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La crónica de una muerte anunciada que llega a su fin
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(Foto: Chema Barroso)

La crónica de una muerte anunciada que llega a su fin

jueves 11 de marzo de 2021, 07:38h

Los casi dos años de Gobierno entre Partido Popular y Ciudadanos, el primer Ejecutivo de coalición en la historia de la Comunidad de Madrid, ha sido la crónica de una muerta anunciada que este miércoles ha registrado la estocada final. Enfados, apariciones estelares de última hora, declaraciones contrapuestas, actos contraprogramados… han sido muchas las ocasiones en las que públicamente se han podido ver las diferencias entre Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado, pero ha sido este miércoles cuando las formas dejaron de mantenerse.

Ayuso ha convocado elecciones anticipadas en la región y ha disuelto la Asamblea de Madrid, al tiempo que -literalmente- ha echado a Ciudadanos del Gobierno, culpando a la formación de querer presentar una moción de censura contra ella. Ignacio Aguado se ha encontrado con la noticia al término de la reunión del Consejo de Gobierno de este miércoles y después de haber mantenido públicamente que su partido no tenía previsto llevar a cabo ninguna moción de censura en la región, como a primera hora de la mañana ocurría en la región de Murcia.

“Temeridad”, “capricho”, “mentira” o “prevaricación” han sido algunos de los términos que saltaron a la palestra de las acusaciones, como si de un patio de colegio se tratase. Se han levantado definitivamente las alfombras azules y naranjas, que desde que fueron instaladas en agosto de 2019 en la Real Casa de Correos y en la Plaza de Pontejos parece que no han acumulado más que polvo. Antes, incluso.

Y es que Ignacio Aguado se negó, durante el periodo de negociaciones para la investidura de Isabel Díaz Ayuso, a sentarse con Rocío Monasterio, líder de Vox en la Asamblea de Madrid. Fueron casi tres meses los que tardaron en llegar a un acuerdo que permitió a la Comunidad de Madrid tener de nuevo un gobierno. Afincados ya en las instituciones, tan solo dos semanas después del inicio de la legislatura, los de Ciudadanos apoyaron la constitución de la comisión de investigación de Avalmadrid, momento en el que Aguado pronunció aquella frase de “caiga quien caiga, le pese a quien le pese”.

Las primeras desavenencias fueron más que públicas. El apoyo de Ciudadanos y Vox para la creación de una Comisión de Investigación en la Asamblea de Madrid sobre la empresa –impulsada por PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos- fue asumido como un ataque político contra la presidenta por parte de sus propios aliados, alimentando los rumores que señalaban aquello de “dos gobiernos en uno”.

“La izquierda madrileña ha tratado de romper mi honor y el de mi familia”, sentenciaba la mandataria regional, quien además instaba a Ciudadanos y a Vox a mantenerse “unidos y fuertes” frente a los partidos de izquierda. “Lo que tenemos que hacer es defendernos y ser ese muro de contención de las políticas socialistas”, aseguraba la mandataria. Escasos minutos antes, su número dos defendía que los que querían hacer del caso Avalmadrid una "causa personal o una guerra" contra la presidenta “se equivocaban".

Poco después, el día 28 de noviembre de 2019, Díaz Ayuso y Aguado hicieron balance de los primeros 100 días de Gobierno regional. Dos discursos, cada uno presumiendo de las medidas promovidas por sus propias consejerías, y ni un solo guiño, sonrisa, felicitación. Distribución diferenciada de las intervenciones de cada uno a la prensa, sin previa coordinación ni acuerdo, y casi ni una sola imagen conjunta en el vídeo corporativo que se hizo para el evento en cuestión. Tampoco dio la sensación de que aquel día hubiera cercanía entre los diferentes consejeros, los cuales se sentaron según el orden establecido por protocolo y disimularon de alguna manera dicha brecha gubernamental.

El primer Gobierno de coalición de la Comunidad de Madrid se mostró nuevamente distante durante el acto de la Constitución celebrado en el mismo escenario, el 2 de diciembre, cuando los de Ciudadanos se mostraron molestos por el lugar en el que Ignacio Aguado debía sentarse: en el lateral, a la derecha de la fila principal, donde se encontraba Isabel Díaz Ayuso y varios expresidentes regionales y portavoces parlamentarios. Curiosamente, las tornas se dieron la vuelta cuando, de regreso de la Navidad, Ignacio Aguado -en traje- apareció en el patio del colegio en el que la presidenta -en chándal- presentaba presuntamente junto al consejero de Educación, Enrique Ossorio -también en chándal-, la 'Tercera hora de Educación Física'.

