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Cine Rex, en Gran Vía.
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Cine Rex, en Gran Vía. (Foto: Chema Barroso)

La silenciosa desaparición de los cines de Madrid

El paso del tiempo hace mella en los cines de Madrid

sábado 01 de febrero de 2020, 09:01h

El silencio que reinaba desde hace años en el interior del Real Cinema de la Plaza Isabel II, frente al Teatro Real, se ha roto en los últimos días. La emblemática sala de proyecciones madrileña vuelve a albergar personas en su interior, pero esta vez no se trata de amantes del cine como sucedía antaño, sino de obreros que han comenzado la demolición del inmueble.

Justo un siglo después de su construcción y ocho años después de su cierre definitivo, el edificio desaparecerá del paisaje urbano madrileño para dar paso a un moderno hotel de cinco estrellas. Una construcción con materiales ‘ecofriendly’ que contará con 72 habitaciones, terraza interior y exterior, un restaurante, un solárium y un sky bar ocupará el lugar de la que un día fue la mayor sala de Europa, con 1.400 butacas en su interior.

La firma Ocean Drive Group es la empresa hotelera se encuentra detrás del proyecto, que ya posee otros establecimientos hoteleros en Barcelona, Mallorca o Ibiza. Adquirió el inmueble en el año 2017 por 17 millones de euros y las obras fueron aprobadas por la Comisión Local de Patrimonio Histórico, perteneciente al Ayuntamiento de Madrid, en 2018. Al tratarse de un edificio privado sin ningún tipo de protección o catalogación, nada podrá impedir que sea totalmente demolido. El moderno hotel, por otra parte, comenzará a ser construido tan pronto como sea obtenida la licencia de funcionamiento hotelero del solar y está prevista su apertura para el primer trimestre del año 2021.

Sin embargo, a pesar de los planes para el nuevo uso del solar, existen detalles a tener en cuenta que podrían retrasar los trabajos, dada la antigüedad del inmueble. Por el momento, ha sido encontrado amianto en algunas zonas subterráneas, lo que ha hecho que se extremen las precauciones. Además, hay que tener en cuenta la posible aparición de restos anteriores al año 1936, que deben ser protegidos. No obstante, los severos daños que sufrió el lugar durante la Guerra Civil disminuyen claramente las probabilidades de que esto suceda.

Una desaparición paulatina

El Real Cinema tiene los días contados, pero no es el único de la capital que ha desaparecido con los años para dar paso a un nuevo hotel o a un local de alguna cadena de supermercados.

La Gran Vía es un claro ejemplo de la desaparición de conocidos cines y teatros en las últimas décadas. Una de las más recientes es la del cine Rex, cerrado en 2008 y actualmente en obras. La totalidad del edificio en el que se sitúa, a la altura del número 50 de la gran arteria de la capital, albergará un hotel de la cadena Room Mate con 130 habitaciones.

No muy lejos de allí, en la calle Montera, otros conocidos cines bajaron la persiana para dar paso a un lujoso complejo hotelero que pretende dar una nueva imagen a la reconocible calle madrileña. La familia mexicana Díaz Estrada, a través de su sociedad Exacorp One, ha comprado desde el año 2013 los edificios que se sitúan desde el número 25 hasta el 31. Entre los inmuebles adquiridos se encontraban los cines Acteon, abiertos en 1995 en el emplazamiento que ocuparon años atrás los almacenes Arias, que quedaron consumidos por las llamas en un trágico incendio hace 33 años.

Actualmente, ya han sido demolidos todos los edificios adquiridos por la sociedad, quedando solo en pie las fachadas que cuentan con algún tipo de protección. Sin embargo, los avances del proyecto han permanecido en el limbo hasta que los planes fueron aprobados en el pleno municipal el pasado mes de diciembre, con el único voto en contra del PSOE.

Más allá del perímetro de la Gran Vía, en la calle de Francisco Silvela, desapareció otro cine sin dejar rastro en la avenida. Los cines Victoria apagaron sus proyectores en 2018 dejando un vacío en una buena parte de los vecinos de la zona. Actualmente no queda nada que permita adivinar que hace no mucho tiempo se encontraba aquella conocida sala, solo un imponente local de la cadena de supermercados Aldi con varias plantas en las que realizar las compras.

Aunque este fue el caso de los cines Victoria, los supermercados ya se han hecho en ocasiones con el lugar que anteriormente ocupaban este tipo de lugares de ocio. En la confluencia de las calles Virgen de la Alegría con Alcalde López Casero, cerca de la plaza de Las Ventas, los cines Canciller permanecen clausurados desde 2007 y se rumorea que el local pueda ocuparlo una cadena de supermercados. Otra situación similar es la de los cines Conde Duque de la calle Goya, el último en funcionamiento del barrio de Salamanca, que presumiblemente desaparecerá en cuestión de semanas para que la sala de proyecciones quede convertida en otro supermercado.

Casos como el del emblemático cine Palafox, que cerró en 2017 y regresó en 2019 como un cine de lujo; o de los cines Morasol de Prosperidad, que reabrieron tras cerrar sus puertas, no son comunes. Algunos achacan esta pérdida a la llegada de los modernos cines situados en los centros comerciales, otros al auge de las plataformas de contenido en streaming. Culpables aparte, la realidad es que muchos cines que han hecho historia en Madrid desaparecen en silencio. El paso del tiempo afecta a todos, incluso a aquellos que un día aparentaban ser inmortales.

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