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Un centenar de vecinos de Vicálvaro y Vallecas participan en la Marcha al Cerro Almodóvar organizada por la Plataforma por un Sureste de Madrid limpio y sostenible contra el proyecto de urbanización de Los Berrocales
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Un centenar de vecinos de Vicálvaro y Vallecas participan en la Marcha al Cerro Almodóvar organizada por la Plataforma por un Sureste de Madrid limpio y sostenible contra el proyecto de urbanización de Los Berrocales (Foto: BDI)

El "marginado" sureste reclama una Casa de Campo que ahuyente la contaminación y el ladrillazo

lunes 12 de febrero de 2018, 08:47h

El Consistorio ha anunciado la creación de un corredor ecológico en el sureste, pero no renuncia a las operaciones urbanísticas en El Cañaveral, Los Berrocales y Los Ahijones. Cansados de respirar un aire contaminado por el "elevado tráfico rodado, los vertederos y la incineradora de Valdemingómez", una decena de asociaciones vecinales se han organizado en la Plataforma por una Casa de Campo en el Sureste. Reclaman un gran espacio natural que combata la “degradación” a la que están sometidos: un “gueto de marginación” en el que se vierten los deshechos de la capital que "se verá agravado por el ladrillazo que fomenta Ahora Madrid”.

El Plan Director que organiza las acciones que el Gobierno municipal ejecutará en los Desarrollos del Sureste prevé la construcción de 53.000 viviendas, una drástica reducción con respecto al proyecto inicial. No obstante, una cifra “absolutamente innecesaria” para la demanda existente. “En Madrid hay vivienda y espacio industrial y terciario suficiente, por lo que no hay justificación alguna para que este suelo sea urbanizable”, explica a Madridiario Vicente Pérez, responsable de Urbanismo de la Fravm.

La alternativa para miles de hectáreas que serán edificadas: “un anillo verde” que proteja los espacios naturales existentes y que limpie un aire contaminado por los olores de Valdemingómez, los vertederos de Rivas y el tráfico rodado de la radial 3, la M-40, la M-45 y la M-50”, indica Alfredo Melero, portavoz de la Plataforma por una Casa de Campo en el Sureste. “Somos una zona súper machacada, que recibe todos los deshechos”, se queja.

Por su parte, el Área de Urbanismo del Ayuntamiento asegura a este medio que "desde el principio” el Plan Director contempla la creación de un corredor ecológico en “este espacio degradado medioambientalmente”. Para revertir esta circunstancia, reforzarán la red de espacios libres con dos potentes cuñas verdes en torno al Cerro de Almodóvar y la conexión del parque de la Gavia con el río Manzanares. “Todo gira en torno a esto”, argumentan.

Además, el Consistorio cambiará la clasificación de suelo urbanizable a no urbanizable de protección, en los parajes de los Cantiles del Manzanares, el Cerro de la Herradura y de las minas de sepiolita, con una superficie aproximada de 650 hectáreas. Eso sí, de momento no se han concretado fechas para acometer estos proyectos.

Sin embargo, lo que la Plataforma por una Casa de Campo en el Sureste reclama es más ambicioso que esta propuesta. “Un corredor ecológico va más allá de un par de carriles bici”, afirma el portavoz. En la misma línea se pronuncia el responsable de urbanismo de la Fravm: “en su día plantearon la ampliación de un pinar cercano al cerro, pero nosotros pedimos algo más serio”.

Los desarrollos, próximos “guetos de marginación”

La Plataforma está respaldada por una decena de asociaciones vecinales y grupos políticos de los barrios de Valdebernardo, Santa Eugenia, los Pinos de San Agustín y Alto del Arenal, así como de los municipios colindantes de Rivas Vaciamadrid, San Fernando de Henares, Velilla de San Antonio y Coslada. El mensaje que lanzan al Consistorio es claro: “No queremos ser un foco de contaminación atmosférica porque estén alentando una nueva burbuja inmobiliaria”.

Y es que los residentes en los distritos y localidades afectadas se preguntan a quién beneficia la macro operación urbanística aprobada en el sureste, en detrimento de la preservación de un espacio en el que se asientan importantes activos naturales como el arroyo de los Migueles, el yacimiento del Paleolítico en los Ahijones o los Candiles del Manzanares. “La mayoría de los terrenos se los quedaron los bancos cuando quebraron las promotoras al inicio de la crisis”, explica Melero.