Los medios de comunicación no solo han sido testigos como espectadores de estos hechos, también han recogido en sus espacios muestras de las diferencias entre ellos. En particular, la Cadena SER ha registrado dos de estos momentos: el primero, cuando Isabel Díaz Ayuso indicó aquello de “somos dos Gobiernos en uno”, y el segundo, cuando la presidenta sentenció que "nadie ha muerto tampoco de esto [contaminación atmosférica]. No quiero que se genere una alarma de salud pública, porque no la hay”.

De estas poco tardaron en desmarcarse desde Ciudadanos a través de su portavoz en la Asamblea de Madrid, César Zafra. “No puedo estar de acuerdo con las declaraciones de la presidenta. Yo hago caso a los expertos y creo que tenemos que ser serios a la hora de hablar de contaminación", indicaba Zafra en una entrevista concedida esa mañana a Onda Madrid, en la que añadió que "la emergencia climática es una realidad".

A pesar de los intentos, como en el Desayuno Informativo de Europa Press en el que Ignacio Aguado presentó a Isabel Díaz Ayuso, parece muy difícil mostrar ninguna simpatía entre ambos. Después de pocos días de aquel café, Isabel Díaz Ayuso anunció la vuelta de Miguel Ángel Rodríguez a la Puerta del Sol como su jefe de Gabinete, una decisión sobre la que el propio Aguado declaró estar en desacuerdo. No es para menos teniendo en cuenta que Rodríguez -portavoz y secretario de Estado de Comunicación del expresidente José María Aznar- protagonizaba varias polémicas a través de la red social Twitter que han señalado directamente a Aguado.

Sobre el vicepresidente, Rodríguez publicó un mensaje en el que le tachó de "desleal" y aludió a un supuesto contrato de 102.000 euros que "le dieron" a su padre "por la cara" en la Asamblea de Madrid. En ese momento, desde el parido 'naranja' aseguraron que dichas declaraciones eran "impresentables" y que no tenían "ningún tipo de fundamento". “Acordamos que los nombramientos de cada consejería y en concreto de cada partido dependerían exclusivamente de ese partido y de los consejeros. Por lo tanto, yo no entro a valorar la oportunidad o no de ese nombramiento, es algo le pertenece en exclusiva a la presidenta”, expresaba al respecto Aguado.

La llegada de la pandemia supuso, de alguna manera, un parón temporal entre las hostilidades de las partes, o por lo menos públicas. Pero poco duró la paz, pues en plena primera ola de contagios, comenzaban las primeras dimisiones a causa de las diferencias entre las visiones de gestión. El 7 de mayo, Yolanda Fuentes dimitió como directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid en protesta por la gestión de una pandemia, y pocos días después, el 13 de mayo, era cesado el director general de Coordinación Socio-Sanitaria de la Comunidad de Madrid, Carlos Mur de Víu. Tras la salida de ambos, la consejería de Sanidad, liderada por Enrique Ruiz Escudero, acogió una nueva estructura en la que incluyó a Antonio Zapatero, uno de los directores médicos del Hospital temporal de Ifema, como viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19.

La nueva Viceconsejería aglutina las direcciones generales de Salud Pública y de Coordinación Socio-sanitaria y, además, implementa la estrategia en los centros socio-sanitarios y residencias de mayores para hacer frente al coronavirus. Por ello, la nueva directora de Salud Pública, Elena Andradas, forma parte de este nuevo área, de la misma manera que Francisco Javier Martínez, nombrado en el mes de mayo director general de Coordinación Socio-Sanitaria.

Pero no solo la consejería de Sanidad sufría cambios durante estos meses, pues la consejería de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Natalidad, ha sido la más transformada a lo largo de estos años. La primera cesión -ocurrida el 14 de mayo, un día después de la de Carlos Mur de Víu- fue la de Miguel Ángel Jiménez, secretario general técnico de Alberto Reyero y "máximo responsable" del error que llevó a la publicación de un contrato que no se había formalizado con el empresario Kike Sarasola, propietario de los apartahoteles de lujo en los que se alojó la presidenta madrileña durante la crisis sanitaria.

El 26 de junio, algo más de un mes después, el jefe de gabinete de la Consejería de Políticas Sociales, Carlos Reus Jimeno, presentó su dimisión alegando "motivos personales" y, argumentando no estar de acuerdo con el enfoque otorgado al trabajo del Grupo Covid, formación creada en conjunto entre el Gobierno central y el regional. Meses más tarde, el 26 de septiembre, dimitió Emilio Bouza como portavoz del mencionado grupo tan solo 48 horas después de aceptar el cargo.

