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Rocío Monasterio (Vox) e Ignacio Aguado (Cs) se saludan en el pleno de investidura sin candidato celebrado este miércoles en la Asamblea.
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Rocío Monasterio (Vox) e Ignacio Aguado (Cs) se saludan en el pleno de investidura sin candidato celebrado este miércoles en la Asamblea. (Foto: Chema Barroso)

Besos de Judas que llevan a segundas elecciones

El Pleno de 'no investidura' o el día de la marmota

miércoles 10 de julio de 2019, 14:14h

ASÍ HA SIDO EL PLENO SIN CANDIDATO: VER VÍDEO

El pleno de investidura sin candidato se convirtió en otro día de la marmota. Por un lado, se repitieron las fotos incómodas que bien podrían haber representado un pacto de Gobierno. Pero las tres derechas, que ayer tuvieron su primer encuentro oficial, seguían enrocadas en sus posturas. Tanto que, si no cambia la situación, todo apunta a que podría haber segundas elecciones en otoño.

La sesión parlamentaria de hoy sirvió para fijar las posiciones actuales de cada grupo parlamentario -ya conocidas por todos- y dar cuerda al reloj. Si los partidos no alcanzan un acuerdo en los próximos dos meses -tienen hasta el 10 de septiembre-, se celebrará otra investidura fallida y se convocará automáticamente la repetición de los comicios.

Ayuso y Monasterio se saludan en el pleno de investidura sin candidato. (Chema Barroso)

Por este motivo, fueron los pasillos de la Asamblea los que suscitaron mayor interés. Allí, la candidata natural a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, volvió a pedir a sus futuros socios de Ciudadanos y Vox que limen sus diferencias para desbloquear la formación de un Ejecutivo cuanto antes. Por ello, invitó a ambos líderes a continuar con la senda iniciada ayer y les convocó a mantener abierta una "mesa de trabajo" que comience este mismo jueves y tenga "un calendario concreto y claro".

Aguado: "No hay nada que negociar"

Su propuesta fue aceptada de buen grado por Rocío Monasterio pero no por Ignacio Aguado. Ambos seguían tirando de su lado de la cuerda: la primera, por incidir en su petición de "respeto" para los votantes de Vox; el segundo, por negar toda posibilidad de acuerdo. "No tiene sentido celebrar más reuniones a tres. No hay nada que negociar porque ya está todo negociado", sentenció rotundo el líder de los naranjas. "Si Vox rectifica, tendrá que comunicárselo al presidente de la Asamblea, Juan Trinidad. Y si no, tendremos que ir a segundas elecciones. No depende de nosotros", agregó.

El cruce de acusaciones no terminó ahí. "¿No sería mejor que apostáramos por hablar juntos en vez de poner cordones sanitarios? Hablando se entiende la gente", le propuso Monasterio en el transcurso del pleno. Ella, convencida de que se puede llegar a acuerdos incluso antes del verano si Aguado acepta mantener las reuniones a tres bandas, pidió tanto a Cs como a PP que "no tengan miedo al rodillo ideológico de la izquierda". "No esperen ser aceptados por sus satélites mediáticos. No funciona. Nosotros defendemos el derecho a la disidencia, a pensar distinto. Hagamos frente común a la izquierda totalitaria", le pidió tras criticar "el adoctrinamiento ideológico" de Podemos, Más Madrid y PSOE en materia de igualdad y violencia de género, entre otras cuestiones.

(Chema Barroso)

"No podemos exigir que aplique nuestro programa en su totalidad, pero tampoco pueden pedir a nuestros votantes que asientan sin más a su acuerdo", agregó haciendo referencia al pacto "cerrado" y firmado el lunes entre PP y Ciudadanos. Aguado, que centró la mayor parte de su intervención en el pleno en atacar a PSOE, Podemos y Más Madrid, siguió en sus trece: "Lo que sí le quiero pedir a Vox y sus 12 diputados que rectificquen, que hay tiempo para rectificar. Bloquear un Gobierno de centro liberal y volver a convocar elecciones es una irresponsabilidad", zanjó.

