21 de julio de 2019, 17:13:49
Distritos


La 'narcokupación' golpea Lavapiés

Por Hayda Ramos

A fuerza de convivir con ella (y de sufrirla), los vecinos de Lavapiés han aprendido a luchar contra la 'narcokupación'. Por salud, por seguridad y para evitar que Madrid, por culpa de la droga, vuelva a lo peor de los años ochenta. "Aún no es lo mismo, pero se empieza a parecer. Y si no se ataja, puede volver", advierte Manuel Osuna, portavoz de la Asociación de Vecinos La Corrala de Lavapiés, que recuerda que "es algo que costó mucho erradicar".


La sensación de inseguridad se apodera de Lavapiés. Las amenazas, las peleas y los delitos relacionados con las drogas se han asentado con fuerza en un barrio que sufre con especial virulencia la 'narcokupación', es decir, la okupación de viviendas para la venta y consumo de estupefacientes. Un fenómeno que, empujado entre otros motivos por el desmantelamiento de la Cañada Real, se extiende por Madrid. "No es un problema de un barrio concreto, sino de una ciudad completa", diagnostica Manuel Osuna, portavoz de la Asociación de Vecinos La Corrala.

Hace ya tiempo que la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) denuncia los conflictos y la degradación que provoca un problema que se expande por la capital. "Sabemos que hay más 'narcopisos' en Puente de Vallecas y otros en Usera o Lavapiés; seguiremos con prisa y sin ninguna pausa para ir desalojándolos e ir resolviendo estos problemas que tanto preocupan a la ciudad e impedir la creación de guetos", advirtió el jefe superior de la Policía de Madrid, Germán Rodríguez Castiñeira, hace unos días, tras una operación contra la 'narcokupación' en Vallecas.

"Si okupan tu casa, te quedas sin nada"

Lavapiés está en la pista de las autoridades y en la pesadilla de los vecinos: "Si alguien se pincha en Lavapiés, es porque compra en Lavapiés", resume Begoña Sebastián, presidenta de la Plataforma del Barrio de Lavapiés. Constituida hace cinco años, esta asociación vecinal denuncia la pasividad que les empujó a movilizarse: "Nos hemos sentido desprotegidos y desamparados", reconoce la portavoz de un grupo cuyo objetivo es "involucrar a todas las instituciones en la solución del problema". Para ello mantienen reuniones con las diferentes Administraciones: Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Justicia, poder político…

Sebastián sabe bien qué significa sufrir la 'narcokupación'. La ha vivido en primera persona, dentro de su propia casa. Ve cada día sus consecuencias en la calle. Nada más comenzar la conversación con Madridiario habla de "incendios, inundaciones y amenazas". También de "droga escondida en las zonas comunes de los bloques y en las calles, aprovechando las señales, los árboles, las instalaciones eléctricas o los cajeros". Habla de "cuchillos bajo los felpudos" y de "peleas y gritos constantes". De "niños con pesadillas" y de "vecinos que tienen miedo hasta de ir a la compra por si les okupan sus casas".

Por todo ello la consigna es clara: "Protejámonos entre todos". No es solo por lo que ven a diario; es por lo que puede ocurrir en cualquier momento. La lista de ejemplos es larga; aquí va uno: "En la calle Olivar, una chica que se fue unos días para cuidar a su madre, se encontró a la vuelta con que le habían okupado el piso. Se quedó sin nada: ni piso ni pertenencias".

"Los vecinos tienen miedo"

En Lavapiés hay temor a irse… y a quedarse; simplemente a vivir. "La gente tiene miedo", coinciden Osuna y Sebastián, que describen que el trasiego de personas en busca de drogas no entiende ni de días ni de horarios: "Es continuo, 24 horas". "Tenemos constancia de algún edificio completo, pero también pisos", señala el representante de La Corrala. Ambos dan algunas direcciones: plaza de Nelson Mandela, rúa Amparo, Doctor Piga, Cabestreros, Salitre, de la Fe… y en la misma plaza de Lavapiés: "Te ofrecen de todo en plena calle", se lamenta ella. Y eso, aun con todo, no es lo peor: "No nos engañemos, trapicheo siempre ha habido, pero hace unos 18 meses empezamos a ver lo que hace tres años no veíamos", advierte Osuna.

Se refiere a que "cada día hay más pisos okupados y la mayoría de ellos dedicados al tráfico de drogas". Dar el paso de denunciar "es bastante complicado porque hay miedo": "La gente se lo piensa mucho". Pero también habla Osuna, y eso es lo que más le duele, de "personas que se inyectan en la calle, personas que han pillado la dosis y se la meten ahí directamente, se vuelve a ver al típico drogadicto que en los años ochenta y noventa veíamos por aquí", relata a este periódico. "Eso, que hacía muchos años que en este barrio había desaparecido, es algo que por desgracia se ha recuperado", añade.

Tráfico de drogas y repunte de toxicómanos

Ella utiliza otras palabras, pero se refiere a lo mismo: "Hay un repunte de toxicómanos, puedes ver jeringuillas, pinchazos y heroinómanos en plena calle o en tu edificio. Cualquier día, a cualquier hora". La 'narcokupación' se traduce también en plagas de chinches, bloques que tienen que ser fumigados y violencia: "Le partieron la mandíbula a un chico que denunció y han amenazado a una chica con clavarle una aguja". Además, explica a Madridiario, en noviembre hubo una oleada de robos con violencia. "El tráfico de drogas no trae nada bueno", denuncia.

La Plataforma del Barrio de Lavapiés no solo se ha puesto en marcha para asesorar a quienes un día se topan con el problema en sus casas o para mantener reuniones regulares con las instituciones implicadas en la solución; también han lanzado una petición, a través de Change.org, para exigir "un plan real de seguridad y prevención" para que esta zona del distrito Centro "adquiera una normalidad que a día de hoy no tiene". "En alguna guía turística ya aparece Lavapiés como zona peligrosa", asegura Sebastián.

Tanto la Asociación de Vecinos La Corrala como la Plataforma del Barrio de Lavapiés son conscientes de que la solución "no será ni fácil ni rápida"; también de la importancia de "involucrar a toda la Administración". No quieren alarmar, aclaran, "pero el problema está ahí y hay que atajarlo". En los últimos meses se ha incrementado la presencia policial, algo que aplauden y agradecen ambas organizaciones. Pero el fin de la 'narcokupación', insisten, pasa también, e inexorablemente, por la Justicia y los Servicios Sociales. Lejos de sombras y miedos, Lavapiés quiere que todas sus calles y plazas tejan ese "barrio vivo y moderno" que es, como recuerda Osuna. "Avanzar avanzamos...", concluye Sebastián.

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