Bacterias de todo tipo entre garzas, gallinetas y martinetes. 26 años después y con una investigación judicial de por medio, el río Manzanares continúa recibiendo vertidos fecales a su paso por Getafe. En concreto, los residuos ilegales tienen su origen en el desagüe del núcleo urbano de Perales del Río, un barrio a las afueras de la localidad y con una población próxima a los 10.000 habitantes. Para tratar de poner fin a este flujo contaminante que se viene repitiendo de manera ininterrumpida desde 1996, el Gobierno municipal puso en marcha hace más de dos años la remodelación de la estación de bombeo de la localidad. A pesar de los esfuerzos por parte del equipo de gobierno, la instalación, que se encontraba en completo estado de abandono y a merced del vandalismo, aún no ha entrado en funcionamiento, lo que despierta resquemores en el seno de la oposición.
Tal es la magnitud de la problemática, especialmente en el cauce del río y su entorno, que desde Más Madrid Compromiso con Getafe denuncian la inacción del Ayuntamiento, liderado por la alcaldesa socialista Sara Hernández, y urgen la puesta en marcha de medidas que contribuyan a paliar los efectos adversos que los residuos están provocando en la zona. "El plazo de ejecución de la obra era de ocho meses. Han transcurrido ya más de dos años y seguimos en la misma situación. Es injustificable que aún no se hayan puesto en funcionamiento las estaciones elevadoras de aguas residuales que evitarían que se sigan produciendo estos vertidos. El Gobierno municipal debe dar explicaciones muy claras de quién o quiénes son los responsables y tomar las acciones necesarias para que los vertidos dejen de producirse de forma inmediata", argumenta el concejal y portavoz de la organización, Jesús Pérez.
La puestaen marcha es "inminente"
Por su parte, fuentes del Grupo Municipal Socialista en Getafe aseguran a Madridiario que la reforma de la estación de bombeo ha concluido ya y, aunque aún se están cerrando los últimos flecos con las empresas implicadas, su puesta en marcha es “inminente”. “Las obras ya han finalizado. Actualmente estamos en conversaciones con todas las empresas involucradas en el proyecto para que pueda entrar en funcionamiento lo antes posible. No podemos adelantar la fecha exacta, pero será en las próximas semanas. Incluso se han hecho ya algunas pruebas. Es una prioridad para nosotros”, exponen.
Pese a las explicaciones aportadas por el Ejecutivo local a este digital, Pérez critica su “falta de transparencia” y se muestra preocupado por la posible dilación de los plazos previstos en relación con los permisos necesarios para su puesta en funcionamiento definitiva. “No están siendo nada claros. Dudamos de que la instalación eléctrica esté realmente finalizada. Además, empezamos a temer que haya algún problema con los permisos. Si ahora se deben solicitar nuevas autorizaciones a la Confederación Hidrográfica del Tajo o al Canal de Isabel II para que los vertidos vayan a la depuradora, la cuestión se podría alargar aún más. En caso de estar todo listo, como dicen, ¿por qué no se ha puesto ya en marcha?”, se pregunta.

Frente a lo que consideran una actitud pasiva por parte de las instituciones, desde Más Madrid ponen sobre la mesa la necesidad de “renaturalizar” la zona para que “vuelva a ser disfrutada por los vecinos y las vecinas”. Para ello, matizan, es fundamental que “no se siga produciendo ningún tipo de vertido”. Una vigilancia que, a su juicio, debe ser complementada con una “limpieza exhaustiva en el cauce y la ribera del río” y con "las plantaciones que resulten oportunas".
Impacto humano y medioambiental
Entre Gobierno y oposición se sitúan los vecinos de Perales del Río y el resto de los municipios por los que atraviesa el río Manzanares, las verdaderas víctimas del desaguisado medioambiental. Tal y como exponen desde Ecologistas en Acción, este afluente del Jarama es “uno de los ríos más contaminados de la región y de la cuenca hidrográfica del Tajo”. En el trasfondo de la cuestión se encuentra la “insuficiente acción de las depuradoras del Ayuntamiento de Madrid y el Canal de Isabel II”.
"Usar el agua del Manzanares para el regadío es una temeridad"
La situación, continúan, se torna “insostenible” cuando las aguas ya contaminadas reciben aún más residuos procedentes de los vertidos fecales sin tratar de Perales, algo que consideran “totalmente ilegal”. El resultado, dado que las aguas del Manzanares riegan los campos de la región, es un “riesgo innecesario” para la población. “Emplear las aguas del Manzanares para el regadío es una temeridad. Deberían llevar a cabo controles más estrictos de los efectos que esto puede tener sobre la alimentación de las personas. Por simple precaución, entendemos que no se debe regar con agua que no está en buen estado”, advierten.
La biodiversidad que habita el Manzanares tampoco se ha librado de los efectos nocivos de los vertidos. De acuerdo con la plataforma ecologista, las únicas especies que pueden sobrevivir en el río son aquellas que se pueden adaptar a “los más bajos estándares de calidad del agua”. Así, las principales perjudicadas son las especies autóctonas, tanto animales, especialmente peces, como vegetales, que han ido desapareciendo del Manzanares en las últimas tres décadas. El resto, advierten, “no están o se mantienen en condiciones muy precarias”. En su lugar, no obstante, aparecen “especies exóticas” que son las que actualmente dan vida al río porque son las únicas capaces de sobrevivir en “un entorno tan contaminado”.
Aunque mantienen que los vertidos ilegales “no son demasiado comunes” y que “no tienen demasiada incidencia” más allá del Manzanares, Ecologistas en Acción elevan la preocupación a escala regional y tildan de “grave” la degradación que están sufriendo el resto de los ríos de la comunidad, sobre todo en sus cursos bajos. En el caso del Guadarrama, el más crítico, apuntan incluso a una alarmante contaminación química por elevadas cantidades de mercurio y de cipermetrina, un pesticida empleado en las actividades agrícolas y ganaderas. Todo ello conduce al “pésimo” estado del río Tajo. “La contaminación de los ríos madrileños tiene un efecto grave sobre el Tajo. Es un problema que Madrid está importando a la provincia de Toledo y hace que la calidad de las aguas del río Tajo sea pésima”, concluyen.
Investigación cerrada
Pese a la indignación por parte de la oposición y el malestar persistente entre los getafenses, el pasado 23 de mayo se daba carpetazo definitivo a la investigación iniciada en septiembre de 2018 con respecto a los vertidos ilegales en el Parque Regional del Sureste, del que forma parte el río Manzanares.
Tanto la alcaldesa, Sara Hernández, como los otros tres concejales imputados, María Teresa Mellado, Ángel Muñoz y Raquel Alcázar, responsables del Área de Mantenimiento y Limpieza en diferentes legislaturas, resultaron finalmente exentos de cualquier responsabilidad, al considerar el magistrado que instruía la causa que las penas, en caso de haberlas, debían recaer sobre los ladrones y los vándalos responsables de la degradación progresiva de la estación de bombeo. Dada la imposibilidad de dar con ellos, algo que reconocen incluso las propias autoridades, tales penas nunca serían materializadas.
Tal y como concluye el auto del juez, los daños “no son originados por la actividad del Ayuntamiento, sino por la vandalización de las instalaciones que la corporación municipal, presidida por la investigada Sra. Hernández Barroso, intentó desde un principio de su gestión sustituir por otras nuevas, solicitando la colaboración de las entidades que entendió competentes y en todo caso presentando los proyectos y actuaciones requeridas ante la Confederación Hidrográfica del Tajo".