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    25 de enero de 2020

Especulación inmobiliaria

Desde que nació, el barrio del Aeropuerto está “para tirar”. Tiene una calidad de construcción pésima que no ha sufrido cambios significativos 60 años después. Con un bloque declarado en ruina y edificado sobre suelo arcilloso que se desplaza, los vecinos conviven con enormes grietas en sus casas y deficiencias urbanísticas en sus calles. Tras una estafa millonaria, una red de especulación inmobiliaria y constantes intentos fallidos por derruirlo o rehabilitarlo, el Ayuntamiento, a día de hoy, se mantiene impasible.

El Consistorio ha anunciado la creación de un corredor ecológico en el sureste, pero no renuncia a las operaciones urbanísticas en El Cañaveral, Los Berrocales y Los Ahijones. Cansados de respirar un aire contaminado por el "elevado tráfico rodado, los vertederos y la incineradora de Valdemingómez", una decena de asociaciones vecinales se han organizado en la Plataforma por una Casa de Campo en el Sureste. Reclaman un gran espacio natural que combata la “degradación” a la que están sometidos: un “gueto de marginación” en el que se vierten los deshechos de la capital que "se verá agravado por el ladrillazo que fomenta Ahora Madrid”.

TAL DÍA COMO HOY

La especulación inmobiliaria no es un invento reciente, sino una vieja triquiñuela que el Duque de Lerma puso en práctica ya en el siglo XVI. Aprovechando su influencia sobre Felipe III trasladó la capitalidad de Valladolid a Madrid el 5 de febrero de 1606, después de haber adquirido infinidad de propiedades en una capital sumida en la miseria por otra interesada decisión.

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