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Real Jardín Botánico.
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Real Jardín Botánico. (Foto: Mila Checarelli)

Un paseo por el Real Jardín Botánico a través de sus árboles singulares (II)

viernes 20 de noviembre de 2020, 19:04h

El Real Jardín Botánico de Madrid en 1939 pasó a depender del CSIC y tres años después transformado en Jardín Artístico. En 1947 el jardín fue declarado Monumento Nacional, pero en los años siguientes se va deteriorando, por abandono y descuidos, hasta que en 1974 se produce el cierre del RJB. Entre 1980 y 1981 comienza un ciclo de remodelación y restablecimiento de su diseño original de las dos terrazas inferiores, encargándose el arquitecto Antonio Fernández Alba de la remodelación del pabellón, y el arquitecto Guillermo Sánchez Gil junto al paisajista Leandro Silva de devolver a los jardines su trazado original en niveles aterrazados por la topografía descendente del terreno que ocupa; este diseño se mantiene hasta la actualidad, con una ampliación en el 2005, y está estructurado en cuatro terrazas que exponen unas 5 500 especies de plantas provenientes de todo el mundo.

La Terraza de los Cuadros

Al entrar por la Puerta de Murillo, la más próxima al Paseo del Prado, llegamos a la terraza más baja donde se ubican 16 parterres dispuestos en dos hileras, siendo la sección más grande del jardín. Aquí nos encontramos con tres cuadrantes destinados a las colecciones de árboles y arbustos ornamentales y un cuarto cuadrante destinado el cultivo de tulipanes, que en primavera produce una explosión de color muy apreciada por los visitantes de RJB. Continuamos el recorrido (parterres 5 y 6) con las plantas de bosque de ribera (fresnos, chopos, alisos, almeces, entre otros) y conjuntamente especies autóctonas ibéricas. En los cuatro cuadros centrales se localiza la Rosaleda, una importante colección de variedades antiguas de rosales, donada por doña Blanca Urquijo. También podremos visitar la sección de plantas aromáticas y medicinales junto a la Huerta que alberga una amplia variedad de plantas de interés culinario (guisantes, nabos, escarolas, calabazas, etc.). Y por último vamos a encontrar la sección de árboles frutales cultivados y silvestres: naranjos, limoneros, membrillos, manzanos, madroños, etc.

La Terraza de las Escuelas Botánicas

En esta terraza, compuesta por 13 cuadros distribuidos en dos hileras, las plantas se han dispuesto siguiendo un criterio de ordenación sistemática de la taxonomía vegetal de las plantas ordenadas por Familias y sus relaciones filogenéticas, empezando por las más primitivas (Gimnospermas), como los pinos, los cipreses o los abetos, hasta las más evolucionadas haciendo un repaso de la clasificación del reino vegetal. Al caminar por el jardín nos encontramos auténticas joyas de la divulgación e investigación científica, una amplia biodiversidad representada por plantas de todas las regiones geográficas y continentes.

La Terraza del Plano de Flor

Situada en la parte izquierda del jardín, de cota más alta, está la terraza del Plano de la Flor, modificada en 1858 para trazar laberínticos paseos muy al gusto romántico del siglo XIX. Hoy es un tupido jardín separado del resto por un pequeño muro de granito cuya barandilla de hierro se forjó en 1786. En esta terraza 4 están enclavados la colección de vides, los invernaderos, el Pabellón Villanueva y el estanque de Linneo. También alberga, la plazoleta de los Castaños de Indias, la plazoleta de los Plátanos y las dos Glorietas de los Tilos.

La Terraza Alta o de los Laureles

Es la terraza más pequeña y joven del RJB (2005); el diseño de la Terraza Alta o de los Laureles es obra del arquitecto Pablo Carvajal y del paisajista Fernando Caruncho, que desde 2002 a 2004 transformaron el denominado Talud de Alfonso XII en una moderna terraza ajardinada, colindante con la parte histórica del RJB.

Su importancia reside en la variedad de colecciones que alberga, como la colección de Bonsáis, donada en 1996 por el ex presidente del Gobierno D. Felipe González Márquez, y desde 2005 se exhibe en esta terraza.

También es significativa la colección de especies autóctonas ibéricas con más de 60 ejemplares de tejo, acebuche, alcornoque, encina, haya, sabina negra y albar, entre otros. Junto con especies procedentes de Japón, China, Canadá y Sudamérica ejemplares preparados por destacados maestros japoneses del bonsái, como Saburo Kato.

Igualmente se encuentran el salón de actos, la sala de seminarios y el Aula del Botánico, además de las dependencias de jardinería.

Parada obligatoria en el RJB (Real Jardín Botánico) con el árbol singular más resistente y luchador

Olmo. Ulmus minor. Familia Ulmaceae.