No obstante, el Ayuntamiento de Madrid también es propietario de un pequeño porcentaje. Por ello, la concentración de vivienda social preocupa también a los habitantes del sureste: “No queremos convertirnos en guetos de marginación sin políticas de integración”. Además, esperan que no se materialice el pensamiento que les ronda en la cabeza desde hace tiempo: el realojo de las familias que viven en la Cañada Real en sus barrios cuando sea desalojado este “nuevo tramo que será objeto de especulación”.

Empujados hacia el transporte privado

Pero esto no es lo único que quieren combatir los vecinos instalando una Casa de Campo en el sureste. Son críticos con el modelo de construcción de nuevos barrios como el Ensanche de Vallecas, donde "hace falta coger el coche para comprar una barra de pan" y no quieren que ocurra lo mismo en la "operación descomunal" proyectada en desarrollos como Los Berrocales y Los Ahijones.

Aseguran que los niveles de partículas en suspensión de la zona son de los más altos en la capital, como en otros distritos periféricos. Así lo registraba la antigua estación de medición de Santa Eugenia, cerrada en la pasada legislatura, con Ana Botella al frente. "No les interesa volver a ponerla", comenta el portavoz de la plataforma, quien ve incongruencias en la política anticontaminación de la Alcaldía. El transporte público presenta deficiencias en barrios como El Cañaveral y el uso del vehículo privado es prácticamente inevitable. "Van en dirección contraria a us propios protocolos", indica.

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Foro asociado a esta noticia:

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    Últimos comentarios de los lectores (4)

    8937 | Paco - 12/02/2018 @ 14:12:31 (GMT+1)
    Yo creo que con los 20 años seguidos de mandato del PP en el Ayuntamiento, bien podrían haber hecho lo que piden ahora , estos peperos.
    8936 | luis - 12/02/2018 @ 13:24:44 (GMT+1)
    por qué se da voz a solo 50 personas? y peor, quienes son esas 50 personas para hablar en nombre de todos? y mas, si mienten... burbuja la suya en sus mentes. se pueden llevar a cabo los desarrollos perfectamente modificando ciertos puntos o ciertos usos del suelo para que no queden como barrios marginados. que se dé combinación entre vivienda y trabajo con espacios empresariales. pero no, estos son mas de tirarlo todo abajo... igual que decir que en el Cañaveral se tiene que utilizar el coche si o si... será porque quieren... hay 4 bloques habitados y una línea de autobús que en 10 minutos les deja en el metro y cercanías de Coslada... si quieren vivir en un mundo verde, qué hacen en una ciudad como Madrid y su respectiva área metropolitana?
    8933 | Aker - 12/02/2018 @ 11:52:52 (GMT+1)
    Pero cuanto tiempo tiene la gente y cuanto se aburre en su vida? Madrid es sí o sí una metrópoli que va creciendo a su 'ritmo'. No sé puede pedir en un 'secarral' al Este de Madrid una especie de Casa de Campo ni nada similar cuando está destinado a crecer y formar nuevos barrios en los próximos años. Lógicamente todo bien hecho con amplias zonas verdes y acondicionadas para evitar aglomeraciones que por supuesto no va haber jamás en las afueras de la capital. En fin...
    8931 | Ana Sánchez - 12/02/2018 @ 11:27:10 (GMT+1)
    Esos son los problemas del sur y del este de Madrid: barrios sin proyectos, desorganizados, donde lo único que se piensa es en meter personas como corderos, almacenadas. Sin zonas verdes de calidad, con cuatro carriles bici apestosos que los ciclistas se saltan a la torera porque no están hechos con verdadera intención de servicio; sin transporte público, lo cual, como bien dicen las AAVV, les obliga a tener coche (imaginemos como será cuando la madame Savanés tengo prohibido circular por todo el centro a todos aquellos que no vivimos allí; sin empresas, pasando carreteras y vías de tren por todos los sitios (en algunos casos a 5 metros de las cabezas de las habitaciones de perosnas). Un completo despropósito. Y, mientras, este consistorio que se dice de izquierdas, poniéndoselo a huevo a los de Chamartín con sus Operaciones Chamartín, porque no tiene los cataplines suficientes para aguantar la embestida de los bancos y el sector financiero y para ganar cuatro votos podridos de zonas donde no los ganasen ni llevándoles el desayuno a la camita. Esos, los llamados de izquierda, son los que, poniendo millones de euros para solucionar los "problemas" de los barrios privilegiados de Madrid, se olvidan de los del sur, que son los que tienen verdaderos problemas de habitabilidad, urbanismo, transporte, zonas verdes y, sobre todo, los más jodidos: los de llegar a fin de mes.

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