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El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, junto a Rosalía Gonzalo, nueva consejera de Calle 30.
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El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, junto a Rosalía Gonzalo, nueva consejera de Calle 30. (Foto: Kike Rincón)

El PP encuentra acomodo en Calle 30 a la exconsejera Rosalía Gonzalo

jueves 10 de octubre de 2019, 17:02h

El PP despeja la X y encuentra sitio a la última defenestrada tras las elecciones: Rosalía Gonzalo. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este jueves incorporar a la exdiputada regional en el Consejo de Administración de Calle 30, empresa pública que gestiona la M-30.

Sin embargo, es probable que no sea el único nombramiento al que aspire. Tal y como consta en los estatutos de la corporación, los consejeros no cobran por su trabajo, sino que el único puesto retribuido -con más de 90.000 euros anuales- es el de Consejero Delegado, que en la actualidad está vacante tras la marcha de Samuel Romero. En este sentido, fuentes del Área de Medio Ambiente y Movilidad no confirman este extremo y se han limitado a corroborar que el actual puesto de Gonzalo no es retribuido.

Gonzalo se quedó fuera de juego el pasado mes de mayo cuando la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, decidió no incluirla en la lista electoral del PP pese a ser consejera de Transportes durante casi dos años. A ese puesto llegó tras la primera remodelación de Gobierno que realizó la exmandataria regional, Cristina Cifuentes, hoy doblemente imputada por el ‘mastergate’ que le costó el puesto y por la trama Púnica. Y es que, a la expresidenta la une una gran amistad que perdura en el tiempo.

A ambas, el primer puesto de responsabilidad les llegó a la vez. Tras las generales de 2011, el 'marianismo' convenció al ‘aguirrismo' para elevar a aquella diputada tuitera con discurso propio al altar de la Delegación del Gobierno. En cuanto pudo poner por primera vez a alguien bajo su brazo, Cifuentes eligió a Gonzalo como jefa de su gabinete.

Aquella estancia fue agitada. "Turbulenta", en palabra de la propia presidenta, la mujer que hace unos años llevaba a la carga a la Policía contra mareas, marchas y rodeas. Gonzalo seguía sus pasos en la sombra. También, los de los líderes estudiantiles que estaban detrás de las pancartas y que acabarían solidificándose en Podemos.

Ahí, según Cifuentes, puso a prueba su fidelidad. Como su "eficacia, prudencia y sacrificio". Pero no solo. Como jefa del gabinete de Cifuentes, Gonzalo supo sacar brillo a la agenda tradicionalmente gris de un delegado del Gobierno y puso los raíles para que el vagón del cifuentismo lanzara su carrera política.

Poder en el PP

Cuando ese vagón llegó a la Real Casa de Correos en 2015, Gonzalo pasó a formar parte de la Mesa de la Asamblea de Madrid. Un cargo de los menores en el reparto que hizo la presidenta pero que sirvió para mantener viva la afinidad entre ambas a la espera de nuevas oportunidades. A fin de cuentas, Gonzalo ya había sido parlamentaria en la legislatura anterior. Un conocimiento que, sin embargo, no está reflejado en el contador de iniciativas de la Cámara, en el que aparece como una de las pocas diputadas sin actividad registrada.

Católica, exigente y detallista con los suyos, Gonzalo es socióloga por la Universidad Complutense de Madrid y tiene dos másters, uno en Dirección de Recursos Humanos por el Centro Universitario de Investigación y Formación Empresarial de la Universidad Autónoma de Madrid y otro en Marketing por la Complutense. De joven, pasó por el Ayuntamiento de Madrid gobernado por el PP y luego a la empresa privada a trabajar de lo suyo. Tiene medio piso a su nombre en la capital y uno, heredado, en Guadalajara.

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