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Boina de contaminación vista desde el Cerro del Tío Pío.
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Boina de contaminación vista desde el Cerro del Tío Pío. (Foto: Irene Yuste)

Contaminación en Madrid: así se superó en 2017

viernes 26 de enero de 2018, 15:49h
Por su interés, Madridiario publica este artículo elaborado en el máster en Periodismo de Datos de Villanueva C.U.

Durante el año 2017 se activó el protocolo anticontaminación en seis ocasiones. De estas, cinco tuvieron lugar en los últimos cuatro meses.

Por Joan Llop


La contaminación del aire sigue siendo una realidad a la que cada vez están más acostumbrados los madrileños y madrileñas. Durante el año 2017, el Ayuntamiento de Madrid activó en seis ocasiones el escenario 1 del protocolo anticontaminación, mientras que el escenario 2 se activó en cinco ocasiones, configurando un total de seis episodios extremos de contaminación en los que fue necesario activar uno o dos escenarios del protocolo. De estos seis episodios, cinco se produjeron entre los meses de septiembre y diciembre. ¿Cómo logra la ciudad de Madrid superar estos episodios extremos de contaminación?

En primer lugar, hay que señalar que cuando hablamos de contaminación nos referimos a la concentración de dióxido de nitrógeno en el aire, puesto que se trata del contaminante más presente en la ciudad y que supera en muchas ocasiones los límites de salud establecidos.

Dos factores resultan esenciales para superar estos episodios de contaminación por dióxido de nitrógeno: la meteorología, por una parte, y las medidas que contempla el protocolo anticontaminación, por otra. De éstos, el factor más eficaz es la meteorología, concretamente la lluvia y el viento. “El viento barre los contaminantes hacia otras áreas y los disipa, y la lluvia hace que éstos sean disueltos, arrastrados al suelo y posteriormente a la escorrentía”, comenta Cayetano Torres, delegado territorial de AEMET en Madrid. “Estos factores son más eficaces que las medidas del protocolo porque aunque éstas hacen que se vierta menos contaminación, se producen durante episodios de poco o ningún movimiento atmosférico”. De hecho, “cuando la meteorología es favorable para la limpieza atmosférica, el aire presenta altos índices de calidad, incluso en zonas en las que se están vertiendo gran cantidad de contaminantes”.

Sin embargo, aunque con una eficacia mucho más limitada, las medidas del protocolo parecen necesarias en situaciones de alta contaminación y estabilidad meteorológica. Para Ramón Linaza, asesor del Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, “la reducción del límite de velocidad a 70 km/h en la M-30 y accesos permite que el tráfico sea más fluido y que los vehículos circulen de forma más homogénea, evitándose cambios de velocidad con aceleraciones y frenadas bruscas”. Por otro lado, “la prohibición de aparcar en la zona SER tiene un efecto disuasorio limitado, puesto que sólo afecta al interior de la M-30 y no limita el estacionamiento en aparcamientos subterráneos, pero contribuye a concienciar sobre el grave problema de salud que tiene la ciudad y las consecuencias de incumplir la legislación”.

Al relacionar los datos diarios de contaminación por dióxido de nitrógeno con los días de lluvia y viento, vemos cómo, efectivamente, el factor meteorológico es determinante en la disminución de los niveles de contaminación. Veamos un ejemplo: los días 24 y 25 de enero de 2017 se alcanzaron niveles extremos de concentración de dióxido de nitrógeno en el aire. En concreto, 104 microgramos por metro cúbico de media el día 24 y 101 mcg/m3 de media el día 25 en la estación donde se alcanzó el valor máximo. Esos días no llovió y la intensidad del viento fue muy débil, con velocidades máximas de 14 km/h. Sin embargo, en los siguientes días la situación meteorológica cambió, con lluvias intensas de hasta 19,4 mm/m3 el día 27. Como consecuencia, la concentración máxima de dióxido de nitrógeno por metro cúbico registrada el día 27 se situó en 67 mcg/m3, lo que implica una disminución del 34% en dos días.


Pero, ¿qué pasa cuando nos encontramos en una situación de alta contaminación y no aparecen ni la lluvia ni el viento? En estos periodos es cuando se suele activar el protocolo anticontaminación. Durante el 2017 sólo se llegaron a activar las medidas del escenario 1 y 2, es decir, la limitación de velocidad máxima a 70 km/h en la M-30 y accesos y la prohibición de aparcar en la zona SER. Estas medidas, aunque consiguen reducir levemente los niveles de contaminación, son mucho menos eficaces.

Como ejemplo nos situamos en el día 10 de octubre de 2017, cuando se alcanza una concentración media máxima de 107 microgramos de dióxido de nitrógeno por metro cúbico. Tanto para este día como para los días siguientes no hay previsión de lluvia ni de viento fuerte, así que, una vez superados los límites de preaviso establecidos, se activa el escenario 1 del protocolo. Sin embargo, un día después el nivel de concentración de NO2 alcanza los 127 mcg/m3, un 13% más que el día anterior, y el día 12 de octubre se mantienen los niveles extremos. Como consecuencia, el día 13 de octubre se activa el escenario 2, que se mantiene durante 2 días, mientras que el escenario 1 se mantiene hasta el día 16, cuando los niveles de NO2 bajan hasta los 79 mcg/m3. Podemos deducir que el hecho de activar el escenario 2 sí tuvo efecto en la reducción de los niveles de contaminación, aunque de forma lenta y coincidiendo con días festivos, en los que la circulación de vehículos se reduce.

Es cierto que el protocolo anticontaminación consigue reducir levemente los niveles de NO2 en situaciones extremas, pero no es menos cierto que los efectos son demasiado limitados y que es prácticamente ineficaz para reducir la contaminación en el medio y largo plazo. Hacen falta medidas estructurales y mantenidas en el tiempo. ¿Será el Plan A la solución?



Metodología

Para la elaboración de este artículo se han utilizado, por una parte, los datos diarios sobre calidad del aire ofrecidos por el Ayuntamiento de Madrid a través del portal de datos abiertos, y, por otra, los registros diarios de lluvia y viento en las estaciones de la ciudad de Madrid, ofrecidos por AEMET. Para las tres variables (concentración de dióxido de nitrógeno, lluvia y viento), se ha representado en el gráfico el valor máximo registrado por una de las estaciones de medición de la ciudad para cada uno de los días analizados (entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2017).

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