Ayuso: "No voy a cejar en mi empeño de unirles en lo importante"

En medio del fuego cruzado seguía Ayuso, que afeó a ambas formaciones el bloqueo mutuo. "El PP ha estado en segundo plano, ha reducido sus intervenciones en medios a la mínima expresión, ha cedido protagonismo a sus socios para mostrar su verdadero compromiso. ¿Pero no ven que somos la primera economía de España y no podemos dejarla estancada por vacaciones o por unas segundas elecciones?", les regañó a ambos. "No voy a cejar en mi empeño de unirles en lo importante, por lo que les invito a abrir una mesa de diálogo como la que dejamos a medias ayer", insistió en su discurso, muy aplaudido por el actual Gobierno en funciones con quien Ayuso también había tenido un guiño especial. "Madrid no va a pararse por una foto, por una rueda de prensa o por dos gestos desairados que solo responden a intereses partidistas. El PP va a seguir ofreciendo estabilidad a todos los madrileños", concluyó.

A su salida, solo Monasterio siguió atrayendo la atención de los focos. Todo para incidir en que no regalará "gratis" los votos de sus diputados y, a su vez, en su disponibilidad para seguir negociando a tres bandas durante este verano. Su intención, dejó clara en el pleno, es unir fuerzas pese a las diferencias (más entre Vox y el bloque PP-Cs que entre ellos mismos de forma interna, ironizó desde la tribuna del Hemiciclo) para convertir Madrid en un muro que haga frente a las políticas de izquierdas del Gobierno nacional.

Monasterio, a PP y Cs: "No tengan miedo al rodillo ideológico de la izquierda"

Un titular contra el que se rebelaron los aludidos autonómicos. "No están levantando un muro contra la izquierda, están levantando un muro contra la justicia social", protestó Íñigo Errejón, líder de Más Madrid. "Pretender encerrarnos en un bloque y encerrarse ustedes en el suyo es un grave error", apostilló también su homólogo en el PSOE, Ángel Gabilondo, que, tras demostrar que aún le quedan ganas de presentarse a una investidura, arremetió contra Ciudadanos por su cerrazón a sentarse a negociar un posible Gobierno "moderado". "Hoy he comprobado su objetivo: hacer un de Madrid un bastión. Ese no puede ser el objetivo prioritario, sino hacer de ella una Comunidad próspera y justa", agregó.

Isa Serra, en el pleno de investidura sin candidato. (Chema Barroso)Errejón, en el pleno de investidura sin candidato. (Chema Barroso)

Las izquierdas, contra Ciudadanos

"Nunca he confiado en ustedes, pero está usted a tiempo de quitarme la razón", espetó, por su parte, Isa Serra (Podemos) a Aguado. La líder de la formación morada hacía alusión con ello a uno de los temas que se colaron en el debate de investidura, dentro y fuera de la Cámara: la polémica por la denuncia de Ciudadanos a la Fiscalía por las agresiones recibidas durante la celebración del Orgullo Gay. "Fueron a una manifestación sin compartir sus reivindicaciones. No firmaron su compromsico con los derechos LGTBI pero sí aceptan los apoyos de la ultraderecha", les criticó. "No se puede estar del lado de los verdugos y de las víctimas al mismo tiempo", zanjó Serra.

Del mismo modo, tanto Gabilondo como Errejón instaron a Aguado a cambiar de estrategia, o bien, a admitir que pactará con Vox para que deje de bloquear la formación de Gobierno, aunque sea de derechas. "Ustedes están en tensión porque han tomado una decisión y no saben cómo llevarla a cabo. Quieren viajar en el mismo coche que PP y Vox pero que éste viaje en el maletero para que no se les vea", metaforizó el de Más Madrid tras bromear con el "book de fotos" que podrían hacerse entre ayer y hoy las tres derechas. "Ciudadanos se ha consolidado como sostén del PP y nos sorprende que siga haciéndolo y que enlace al PP con Vox ofreciéndole la mayoría requerida mientras preconiza regeneración", criticó también Gabilondo.

Así las cosas, si en algo estuvieron de acuerdo todos los líderes madrileños fue en su comprensión con el hartazgo que sienten los ciudadanos casi 50 días después de haber acudido a las urnas el 26 de mayo. Una empatía que no sirvió para que se decidan a poner fin a este bloqueo, tal y como constató el propio Trinidad al final del pleno, cuando proclamó que en la sesión de este miércoles (que duró poco más de una hora -los portavoces tenían 10 minutos por cada grupo para expresarse-) se había constatado que "ningún candidato habría obtenido la confianza de la Asamblea".

Por ello, todo sigue igual que el día de las elecciones: con Gabilondo y Ayuso intentando hacerse con la Presidencia de la Comunidad. El primero, sin tener a la vista posibilidad alguna de que Cs cambie de opinón. La segunda, teniendo que luchar para acomodar a sus dos necesarios socios que, lejos de acercarse se dedicaron, por cortesía, simples besos de Judas.

ASÍ HA SIDO EL PLENO:
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