llegada de la que se denominó 'nueva normalidad' y las excepcionales vacaciones de verano que se han vivido este año, muchos de los capitalinos que en su día decidieron moverse al pueblo optaron también por quedarse, aunque otros retornaron a sus pisos del centro de Madrid y a su trabajo de oficina. “Los hay que se han dado cuenta de que les merece la pena más vivir en el pueblo, una de las cosas que ha proyectado esta pandemia es que la gente quiere cambiar su forma de vivir estar más rodeados de tranquilidad y naturaleza”, comenta Carretero.

El teletrabajo y las continuas restricciones que desde hace meses se llevan dando en la región, en especial en las zonas más pobladas de la Comunidad, han llevado a que muchos madrileños se afinquen definitivamente en los municipios, donde hasta el momento se conservaban casas familiares, en muchos casos. “Se está viendo mucha obra en la segunda vivienda”, comenta el de Garganta, que explica que hay familias que estar reorganizando sus viviendas durante estos meses con miras a hacerlas permanentes. Asimismo, cuenta que “en Garganta de los Montes, todos los terrenos y parcelas que estaban en venta ya han sido vendidos, porque la gente se quiere venir a vivir aquí”.

El “éxodo urbanita”, como denomina Carretero al fenómeno, ha llevado a que en su localidad hayan recuperado el porcentaje censal de los años 60: “En enero contábamos con unos 350 habitantes, y hoy tenemos casi 450 censados en la localidad”, explica el alcalde, que celebra que “los pueblos vuelvan a llenarse de gente” al tiempo que también reflexiona sobre los problemas que se han generado ante la llegada inesperada de tanta gente. “La repoblación de los pueblos estaba planeada desde las administraciones en un medio o largo plazo, no es cosa de dos semanas, como nos ha pasado”, dice.

Consultas médicas

Así, comenta que en los últimos meses se han producido algunos conflictos en servicios como el consultorio médico, la recogida de basuras o la conexión a Internet, al tiempo que se han incrementado las demandas de servicios “por los que peleamos desde hace años, que son las demandas de toda la vida de los pueblos, pero que ahora tienen más voces”, como la afluencia de transporte público o la presencia de entidades bancarias en los municipios. En este punto, el alcalde recalca que “estamos muy contentos de que venga gente a vivir al pueblo, pero para que la ecuación salga bien y los que ya estaban aquí no se sientan invadidos y los que han venido no se vean abandonados, hay que dotar de servicios a los municipios”, comenta.

Similar es la visión de Pablo Morate, alcalde de Valdelaguna, un municipio que en los últimos meses ha visto como su localidad crecía un 20 por ciento, pasando de unos 800 vecinos a algo más de 1.000. Morate explica, como su homólogo de Garganta de los Montes, que “los pisos y las casas que había vacías han empezado a ocuparse” y que la localidad “está casi al 100 por ciento” debido a la pandemia. A la población censada, además, se le puede sumar “los que tienen aquí una segunda residencia y toda la gente que viene atraía por el turismo rural y la oferta de casas rurales que hay en el entorno del municipio”, que suma más de 100 camas en total. De hecho, Morate cuenta que durante los meses de la pandemia “el 95 por ciento del tiempo las casas rurales de la zona han estado llenas por personas que han decidido venir a pasar el confinamiento aquí”.

Como sucediera también en Garganta de los Montes, en Valdelaguna están “muy contentos” por la llegada de nuevos vecinos -muchos de ellos con niños, una “alegría” para una localidad con un censo mayormente envejecido- pero requieren de servicios para poder ofertar un adecuado nivel de vida. “El centro de salud de Atención Primaria de Valdelaguna se queda escaso a día de hoy para toda la demanda de la población que hay ahora mismo”, dice Morate, que explica que tiene un horario restringido para las mañanas y que además no cuenta con personal administrativo, lo cual a día de hoy se antoja imprescindible.

El consultorio local, cuya médico de Atención Primaria va a ser trasladada a Rivas-Vaciamadrid, permaneció cerrado del 25 de agosto al 14 de septiembre por las vacaciones de la doctora, algo que hizo temer a sus vecinos que fuera a cerrarse y sus vecinos fueran derivados a Colmenar de Oreja para ser atendidos. Sin embargo, el consultorio permanecerá abierto después de que el Ayuntamiento y la consejería de Sanidad, encabezada por Enrique Ruiz Escudero, hayan mantenido varias reuniones con el objetivo de “que se dote a este centro de un auxiliar administrativo y de un médico y una enfermera a jornada completa”.

