Tal día como hoy, la sala Rock-Ola abría sus puertas. Ideada como sala de conciertos, su gran popularidad le llevó a convertirse en uno de los mayores lugares de referencia de la Movida Madrileña que en aquellos años se desarrollaba.
En un día como hoy, iremos de viaje en el tiempo, pero no nos moveremos de Madrid. Nos trasladamos a los
años 80, una década que jamás pasó desapercibida, en la que Madrid supuso uno de los grandes puntos de representación de todos los
cambios sociales y culturales que se estaban produciendo.
Probablemente, una de las mayores manifestaciones de esa etapa de cambios fue la
'Movida Madrileña', y uno de los grandes templos de ese periodo fue la
sala Rock-Ola. Tal día como hoy, aquella sala
abría sus puertas para convertirse en el lugar de referencia para la reunión de las tribus urbanas del momento, para los que querían disfrutar de conciertos en directo de los más novedosos grupos de música nacional e internacional, o para aquellos que simplemente querían salir a tomar copas en uno de los lugares de moda.
La historia de la sala Rock-Ola comienza el
31 de marzo de 1981. El local estaba en el
número 3-5 la calle Padre Xifré, pero no era la única sala en aquel momento.
Los orígenes se remontan a 1979, con la
sala El Jardín. Ya en
1980, se abriría la
sala Marquee, que conviviría junto a Rock-Ola hasta 1983. La idea de crear esta última sala vino dada por la necesidad de contar con un espacio mayor para los conciertos, lo que se convirtió en el mayor atractivo de este emblemático lugar.
Utilizando el
local de un bingo contiguo a la sala Marquee, Rock-Ola vio la luz hace 38 años. El nombre fue ideado por
Gustavo Sánchez y pronto cobraría un gran significado entre los jóvenes. Para comezar su andadura, los primeros conciertos fueron del grupo punk
U.K. Subs, provenientes de Gran Bretaña.
Rubí y los Casinos serían los primeros españoles en actuar allí, encabezando una lista en la que más tarde se encontrarían otros míticos como
Nacha Pop, Loquillo y Los Intocables o Gabinete Caligari. En lo que respecta a artistas internacionales, por su escenario pasaron artistas como
Iggy Pop o
Depeche Mode.
Sin duda, desde su apertura, la sala Rock-Ola siguió ganando popularidad en una historia con un amargo final. Llegando al
ecuador de los años 80, La Movida empezaba a flaquear y los locales habituales se convirtieron en el centro de muchas críticas por falta de seguridad a raíz de
trágicos eventos como el incendio de la discoteca Alcalá 20. En aquel incendio de la madrugada del
17 de diciembre de 1983 fallecieron
82 personas.
Esta difícil situación llevó a la sala a perder parte de su popularidad, que se intentó reflotar con nuevos conciertos, pero las cosas ya no eran como lo fueron en 1981. Todo se complicó aún más con un
incendio en el sótano en el mes de noviembre, lo que hizo que la sala fuera
cerrada administrativamente hasta que se modificaran sus medidas de seguridad.
Finalmente, una nueva tragedia sentenciaría por completo el final de aquel lugar. Una
pelea entre las tribus urbanas de mods y rockers en la puerta del local terminó con la
muerte del joven Demetrio Jesús Lefler. Sucedió el
10 de marzo de 1985, siendo la sala posteriormente cerrada de manera definitiva hasta un
intento de regreso en 2016, situándose en la
calle José Abascal, 8.