“La tradición del roscón de reyes es antiquísima pues se tiene noticias de él en la época del solsticio de invierno romano, donde los pudientes daban a sus esclavos un trozo de este producto.
Lo de meter una haba dentro del roscón y que a quien le tocase, de ahí viene lo de “tonto del haba”, pagara lo pagara en España vino en el siglo XXI, trayéndolo Felipe V, heredero de la tradición de su padre, Luis XIV, quien metía una onza de oro y dice la historia que siempre le tocaba a él.
Yo soy partidario del roscón de reyes sin ningún tipo de rellenos. Ahora se hace de todas clases, pero lo mejor es el que no tiene nada, con esa masa que la distingue el estar bañada en agua de azahar, y mojarlo en un buen tazón de chocolate. Eso sí, lo que no debe faltar en ningún roscón son las frutas escarchadas”
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