Se ha garantizado que el centro de salud no se va a cerrar”, ha indicado el alcalde, si bien ha señalado que los facultativos “no pueden trabajar más tiempo” en las condiciones en que lo hacen, por lo que ha mostrado su compromiso de trabajar para que “tengan más apoyo, aunque sea con médicos en prácticas que hagan las funciones de rastreadores”. Morate recalca que "llevamos ya un tiempo hablando con la Comunidad de Madrid para intentar solucionar este problema”. Si bien recalca que la atención domiciliaria en el pueblo no ha cesado en ningún momento, un hecho clave para este tipo de municipios en los que hay una fuerte demanda de atención médica por parte de sectores de la población más mayores y sin posibilidades de trasladarse, el alcalde explica asimismo que el personal del centro de salud está “desbordado de trabajo” y bajo mucho “estrés”.

Ni banco ni Internet

Asimismo, otra de las problemáticas con las que se han encontrado en Valdelaguna en los últimos tiempos es la desaparición de la única entidad bancaria existente en el municipio, que debido a la crisis económica ha cerrado sus puertas y ha dejado a todos los vecinos sin poder realizar sus gestiones y, además, sin cajero automático. “La gente no puede sacar dinero en efectivo a día de hoy en Valdelaguna, y eso es un problema para todos”, tanto habitantes como comerciantes del lugar. En este sentido, Morate señala que se trata de “una necesidad primordial” para todos los habitantes del pueblo, quienes necesitan contar con efectivo para poder hacer sus compras o desplazarse en autobús a otros municipios donde sí pueden obtener dinero.

“Desde el Ayuntamiento estamos negociando con otras entidades para que vuelvan a abrir sucursales aquí, incluso estamos planteando la cesión de un espacio municipal para que se instale en ese lugar un cajero automático, sea de la entidad que sea, y que este no desaparezca en caso de que las entidades cierren sus sucursales debido a los alquileres”, comenta. “Si se encuentra en un lugar público, no tendría que haber problema para que permanezca ahí y los habitantes de Valdelaguna cuenten con la tranquilidad de poder tener dinero siempre que lo necesiten”, dice.

Por el momento, los de Valdelaguna se “apañan” desplazándose a otras localidades -aquellos que pueden, porque “con la pandemia” es todo más complicado y “los vecinos más mayores tampoco quieren estar todo el día molestando a los hijos para que les hagan recados”, dice el alcalde- o a través de un a oficina móvil que acude al municipio una vez al mes, “a la hora de comer, un par de horas”, obligando a los vecinos a “esperar y hacer cola”.

Por otro lado, tanto desde Garganta de los Montes como desde Valdelaguna reclaman la instalación de fibra óptica en sus municipios, en cuyos terrenos la conexión a Internet es deficitaria. “En Valdelaguna ahora mismo tenemos un servicio que no llega al 15 por ciento de la población”, explica su alcalde, que asegura que desde el Consistorio han iniciado conversaciones con otras compañías de telefonía pero que se augura un tiempo “largo” de espera.

En este sentido, ya no se trata únicamente de dar un buen servicio a los ciudadanos del municipio, sino también de atraer a otros que hasta ahora vivían y trabajaban en la capital: “Con el auge del teletrabajo, hay mucha gente que valora venir a vivir a los pueblos pero que requieren de una buena conexión a Internet para poder hacerlo”, dice Carretero. En este sentido, el comisionado explica que la instalación de fibra óptica es una de las prioridades a corto plazo, y que a día de hoy quedan solo 12 municipios en los que aún no se cuenta este tipo de servicios.

Gestión de residuos

Donde más se ha notado la llegada de los nuevos vecinos, coinciden varios alcaldes, ha sido en la gestión de residuos. La recogida de basuras en los municipios se ha tornado en una especie de caos en muchos casos, obligando incluso a cerrar temporalmente proyectos de reciclaje hasta el momento afincados en algunos pueblos.

“Llevamos meses con problemas en la gestión de residuos, no dábamos a basto”, cuenta a Madridiario la alcaldesa de Madarcos, Eva Gallego Bersal, la localidad más pequeña de la Comunidad de Madrid, que hace unos meses contabilizada 48 habitantes y, ahora, con dos familias más, ha sobrepasado el medio centenar de habitantes. Gallego comenta que, hasta este verano, el pueblo ha contado con varias composteras municipales, recipientes en los que los propios habitantes del pueblo gestionaban sus residuos orgánicos para obtener abono natural. Sin embargo, el incremento notable de basura en la localidad ha obligado a que por el momento esta actividad se aparque, a la espera de poder adaptar y habilitar de nuevo el servicio.

Similares son las palabras al respecto del alcalde de Garganta de los Montes, así como las del de Valdelaguna, que explica que “muchas de las casas que estaban vacías antes del confinamiento se han vuelto a ocupar y la gente ha hecho reformas o limpiezas generales, lo cual ha conllevado que se sacaran muchos residuos a las calles para que fueran recogidos por los servicios consistoriales”, algo para lo que no estaban preparados.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

3 comentarios