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    24 de octubre de 2019

narcokupas

Si la felicidad va por barrios, este miércoles donde más se sintió fue en Malasaña. Sobre todo, en el triángulo que conforman las calles Pozas, Minas y Tesoro. Por allí viven, trabajan y caminan quienes más han sufrido el último narcopiso desmantelado hasta el momento en Centro.

Según ha podido saber en primicia Madridiario, el narcopiso de la calle Tesoro, una de las pesadillas que traía de cabeza a los vecinos de Malasaña desde hace, sobre todo, un año y medio, ha sido intervenido y desalojado por la Policía Nacional, que ha recibido la correspondiente orden judicial. Posteriormente, y según vecinos de la zona, operarios han tapiado el piso, ubicado en el sótano del número 28.

La Policía Nacional registró durante todo el año pasado 177 denuncias por delito de odio, de las que 93 fueron por motivos ideológicos y 68 por lgtbifobia. Según el balance de actuaciones del cuerpo dado a conocer este martes con la presencia del nuevo jefe superior en Madrid, Jorge Manuel Martí Rodríguez, hay además casi 4.000 viviendas ocupadas en toda la Comunidad.

Como denunciaron a principios de febrero en Madridiario, vecinos de barrios como Los Cármenes viven con miedo por las peleas, las amenazas y los robos, entre otros problemas de seguridad.

De sobra son conocidas las graves consecuencias que acarrean la okupación y la 'narcokupación' en Lavapiés o Puente de Vallecas. Pero ambos problemas se extienden a lo largo y ancho de la capital. Desde sus casas, y sin ocultar su miedo, los vecinos advierten de un Madrid que se vuelve invivible en algunas de sus calles.

Narcopisos, prostitución, paro, inseguridad… Parece que en 2017 todo lo negativo ha decidido concentrarse en el barrio de Vallecas, pero sus vecinos han luchado para evitar que la degradación aumente en su hogar.

Importante operación contra la 'narcokupación' en Madrid. Según se ha sabido este lunes, la Policía Nacional ha desmantelado en los últimos días cuatro viviendas y un club de fumadores donde se vendía y consumía droga, actuaciones que se han traducido en la detención de 11 personas y la incautación de numerosas sustancias estupefacientes.

A fuerza de convivir con ella (y de sufrirla), los vecinos de Lavapiés han aprendido a luchar contra la 'narcokupación'. Por salud, por seguridad y para evitar que Madrid, por culpa de la droga, vuelva a lo peor de los años ochenta. "Aún no es lo mismo, pero se empieza a parecer. Y si no se ataja, puede volver", advierte Manuel Osuna, portavoz de la Asociación de Vecinos La Corrala de Lavapiés, que recuerda que "es algo que costó mucho erradicar".
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