www.madridiario.es
Rocío Monasterio (Vox), Ignacio Aguado (Cs) e Isabel Díaz Ayuso (PP), en imágenes de archivo.
Rocío Monasterio (Vox), Ignacio Aguado (Cs) e Isabel Díaz Ayuso (PP), en imágenes de archivo. (Foto: Chema Barroso)

Políticas, tiempos y hasta consejeros: todo listo para formar gobierno... excepto el pacto

sábado 27 de julio de 2019, 08:35h

Todo listo y preparado. Todo, menos lo más necesario: el pacto final. La candidata del PP a la Presidencia de la Comunidad de Madrid ya tiene pergeñado su diseño de Gobierno. Sabe a quién quiere a su lado, al igual que su socio de Ciudadanos, con quien ya se ha repartido las correspondientes consejerías del Ejecutivo.

Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado tienen elegidos a sus compañeros de Consejo y un programa cerrado con 155 medidas que prevén implantar en los próximos cuatro años. Pero no alcanzarán la Puerta del Sol sin la ayuda imprescindible de la tercera pata del triunvirato de derechas: Vox.

Dos pactos en uno

A la espera de que las tres formaciones sellen su acuerdo conjuno esta semana, a dia de hoy se intuye, al menos, que la fórmula elegida será similar a la alcanzada en el Ayuntamiento, donde José Luis Martínez-Almeida hizo un trato con Begoña Villacís, por un lado; y con Javier Ortega-Smith, por otro.

Monasterio y Ayuso, ayer, de camino a la cafetería de la Asamblea. (Chema Barroso)

En la Asamblea, Vox amenazó con no permitir la "falta de respeto" que supuso aquel acuerdo que incluía concejalías para los de Santiago Abascal que nunca llegaron. Al final, el conflicto municipal se solucionó con el paso de Vox a la oposición y se inició una nueva etapa en la que Rocío Monasterio negoció de forma independiente sus nuevas condiciones. O casi, porque flotando en el ambiente estaba la influencia de sus compañeros murcianos que ayer permitieron la investidura de Fernando López Miras.

Dicha situación da alas al pacto madrileño. Incluso hay quien asegura -sobre todo, desde la oposición- que la ruptura entre Ciudadanos y Vox no es más que una mera escenificación o "teatrillo" y que, en realidad, "todo está hecho" y solo esperan el mejor momento para anunciar su reconciliación.

Ayuso y Aguado, en la firma del pacto bilateral entre PP y Cs. (Chema Barroso)

Señalar al culpable

Ayer mismo se dio una situación que volvía a dejar en el aire la fecha del pleno de investidura que Ayuso esperaba que llegase antes de agosto. Según el Reglamento de la Asamblea, dicha situación sería ya imposible, puesto que el presidente de la Cámara [Juan Trinidad, de Cs] debe convocar una nueva ronda de consultas con los portavoces parlamentarios y, después, esperar "entre 3 y 7 días" para celebrar las sesiones (dos, por lo menos) que aúpen a la líder popular a la Presidencia del Gobierno.

Ya es imposible, según el Reglamento, celebrar el pleno de investidura antes de agosto

Aun así, el pleno podría convocarse esta misma semana. Es una posibilidad que aunque ayer estuvo a punto de saltar por los aires, horas después volvió a ser más que factible. Monasterio y Ayuso lograron su objetivo al forzar una reunión a la que Aguado no asistió. La imagen de ellas dos solas, juntas, esperando en una sala durante 40 minutos a que llegara el tercero en cuestión señalaba claramente al 'culpable' del bloqueo: Ciudadanos.

Él no ocultó su enfado y, tras tildar de "circo" esta nueva sesión negociadora, no quiso ni cruzarse con ellas en la cafetería de la sede del Parlamento regional. Apenas unas horas después rebajó el tono de su discurso y mostró su "respeto a los tiempos" de Vox así como su disposición a "asumir, que no a firmar" el documento que la formación cierre con el PP siempre que no se contradiga con el alcanzado entre populares y naranjas.

