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Presa de Aulencia
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Presa de Aulencia (Foto: Asociación Ecologista del Jarama)

Los peligros de las presas en desuso: lodos tóxicos y destrucción del ecosistema fluvial

Ecologistas denuncian el mal estado de la Presa de Aulencia

Por Alba Cabañero Aina
lunes 31 de octubre de 2022, 07:39h

Uno de los legados que queda de la época franquista en nuestro país es el número de presas que se construyeron en los ríos españoles, más de 1.000. En la Comunidad de Madrid quedan todavía 104, de más de un metro de altura y de las cuales un 90 por ciento son azudes. Ello impide y altera la circulación de fauna, sedimentos y agua.

Una de estas presas se sitúa en el río Aulencia –afluente del Guadarrama–, concretamente entre las localidades de Valdemorillo y Colmenarejo, dentro del Parque Regional del curso medio del río Guadarrama y del espacio protegido Red Natura 2000 Cuenca del río Guadarrama.

Construida en 1945 por el organismo franquista de la Dirección General de Regiones Devastadas, abasteció a Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo, Brunete y Quijorna hasta el año 1975, cuando quedó sin uso al entrar en servicio el Embalse de Valmayor.

Este desuso ha provocado que, con los años, el vaso de la presa haya acumulado lodos procedentes de los vertidos que realiza la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Colmenarejo. Se calcula que, en total, 300.000 metros cúbicos de lodos tóxicos ocupan la totalidad de esta zona del río.

Ya en el año 2006, expertos de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) estudiaron la forma de sacar el fango de la presa, según reza un artículo del diario El País. Ahora, colectivos ecologistas –Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”, Ecologistas en Acción, Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y la Plataforma por los ríos madrileños y el río Tajo– solicitan a la misma entidad que limpie la zona para poder regenerarla y recuperarla.

“La colmatación del embalse queda patente por la aparición de islas en el centro del embalse, el crecimiento del carrizo en toda su superficie, así como los fuertes olores presentes en la zona. No solo se trata de un problema ambiental. Los lodos tóxicos suponen un peligro en el caso de que personas o mascotas puedan caer accidentalmente en el embalse. Carteles de la Confederación Hidrográfica del Tajo avisan de tal peligro en sus orillas”, explican estos colectivos.

Es por ello que el primer fin de semana de octubre se acercaron hasta la presa para desplegar una pancarta con la que reclamar a la Confederación que actúe en la zona. En el año 2005, considerando las peticiones de colectivos y de la hoy desaparecida Junta Rectora del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama, el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) llevó a cabo un estudio de los materiales hallados en el embalse.

Pancarta en la Presa de Aulencia para pedir su retirada (Foto: Asociación Ecologista del Jarama)

Concluyó que los materiales, derivados de la depuradora que trata las aguas del Embalse de Valmayor y las aguas residuales de Colmenarejo, contaban con dos partes diferenciables. La primera, una suspensión gelatinosa compuesta por sulfato de aluminio, en la que se encontraron también cifras considerables de bario, cadmio, cromo, cobre, hierro, manganeso, níquel, plomo, vadanio, zinc, mercurio y bismuto.

En la fracción acuosa de esta suspensión –97 por ciento– se analizaron también 74 compuestos diferentes entre los que se destacaban: derivados de decanamida, hidrocarburos alifáticos, alquibencenos, terpenos, ésteres de ácidos grasos; en la fracción sólida fueron encontrados 31 compuestos entre los que se destacaba la presencia de azufre, terpenos, hidrocarburos, ftalanatos y alquil-bencenos.

Por otro lado, en el sedimento detrítico, compuesto por agua y materia orgánica en diferente proporción según la profundidad –40-14 por ciento– el CEDEX halló altos valores de hierro (30 por ciento) y fósforo (28 por ciento), y en menor proporción, potasio, manganeso y sodio.

Obstáculos en el fluir de los ríos

Pero no solo los lodos conforman un gran problema para el ecosistema de la zona. “Esta presa es un problema ambiental, pero también para las personas. Está colmatada de lodos tóxicos y además es un obstáculo para la continuidad del río Aulencia. Es necesario extraer los lodos y, además, dar continuidad al río para que pueda fluir y no sea un obstáculo para la fauna piscícola”, señala María Ángeles Nieto, de Ecologistas en Acción.

“Esta situación de abandono está ocasionando un grave problema en la dinámica fluvial y en la capacidad de supervivencia de las especies nativas de peces que no pueden remontar los ríos por culpa de estas barreras infranqueables”, añade Antonio Martínez, de Jarama “El Soto”.