El ocaso de un venerable árbol. El emblemático Olmo “Pantalones” del RJB ha sucumbido a la grafiosis, enfermedad que le fue detectada en mayo de 2014 y que ha acabado prácticamente con todos los olmos viejos de la Península Ibérica. Ninguno de los tratamientos terapéuticos aplicados hasta ahora han podido frenar el avance del hongo “Ophiostoma novo-ulmi” y el resultado final es que han talado sus ramas secundarias y ya solo queda como testimonio de su majestuosidad el característico porte por el que recibió su apodo.

Plantado en 1781 en el año de la inauguración del Jardín, recibió su nombre por la forma de pantalón invertido de sus dos ramas principales y que según cuenta la leyenda fue partido a consecuencia de un violento tornado que en 1886 causó numerosos daños al arbolado en el Retiro y en el Jardín Botánico. Este árbol singular ha demostrado su resistencia a lo largo de más de dos siglos y al final no ha resistido; por fortuna se conservará su legado ya que en 2012 se clonaron cuatro ejemplares que ya miden un metro y medio y que se encuentran en el jardín, su ADN centenario tendrá la respuesta para el futuro. Árbol que se extendió por todo el mundo. Los celtas lo introdujeron en la península ibérica desde Francia pero fueron los romanos que ampliaron por todo el mediterráneo ya que los usaban como soporte de las vides.

Es un árbol caducifolio de porte elevado y robusto, que puede alcanzar una altura de hasta 40 metros. Su tronco es grueso, algo tortuoso y ahuecado en los ejemplares viejos; corteza pardo-grisácea o pardo oscura, con surcos longitudinales entrecruzados. Copa amplia, de follaje denso, redondeada, que proyecta una sombra intensa. Ramillas delgadas, lampiñas, con corteza lisa, de color parduzco, en ocasiones con corcho.

Sus hojas, de hasta 8 cm de longitud, son alternas, simples, con el margen dentado, serradas, de contorno ovalado o lanceolado y base asimétrica. Flores precoces, poco vistosas, de finales de invierno, que salen agrupadas en inflorescencias de más de 25 flores, de forma que el fruto madura temprano y se disemina días antes que las hojas estén completamente formadas.

La madera del olmo, se utiliza para la construcción de embarcaciones debido a que es altamente resistente al agua, una vez seca, y es de fácil para encorvar. También se usa en carpintería y ebanistería debido a los tonos oscuros que consigue con el paso del tiempo.

Seguimos nuestro paseo por el RJB (Real Jardín Botánico) con el árbol singular más seductor

Árbol del hierro. Parrotia persica. Familia Hamamelidaceae.

Árbol exótico de hoja caduca, fue introducido en Europa en el siglo XIX (1841), originario de las regiones boscosas de Irán, Armenia y Azerbaiyán, de hojas con margen ondulado, adquieren una coloración muy vistosa en otoño, en la que se juntan el verde y una explosión de anaranjados, amarillos y rojos. Puede vivir hasta 200 años y alcanzar los 14 metros de altura, como ocurre con el ejemplar que podemos ver en el RJB que fue plantado en 1917.

Las flores son poco vistosas y salen antes que las hojas; de color rojo oscuro, se producen en el invierno tardío sobre tallos desnudos y tienen cuatro sépalos sin ningún pétalo; las hojas son ovoides, alternas de 6-15 cm de longitud y 4-10 cm ancho, con márgenes ondulados, de color verde cambiando a un brillante púrpura o rojo en sus colores otoñales. El fruto es una cápsula leñosa que contiene dos semillas. La corteza es lisa de color pardo desprendiéndose en placas irregulares que dejan ver un fondo con tonos amarillos y rosados.

El nombre del género hace mención a F.W Parrot, naturalista y explorador alemán que en 1829 coronó el monte Ararat; su nombre común hace referencia a la dureza de su madera (hierro), se usa como ornamental por el vistoso y singular atractivo del colorido otoñal lleno de matices rojizos amarillentos de sus hojas y de la corteza del tronco.

Especie muy apreciada para ornamentación de plazas y jardines por su variedad cromática otoñal. Es bastante resistente a las heladas y muy sensible al calor por lo que no se adapta a climas cálidos o de veranos muy calurosos y soporta bien la contaminación urbana.

RECORDATORIO

En 1992 se aprueba el Catálogo Regional de especies amenazadas de Fauna y Flora silvestres y se crea la categoría de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid (art. 2 del Decreto 18/1992, de 26 de marzo, del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid) donde se definen como Árboles Singulares: “los ejemplares de flora que por características extraordinarias, por su rareza, excelencia de porte, edad, tamaño, significado histórico, cultural o científica, constituyen un patrimonio merecedor de especial protección por parte de la Administración”.

Enlace de interes: Real Jardín Botánico.

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