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Los cooperativistas de Cuatro Caminos muestran su última carta antes de llevar a Carmena a los tribunales
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(Foto: Salva Pons)

Los cooperativistas de Cuatro Caminos muestran su última carta antes de llevar a Carmena a los tribunales

viernes 04 de noviembre de 2016, 12:31h
Es una maqueta de unos dos metros de largo, pero en ella caben los sueños de más de 400 familias. El consejero de Transportes, Vivienda e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán, ha apadrinado este viernes la presentación del nuevo proyecto de los cooperativistas de las cocheras de Cuatro Caminos que, aseguran, recoge las peticiones de la misma alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Su plan entierra las vetustas cocheras bajo un manto de 18.000 metros cuadrados de zonas verdes, a las que mirarían tres bloques de vivienda y uno para Metro y otro para el Consistorio. Nadie quiere ponerse en lo peor, pero todos reconocen que no presentarán más alternativas. La próxima puerta a la que llamarán será la de la Justicia.
Desiré del Róo y Joaquín Vázquez, cooperativistas.
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Desiré del Róo y Joaquín Vázquez, cooperativistas. (Foto: Salva Pons)

Desde el pasado viernes, el Ayuntamiento de Madrid tiene en sus oficinas la última propuesta que han lanzado los cooperativistas de Cuatro Caminos para conseguir que el disco cambie a verde y se inicie la marcha hacia la construcción de sus viviendas tras dos años de demora. Es el último episodio de una larga disconformidad sobre el uso que deben tener estas históricas cocheras de Metro, situadas prácticamente a una orilla de Bravo Murillo.

Por un lado, la Comunidad de Madrid y el suburbano se han mostrado este viernes del lado de las 443 familias que han invertido sus ahorros en adquirir sendas viviendas proyectadas para ese privilegiado espacio. Del otro, según el consejero Pedro Rollán, está el Consistorio de la capital, que deberá pronunciarse sobre si las modificaciones incorporadas al plan -ilustradas en una maqueta presentada a la prensa en las mismas cocheras- sirven de argumento para que levante la barrera.

Todos esperan que, ahora sí, haya acuerdo. Estas modificaciones son fruto del consenso de los técnicos de las tres partes involucradas. "Se ha atendido la petición del Ayuntamiento para rebajar la cota un metro más y se han eliminado las paredes verticales que no eran del agrado de la alcaldesa a cambio de una actuación verde en la calle Esquilache con unos suaves taludes", ha detallado Rollán. "Lo que queremos es recuperar un espacio con el que nunca ha contado la ciudadanía que permitiría seguir explotando las cocheras [que irían soterradas], un requisito para el funcionamiento de Metro", ha ampliado.


Pendientes de un nuevo pago

Tanto los cooperativistas como la Comunidad esperan que el proyecto sea debatido este mes en la comisión de Urbanismo y sea aprobado en diciembre por el pleno. Si no, no tienen otra alternativa. "Lo peor sería establecer un escenario judicial al que nadie quiere llegar, pero si es la única salida que deja el Ayuntamiento, estoy convencido de que tanto los cooperativistas como Metro no dejarían que el equipo de Manuela Carmena pisoteara sus derechos", ha señalado el consejero antes de pedir una "rectificación" a Cibeles.

Mostrando algo de abatimiento, pero optimistas ante lo que creen una mano segura, los cooperativistas han agradecido el respaldo a la Comunidad, y han pedido al equipo de Carmena que no les frene. "Es el Ayuntamiento el que tiene que decidir. Ya que los técnicos han llegado a un consenso, sería lo suyo que también los políticos lo hicieran", ha señalado Desiré del Río, una de las afectadas.

De media, cada familia lleva ya pagados unos 100.000 euros y a mediados de diciembre vence la prórroga hecha por Metro para recibir el segundo pago, de otros 65.000 más por vivienda. Sin embargo, hay temor a que todo (hipotecas, préstamos, ahorros y alquileres provisionales mediante) caiga en saco roto.

El comodín de la Justicia

Por eso, también los cooperativistas se reservan bajo la manga el comodín de la Justicia. "Los contratos se firman para cumplirlos, pero entendemos que esto es una situación sobrevenida, que no es culpa de los cooperativistas, y tendríamos que buscar una solución", ha argumentado Joaquín Vázquez, otro de los afectados. "No queremos que nos devuelvan el dinero ni líos jurídicos, pero si tenemos que denunciar a una administración por que incumplen nuestros intereses, lo haremos", ha reiterado.

Y, como para muestra un botón, las familias ya están sondeando a bufetes para llevar su causa a las puertas de los tribunales. "Nos han dicho que hay condiciones que vulneran el ordenamiento jurídico", ha anunciado. Vázquez ha señalado no entender cómo Ahora Madrid, "que en su programa político llevaba el apoyo a las cooperativas", lleva "dos años" atascando su reclamación "mientras aprueba proyectos de promotores privados y viviendas de lujo". "Estamos en medio de una guerra política que ni nos va ni nos viene. Aquí hay votantes de todos los grupos políticos. No nos pueden hacer rehenes de posiciones políticas", ha refrendado Desiré.

Las novedades

Las cocheras de Cuatro Caminos son, a primera vista, un edificio industrial que se ha quedado deslavazado y vetusto, por mucho que esté en uso. Los cooperativistas se comprometen a financiar, como parte del pago, la reforma de las instalaciones, que irían bajo la zona verde y se ampliarían con un edificio en superficie en principio reservado para uso terciario pero que compraría Metro.

El proyecto, por su parte, incluye también la construcción de otra unidad de uso dotacional que iría a parar a manos municipales. Por su parte, las 443 familias se repartirían en tres bloques de ocho pisos, todos orientados hacia el gran tapiz arbolado que brotaría en el centro. Además, la subestación que tanto preocupa a los padres de un colegio cercano iría enterrada y se desplazaría unos metros, aledándola del centro. Saliendo todo como prevén, el proyecto no estaría en pie hasta finales de 2019 y las casas, como mínimo, hasta 2021.

Sin embargo, no hay consenso sobre si estas infraestructuras, vestigio del desarrollo del suburbano madrileño, merecen o no un respeto escrupuloso en forma quizás de BIC. Mientras la Consejería no ve más que un complejo destartalado, la oposición de la Asamblea ha pedido que se protejan. Entretanto, los cooperativistas siguen esperando. "Esperamos que este año podamos comer el turrón con una buena noticia, sería un bonito regalo de Reyes", admite Desiré.

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