Estos colectivos ecologistas destacan que la presa del río Aulencia es una más de las muchas barreras transversales que fragmentan los ecosistemas fluviales de la región. “Algunos cursos fluviales como el tramo madrileño del Tajuña tienen un azud por cada kilómetro de río”, apuntan.

Pero no solo se da este problema en el río Aulencia. La presa Cerro Alarcón, en Navalagamella, embalsa agua del río Perales, afluente del río Alberche. Se encuentra dentro del espacio protegido Red Natura 2000 denominado Zona de Especial Conservación de las Cuencas de los ríos Alberche y Cofio y Zona de Especial Protección para las Aves Encinares de los ríos Alberche y Cofio.

Construida en 1970, la empresa promotora Urbanizadora Cerro Alarcón S.L no contó con la previa autorización del entonces Ministerio de Obras Públicas, es por ello que nunca tuvo la necesaria supervisión de la administración.

En 1996 se detectaron numerosas anomalías en la presa que requerían ser reparadas. No obstante, según los ecologistas tales actuaciones no se han llegado a llevar a cabo. Después de detectarse ese problema, la presa fue transferida a diferentes titulares, declarándose el último de ellos, Enypesa S.A, en concurso de acreedores en el año 2012. El Club de Esquí Naútico existente en el embalse afirma ser el responsable de su mantenimiento.

“A esta situación hay que sumar que la presa corta completamente el flujo del río Perales que queda seco, suponiendo un grave deterioro para el ecosistema fluvial y una barrera para la vida piscícola. Una de las especies de peces más afectada es el calandino (Tropidophxinellus alburnoides Asteindachne), declarada en peligro de extinción en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas”, informan estos colectivos.

“La mayoría de estas barreras están abandonadas desde hace tiempo y deberían estar retiradas con cargo a los titulares de la concesión original o, subsidiariamente por la Confederación Hidrográfica del Tajo. La Confederación Hidrográfica del Tajo ha retirado tan solo media docena de estas barreras en la última década. A este ritmo no se retirarían las que actualmente están en desuso hasta el año 2200. Muchos de los azudes y pequeñas presas tienen expedientes de caducidad iniciados pero su retirada no está prevista por la CHT”, agregan.

“Exigimos a la Confederación Hidrográfica del Tajo que agilice la tramitación de los expedientes de caducidad en el caso de infraestructuras abandonadas que constituyan barreras fluviales, así como la resolución con medidas de retirada, con cargo a los titulares de esas concesiones, o que subsidiariamente lleve a cabo los trabajos, tal y como prevé la normativa de aguas”, sentencian.

Plazo de resolución de 18 meses

Madridiario se ha puesto en contacto con la Confederación Hidrográfica del Tajo, que ha afirmado que desarrolla el mantenimiento de esta presa y que ha tramitado un expediente de extinción, cuya resolución, informan, tiene un plazo de 18 meses y se encuentra en la actualidad en el trámite de audiencia.

"El motivo por el que se inicia el expediente de extinción es la interrupción permanente de la explotación durante tres años consecutivos por causas imputables al titular", destacan.

"La competencia para resolver este expediente es del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECORED), por tratarse de una concesión otorgada por Orden Ministerial de fecha 15 de noviembre de 1944, por lo que en próximas fechas se elevará la propuesta de resolución desde esta Confederación al MITECORED. Desde el MITECORED pedirán los informes a sus Servicios Jurídicos y, en su caso, al Consejo de Estado y, posteriormente resolverá", agregan.

Una vez declarada la extinción del aprovechamiento, desde el MITECORED proponen dar un plazo de tres meses al titular de la presa para que presente un proyecto para la puesta fuera de servicio de la presa asociada a la concesión "para que, una vez aprobado el citado proyecto y otorgada la correspondiente autorización proceda a la retirada de las instalaciones del aprovechamiento, eliminando aquellas que permiten la captación de las aguas, así como las que se sitúen en el dominio público hidráulico; y a restituir el cauce a su estado anterior a la inscripción del aprovechamiento".

Pedirán ademas que se eliminen las edificaciones que queden en desuso y que se sitúan en zona de servidumbre de uso público del cauce, en concreto, la edificación correspondiente al laboratorio y las instalaciones de la estación de tratamiento de aguas, dado que una vez extinguido el aprovechamiento desaparecen las causas que justifican su mantenimiento al no darse los requisitos especificados en el artículo 7.3 del Reglamento del Dominio Público Hidráulico; requiriéndole que comunique su ejecución para proceder al oportuno reconocimiento que permita comprobar que el desmantelamiento de las instalaciones no han afectado al dominio público hidráulico.

"El incumplimiento de ello podría implicar la imposición de multa coercitiva y/o ejecución subsidiaria, así como, en su caso, la incoación de un procedimiento sancionador", sentencian desde la Confederación.

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