Sin embargo, el cambio más sustancioso y para algunos esperado ocurrió el viernes 2 de octubre, pasadas las 20 horas, cuando Alberto Reyero anunció su dimisión como consejero de Políticas Sociales, Igualdad, Familias y Natalidad de la Comunidad de Madrid, deseando "suerte y acierto" a la presidenta regional y apelando a la "unidad de las instituciones como el camino más acertado para vencer al virus". El cargo al frente de la Consejería recayó entonces en su número 2 y viceconsejero, Javier Luengo, quien tomó posesión del cargo el día 10 del mismo mes indicando que “es un enorme reto y tremenda responsabilidad que afronto con toda la energía e ilusión del mundo”.

A partir de entonces, si bien Aguado se mantenía firme asegurando que “los madrileños necesitan estabilidad” después de la pandemia que lleva meses azotando a la región y a la que también se sumaron las consecuencias de la borrasca Filomena de este mes de enero, no dejó pasar tampoco oportunidades para desmarcase de los populares. De hecho, no hace mucho que Aguado y Ayuso se enredaron a través de mensajes de Twitter por la franja de edad de vacunación con AstraZeneca, fijada en la actualidad para personas entre 18 y 55 años, como aprobó la Comisión de Salud Pública.

El Gobierno regional ha pedido varias veces que se pudiera administrar también a personas entre los 55 y los 65 años, pero Ayuso fue más allá: "La Comunidad de Madrid volverá a pedir hoy al Gobierno el suministro de la vacuna de AstraZeneca a mayores de 65 años", anunció en la red social. Instantes después, Aguado señaló que pedirían que la vacuna AstraZeneca "pueda ser suministrada en mayores de 55 años", un ligero matiz con el que corrigió públicamente a su presidenta. Fuentes del entorno de Ayuso, no obstante, insistieron en que el anuncio era que se pediría aumentar la edad "más allá" de los 65 años, porque para la franja de 55 a 65 ya se ha solicitado.

Pero la vacunación ya había provocado un desencuentro entre Ayuso y Aguado la semana anterior, cuando el vicepresidente mencionó en un acto que empezarían a vacunar a mayores de 80 a partir de marzo, anuncio que rectificó Ayuso pocas horas después que sería el 25 de febrero.

Asimismo, hace escasos días, Aguado planteó “de sopetón” en una rueda de prensa, tras el Consejo de Gobierno, su parecer sobre la posibilidad de que las personas vacunadas con las dos dosis pudieran beneficiarse de cierta movilidad en todo el territorio nacional. A pesar de señalar que se trataba una opinión personal -en varias ocasiones- desde la Puerta del Sol no tardaron en reaccionar: “Atención: las opiniones vertidas sobre vacunación y sobre libertad de movimiento de los vacunados son personales, no obedecen a un criterio de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid", dijeron.

La propia presidenta desautorizó a su vicepresidente y portavoz poco después ante los periodistas: "Me sorprende que después de dos horas de debate en el Consejo Gobierno no lo hayan comentado, las competencias en materia de sanidad las tiene un consejero que estaba allí presente y al que no se le ha consultado", dijo sin pestañear. Aguado, por su parte, corrigió que "las opiniones no se corrigen, solo se hace eso en Corea del Norte o en Cuba", y cuando la presidenta ofrece opiniones sobre temas de economía -Consejería en manos de Cs- él no la matiza y respeta lo que dice, porque entre socios de Gobierno "no debe haber sometimiento, y sí respeto".

La última riña fue hace una semana exacta, en el Pleno de la Asamblea de Madrid. El entonces consejero de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad, Javier Luengo, anunció que el Gobierno regional está trabajando para aprobar una Ley de Igualdad entre hombres y mujeres, algo que fuentes del entorno de Ayuso señalaron no conocer. En esta ocasión, además, los de Ciudadanos marcaron perfil propio respecto al Grupo Parlamentario Popular en las votaciones en dos puntos: en la toma en consideración de la reforma de la Ley de Radiotelevisión Madrid para que la cadena continúe su actividad, aunque no se haya firmado un nuevo contrato-programa, sin necesidad de que la Consejería de Hacienda autorice el gasto; y su voto junto con los grupos de la izquierda, a favor de una Proposición No de Ley del Grupo Parlamentario Socialista para instar al Gobierno regional a cesar a la gerente del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares.

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