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Cerrar la creación de nuevos cupos fue 'lo más difícil'.
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Cerrar la creación de nuevos cupos fue "lo más difícil". (Foto: Juan Luis Jaen)

Los profesores, sin convenio: CCOO denuncia la "paralización" del acuerdo

Fueron semanas de "negociaciones arduas y mucho trabajo" que desembocaron en un acuerdo que, al final, satisfacía a todos. "Algo así nace de la negociación, lo que significa que todas las partes tenemos que dialogar y ceder", explica Isabel Galvín, de CCOO, a Madridiario. Dos meses después de haber comenzado el curso, los profesores siguen esperando. Ya no son solo centros inacabados, barracones y alumnos desplazados: la falta de un 'Acuerdo sectorial' que regule sus condiciones laborales, advierten, perjudica seriamente a los estudiantes y, por tanto, a todo el sistema educativo madrileño.

El 'Acuerdo sectorial 2017-2021' del profesorado está en el limbo: tenía que haber entrado en vigor el pasado 1 de septiembre, pero no fue así. Hace solo unos días, durante un Pleno de la Asamblea de Madrid, el máximo responsable de la Consejería de Educación habló del texto como un "preacuerdo". Un jarro de agua fría de Rafael van Grieken a los sindicatos, que advierten "una contradicción".

"Se ha aplicado el punto de los interinos, pero en algún momento se quedó todo paralizado", denuncia Isabel Galvín en Madridiario. La secretaria general de la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid se refiere al 'Acuerdo de interinos', que, entre otras medidas, contempla el pago de dos meses de verano al profesorado en dicho régimen con nombramiento superior a nueve meses en un curso escolar. Ese abono, acordado en 2016 para ser aplicado desde 2017, se realizó después de que el pasado 21 de junio la Consejería y los sindicatos con representación en la mesa sectorial (CCOO, ANPE, CSIF y UGT) firmaran la 'Aprobación del acuerdo sectorial para la mejora de las condiciones de trabajo de los funcionarios docentes'.

Un texto "muy importante" si se tiene en cuenta que el anterior acuerdo sectorial data de 2006: se terminó y no hubo renovación. Más tarde, parte del convenio de 2011 fue suspendido por los recortes. Posteriormente, en junio de 2015, Cristina Cifuentes accede a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, según los sindicatos, "con otro talante". Meses después, en enero de 2016, "por un mandato de la Asamblea madrileña", comienzan las negociaciones que conducen al 'Acuerdo de interinos', que será la llave para el 'Acuerdo sectorial'. "Ha habido reuniones de trabajo semanales, con muchas dificultades, porque llevábamos mucho tiempo sin hablar", explica Galvín, que hoy, con todo congelado, se confiesa "muy preocupada".

El 'Acuerdo de interinos' abrió el camino

En efecto, para entender bien qué ocurre ahora hay que remontarse a 2016. "El 'Acuerdo de interinos' es importantísimo porque vino a dar la vuelta a la situación provocada por los recortes", describe Galvín: "Estábamos muy satisfechos porque se ha cumplido". Habla en pasado. Detrás de ambos textos (interinos y sectorial) hay "mucho trabajo y buen ambiente": "Las negociaciones fueron arduas, pero satisfactorias, porque sabemos que negociar implica ceder", explica la representante de CCOO a este periódico. En mayo de 2016 se aprueba el 'Acuerdo de interinos'. Tras ese verano comienza la negociación del 'Acuerdo sectorial', que será ratificado casi un año después, el pasado 21 de junio.

Pero en noviembre, a punto de cerrar los Presupuestos regionales para 2018, la sensación de la educación madrileña es agridulce: este otoño, reconoce Galvín, "se ha roto la confianza". ¿El motivo? El 'Acuerdo sectorial' del profesorado madrileño está "completamente paralizado". Una mala noticia, no solo para el personal docente, sino "para todo el sistema educativo".

De ese 'Acuerdo sectorial' el primer punto sobre el que se trabajó es el de los permisos, licencias, reducciones de jornada y excedencias. "En lenguaje popular, conciliación", resume Galvín, que recuerda que "todas las medidas del acuerdo están enfocadas a mejorar la calidad del sistema educativo y la atención al alumnado". "Solo ese apartado nos llevó unos seis meses de negociación; fue un trabajo muy lento y con muchos borradores", afirma una de las personas que mejor conoce la educación madrileña.

Apuesta por la calidad y la estabilidad

Lo más difícil fue cerrar los apartados referidos a la creación de nuevos cupos, es decir, la ampliación de plantillas "para revertir recortes de profesorado", detalla la responsable de CCOO. En total, 2.800 plazas repartidas entre 500 para atención a la diversidad y 2.300 para apoyo docente y atención a necesidades de escolarización. Difícil, básicamente, porque, "además de voluntad política, requiere dinero".

Hay otras dos medidas especialmente sensibles: por un lado, la de ofertas de empleo, compromiso con la tasa de reposición y fomento de la promoción interna, que, entre otros hitos, busca rebajar la tasa de interinos, que ahora roza el 25%, a menos de un 8%; por otro, la convocatoria de más plazas en el concurso de traslados autonómico para reducir el número de profesorado en expectativa.

"Es una apuesta por la consolidación del empleo y contra la precariedad", señala Galvín. ¿En una palabra? "Estabilidad", resume. ¿Su importancia? "Todos los estudios internacionales dicen que la calidad de la educación tiene en la estabilidad de las plantillas un aliado", añade. ¿La clave? "Esta medida no requiere financiación extra, sino interés político para que el profesorado que está rotando entre centros se estabilice", apostilla.

El acuerdo se completa con el incremento de la cuantía de los sexenios para funcionarios de carrera, acción social y la cobertura de bajas desde el primer día siempre que lo permita la normativa básica.

"Pedimos a Cifuentes que cumpla su compromiso"

Pero hoy, y contra todo pronóstico después de las vicisitudes de la negociación y tras la aprobación del 21 de junio, el 'Acuerdo sectorial' del profesorado madrileño está en el aire. Y no será una realidad 'oficial' hasta que sea aprobado en el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, cuente con la firma protocolaria de Cristina Cifuentes y se publique en el BOCM. Solo en ese momento entrará oficialmente en vigor. Cuando eso ocurra CCOO quiere que lo haga con efecto retroactivo a fecha de 1 de septiembre, día que se había acordado en las negociaciones.

Ya no son solo centros inacabados, barracones y alumnos desplazados. Los sindicatos, "muy preocupados", esperan por "un convenio que repercute en la calidad de la educación", concluye Galvín. En la cuenta atrás para que acabe 2017, noviembre se antoja decisivo: "Si no entra en los Presupuestos de 2018, nos retrasamos un año más", se lamenta la representante sindical, que clama por "que Cifuentes cumpla su compromiso de revertir los recortes en la enseñanza pública y para el profesorado".

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