Ignacio Aguado charla con periodistas, ayer, en los pasillos de la Asamblea. (Chema Barroso)Si algo quedó claro es que ninguno de ellos quiere apurar hasta septiembre el cierre del pacto. Ninguno de ellos quiere tampoco arriesgarse a pelear de nuevo en unas segundas elecciones que, además de no ofrecer grandes cambios en los resultados, seguramente, podrían incluso inclinar la balanza hacia el otro lado: solo 4 escaños separan al bloque de derechas del formado por PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos. Y, como dicen algunos parlamentarios, "las urnas las carga el diablo".

Además, todos son conscientes de que hay políticas que no puede llevar a cabo el Ejecutivo en funciones que dirige Pedro Rollán, como los propios Presupuestos Regionales de 2020, que deberían estar ya pergeñándose para su aprobación en octubre.

Pérez, Ossorio, Garrido... ¿quiénes serán?

Desde las filas del PP presionan a sus socios también con la necesidad de formar ya un equipo que eche a rodar este mes de agosto, que se ubique, que se conozca para llegar a septiembre en plena forma para empezar a trabajar de verdad con lo importante.

Por ello, tanto Ayuso como Aguado tienen en mente ya los nombres que ocuparán las respectivas carteras de Presidencia; Interior, Emergencias y Desarrollo Local; Hacienda y Función Pública; Educación y Juventud; Justicia; Ordenación del Territorio y Vivienda; Medio Ambiente, Agricultura y Sostenibilidad (PP) y Deporte y Transparencia; Portavocía del Gobierno; Economía, Ciencia, Competetividad y Empleo; Universidades e Innovación; Asuntos Sociales y Familia; Transportes e Infraestructuras; y Cultura y Turismo (Ciudadanos).

Es más, el líder de Ciudadanos ya aseguraba en la campaña electoral que tenía definido su equipo de Gobierno perfectamente por si ganaba y podía gobernar en solitario, por lo que se da por hecho que ya tiene elegidos a quienes, por primera vez en Madrid, entrarán en la Puerta del Sol con camiseta naranja.

Aguado, con parte de su equipo negociador y de prensa. (Archivo. Chema Barroso)

La mayor duda es saber qué ocurrirá con el expresidente Ángel Garrido, que tras ser incluido en el número 13 de la lista de Aguado se quedó sin los dos puestos a los que aspiraba: ni la Presidencia de la Asamblea ni senador por designación autonómica. El conflicto inicial sobre compartir mesa y mantel con sus excompañeros de partido ya se vio disipado tras su inclusión en el equipo negociador.

Otra posibilidad es que el jefe naranja premie a quienes llevan más tiempo a su lado, tanto en la oposición como en las negociaciones actuales: César Zafra, su mano derecha, podría aspirar a alguna de las carteras que les tocan en el reparto.

Ayuso, con su equipo negociador. (Archivo. Chema Barroso)

Del otro lado, fuentes del PP aseguran que "solo ella" (por Ayuso) sabe quién la acompañará en la Puerta del Sol. Sin embargo, se pueden deducir algunos nombres a través de sus declaraciones públicas de los últimos tiempos. Así ocurre con Enrique Ossorio, con quien compartió portavocía en la Asamblea, quien diseñó su Manifiesto electoral y de quién dijo en su día que "podría ser un gran vicepresidente".

Otra opción es ascender -aun más- al exalcalde de Alcorcón y número dos de las filas populares. David Pérez, al que "polémico" es el mejor adjetivo que le define, podría contentar mucho a Vox, al menos, en lo que al rechazo al feminismo se refiere. No así a Ciudadanos, que incluso llegó a presentarle una moción de censura en la pasada legislatura.

"Más pronto que tarde"

En cualquier caso, las quinielas no están ni siquiera abiertas aún. Falta lo imprescindible: el pacto final que llegará no se sabe cuándo. Pero sí será, con toda probabilidad, "más pronto que tarde".

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

Foro asociado a esta noticia:

  • Políticas, tiempos y hasta consejeros: todo listo para formar gobierno... excepto el pacto final

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    14991 | Paco - 27/07/2019 @ 15:08:09 (GMT+1)
    El " Trifachito " tienen pactados hasta los sobresueldos, estos si que son una banda.

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.