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TAL DÍA COMO HOY

Portada del reglamento de circulación de automóviles del 12 de junio de 1903
Portada del reglamento de circulación de automóviles del 12 de junio de 1903 (Foto: Ayuntamiento de Madrid (MDO))

Se regula la circulación de automóviles, con preferencia para los caballos

miércoles 12 de junio de 2019, 08:00h
El 12 de junio de 1903 se publicó uno de los reglamentos pioneros de circulación de automóviles tras la llegada del primer coche a Madrid, en 1898. Este reglamento incluía cuestiones como las características para que un automóvil fuera considerado como tal, establecía una velocidad máxima de diez kilómetros por hora y situaba a los caballos con preferencia sobre estos vehículos a motor.
En un día como hoy, hace 116 años, el comienzo de la circulación de automóviles por las calles de Madrid dio lugar a la instauración de un reglamento de circulación. Esta normativa contaba con algunas peculiaridades, entre las que destacaban la preferencia de los caballos sobre los vehículos a motor.

El primer coche que circuló por Madrid fue un Panhard-Levassor y llegó desde París en 1898. Al volante, el conde de Peñalver, quien llegó a ser alcalde de la capital. En aquel momento, los automóviles estaban comenzando a aparecer en las ciudades, por lo que aún no existía un reglamento de circulación y tampoco debían portar una matrícula. Aquello llegó algún tiempo después.

Uno de los primeros reglamentos de circulación se publicó en 1903, y se caracterizó por la preferencia que tenían los caballos sobre los coches. Algo, eso sí, comprensible por la alta cantidad de carruajes que se movían por las calles en un momento en el que los automóviles no eran en absoluto habituales en el paisaje urbano.

Prueba de esta preferencia de los caballos es el artículo 14, que expone textualmente que los automóviles deberían detenerse "siempre que los conductores observen que se produce espanto en las caballerías, ya sea por la vista del automóvil o por el ruido que producen", de manera que solo podían volver a circular una vez "hayan pasado las caballerías".

En este reglamento también se incluían otras cuestiones como una velocidad máxima de diez kilómetros por hora en "sitios llanos y de poca circulación", disminuyendo a la mitad "en las calles del interior y paseos". Junto a esto, también se detallaban aspectos como el lugar en el que debía colocarse la licencia del vehículo, las revisiones que debía pasar periódicamente o aquellas características para que un automóvil fuera considerado como tal.

Con esto, se empezó a avanzar hacia una nueva forma de desplazarse que poco a poco conformaría un nuevo paisaje urbano a lo largo del siglo XX. Los comienzos de las regulaciones para la circulación de unas máquinas tan presentes y necesarias actualmente en nuestro día a día.
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