Víctimas del terrorismo, familiares y representantes de distintas asociaciones han rendido homenaje este martes a los doce guardias civiles asesinados por ETA en el atentado de la plaza de República Dominicana, cuando se cumplen 40 años del ataque más mortífero cometido por la banda contra la Benemérita. Este acto se ha celebrado un día después del 29º aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, que también mereció el recuerdo de las autoridades madrileñas.
El homenaje, celebrado en el lugar donde explotó el coche bomba el 14 de julio de 1986, ha consistido en una ofrenda floral con la participación del consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, y la vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz. El homenaje ha contado además con acompañamiento musical, durante el que se ha interpretado el himno de España, y con la presencia de familiares y antiguos compañeros de los agentes fallecidos.
Entre los asistentes se encontraba Antonio Fidel Holgado, uno de los guardias civiles que sobrevivió al atentado, quien ha reivindicado el papel de las víctimas en el relato de aquellos años. "No podemos permitir que gente ajena a nosotros la cuente y quieran blanquear toda la historia del terrorismo de España", ha afirmado.
Durante su intervención, García Martín ha defendido la necesidad de mantener vivo el recuerdo de quienes "perdieron la vida por defender la democracia y defender las libertades", especialmente en un momento que considera "más importante que nunca cuando algunos tratan de marcar cierta equidistancia".
El consejero ha cargado además contra el papel de EH Bildu en la política nacional. "Cuando tenemos a los herederos de ETA, a Bildu, no solo sentados en las instituciones, sino también condicionando la gobernabilidad de este país, quizá el pacto más vomitivo, más abominable que ha hecho el señor (Pedro) Sánchez ha sido precisamente apoyar la gobernabilidad y hacer de los herederos de ETA su principal socio", ha denunciado.
Por su parte, Inma Sanz ha defendido que el recuerdo de las víctimas constituye una obligación ética para las instituciones y para la sociedad. A su juicio, una sociedad que se respeta a sí misma "no puede dejar de lado a las víctimas" ni olvidar décadas de terrorismo.
"Es un deber moral para todos los que nos dedicamos a la política honrar a las víctimas"
"Es de justicia, es un deber moral para todos los que nos dedicamos a la política y para cualquier ciudadano de bien, honrar a las víctimas, recordar a las víctimas, acompañar a todas esas personas y a sus familias a las que fallecieron y también a las que quedaron con enormes secuelas debido a salvajes atentados como el que ocurrió aquí", ha señalado.
El atentado tuvo lugar a las 7.45 horas del 14 de julio de 1986, cuando ETA hizo explosionar una furgoneta bomba situada en la plaza de República Dominicana al paso de un convoy formado por un autobús, un microbús y un todoterreno en el que viajaban más de 70 guardias civiles desde el cuartel de la calle Príncipe de Vergara hasta el campo de prácticas.
La explosión acabó con la vida de doce agentes, la mayoría de ellos de poco más de 20 años, y provocó además alrededor de 60 heridos, entre ellos varios civiles que se encontraban en una parada de autobús próxima al lugar del atentado.
Lo mismo que desalojar a UPN del ayuntamiento de Pamplona para poner a un alcalde de Bildu con tus votos sin importarte los muertos de tu propio partido. Lecciones a la hemeroteca.
"El 4 de noviembre del 98, 18 meses después de la muerte de Miguel Ángel Blanco, José María Aznar anuncia el inicio del diálogo con ETA. En su discurso hay un detalle importante, pues se refiere al mundo de ETA como 'Movimiento Vasco de Liberación'. a ver si de una vez abrimos los ojos y se sepa quien es quien, hipócritas.