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TAL DIA COMO HOY

El por entonces alcalde Álvarez del Manzano inauguró el Faro de Moncloa el 19 de febrero de 1992.
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El por entonces alcalde Álvarez del Manzano inauguró el Faro de Moncloa el 19 de febrero de 1992. (Foto: Kike Rincón)

Día cero de la (malograda) vida del Faro de Moncloa

martes 19 de febrero de 2019, 08:17h
El 19 de febrero de 1992 se inauguraba el Faro de Moncloa, un símbolo arquitectónico de Madrid que ha pasado, sin embargo, en sus casi treinta años de vida más tiempo cerrado al público que abierto.

Madrid a los pies de Jose María Álvarez del Manzano. La prensa del 20 de febrero de 1992 recogía la imagen en sus páginas: el por entonces alcalde madrileño, el día anterior, asomado al mirador del nuevo hito arquitectónico de la ciudad. Aberración estética para unos y símbolo de modernidad y atractivo turístico para otros, lo cierto es que el Faro de Moncloa, inaugurado un día como hoy hace 27 años para celebrar la elección de Madrid como Capital Europea de la Cultura, se ha convertido en seña de identidad del 'skyline' capitalino. Sin embargo, su vida está plagada de problemas, algunos por deficiencias en su construcción o planteamiento, otras, fruto de la fatalidad, que ham mantenido la torre más tiempo cerrada al público que abierta.

El faro de Moncloa fue proyectado en 1990 por el arquitecto madrileño Salvador Pérez Arroyo. Aunque su objetivo original era el de servir como plataforma de iluminación y comunicaciones al Ayuntamiento de Madrid, desde el principio se planteó también como un mirador a 92 metros de altura -de sus 110- sobre la ciudad de Madrid. Costaba 200 pesetas para los adultos y 100 para niños y tercera edad. La nueva atracción de la ciudad, que en su día fue criticada por muchos por romper con la estética de la ciudad en la zona de Moncloa, duró en realidad bastante poco.

Los primeros problemas aparecieron poco después de su inauguración cuando, debido a las fuertes rachas de viento de aquel fin de invierno, se desprendieron algunas de las planchas metálicas que recubrían la torrde. El accidente no provocó víctimas, pero obligó a reforzar la sujeción de todas las planchas, añadiendo más anclajes, para evitar nuevos sustos. Además, se empezó a cuestionar la seguridad del faro, cuya escalera interior, en forma de espiral, tenía una anchura de tan solo 80 centímetros y su pasamanos producía descargas de electricidad estática. Trece -sí, trece- años después de su construcción, en 2005, el Ayuntamiento de Madrid anunció su clausura para someterla a unas obras de mejora de la seguridad. Además, cuando contaba ya cuatro años cerrada, el incendio del edificio Windosor provocó un endurecimiento de la normativa de seguridad en edificios y obligó a realizar nuevas inversiones en el Faro de Moncloa. Así, se le incorporó un segundo ascensor acristalado y se amplió la dimensión de la escalera, entre otras mejoras.

La reapertura llegó por fin en la primavera de 2015. Sin embargo, menos de un año después, en enero de 2016, se desató un incendio en la sala de máquinas de uno de los ascensores. No se registraron heridos, pero hubo que desalojar el faro y cortar la circulación en la A-6. Una vez sofocadas las llamas, la torre volvió a cerrarse al público. El mirador no se abrió hasta el verano de 2017, cuando empezaron de nuevo las visitas. En el último año, se ha intentado potenciar su atractivo con la oferta de nuevas experiencias, como una herramienta de realidad virtual que permite acercarse, desde sus 92 metros de altura, a lugares como el Parque del Capricho, el Palacio de Cibeles, el Palacio Real, Matadero Madrid o el Museo Arqueológico Nacional, así como subir 20 kilómetros por encima del Faro y contemplar el mar.

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