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Pedro Sánchez, ovacionado por su grupo parlamentario tras defender su moción de censura.
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Pedro Sánchez, ovacionado por su grupo parlamentario tras defender su moción de censura. (Foto: Twitter: @PSOE)

Sánchez sale del Congreso con un pie en la Moncloa

jueves 31 de mayo de 2018, 14:33h

Si un movimiento de última hora de Mariano Rajoy no lo impide, este viernes España tendrá un nuevo inquilino en la Moncloa. Pedro Sánchez, líder del PSOE, ha conseguido en la primera sesión de su moción de censura los apoyos necesarios desalojar al actual jefe del Ejecutivo: el PNV votará 'sí' junto a Podemos, ERC, PDCat, Compromís, Bildu y Nueva Canarias.

El líder de la oposición, sin sitio en el Congreso, ha vivido este jueves la primera sesión de la moción de censura que el PSOE registró la semana pasada. Y ha salido más presidenciable que nunca. Con un tono sereno durante la mayoría de sus intervenciones, ha vivido enfrentamientos con Rajoy y con Rivera pero ha arreglado las relaciones con Iglesias.

El primero del día en tomar la palabra ha sido José Luis Ábalos. El Alfonso Guerra de Pedro Sánchez sustituía a Margarita Robles, portavoz del PSOE en el Congreso, para defender la moción de censura con un mensaje claro: "No podemos normalizar la corrupción".

Sentencia de Gürtel en mano, ha comenzado un intenso debate con Mariano Rajoy, al que le ha recordado que no resultó creíble ni para la Fiscalía ni para el tribunal cuando declaró como testigo en el caso ante la Audiencia Nacional.

Tras él, Rajoy ha subido al estrado del hemiciclo con su retórica (y retranca) habitual. En su discurso, ha querido repetir el argumentario del PP sobre la sentencia que condena a Bárcenas y a otras personas que ocuparon cargos en su partido y se ha defendido porque, según él, el PSOE ha hecho una "interpretación libre, interesada y manipulada". Además, ha sacado a relucir el caso de los ERES de Andalucía para luego añadir que "nadie es Teresa de Calcuta".

Sánchez: "Una respuesta constitucional a una crisis constitucional"

El líder del PSOE ha comenzado su primera intervención a las 11 menos cuarto de la mañana. En primer lugar, ha explicado-como Ábalos- los motivos de la moción. Para el candidato, la moción es "una respuesta constitucional a una crisis institucional provocada por el presidente del Gobierno".

En esa línea y antes de vender su programa, ha pedido a Rajoy que dimita hasta un total de tres veces: "Usted ya forma parte de un tiempo pasado de un país que está a punto de pasar página".

Una vez solicitada la dimisión, Sánchez ha explicado que gobernará con los Presupuestos aprobados por la Cámara esta semana "por responsabilidad y para garantizar la gobernabilidad", en lo que se ha entendido como un guiño al PNV, de quien necesita sus cinco votos ya garantizados.

Además, en su discurso también se ha comprometido a derogar "los artículos más polémicos de la Ley Mordaza", a no permitir "más retrocesos" en materia de pensiones y a "sentar las bases que permitan restablecer el diálogo con el nuevo Govern de Cataluña.

El PNV, el gran protagonista

Tras el receso de la sesión al mediodía, el protagonismo se ha trasladado a la sede del PNV en Vitoria, donde la Ejecutiva del partido decidía qué postura adoptar en la moción. Con los apoyos mostrados antes de la primera sesión de la moción, Sánchez estaba a un voto favorable de poder alcanzar la Moncloa este viernes.

Así, a las tres de la tarde el Congreso ha vuelto a su actividad. Con la ausencia de Rajoy y la incógnita del PNV, los grupos minoritarios han tomado la palabra. Ana Oramas, de Coalición Canaria, ha tachado de "demagogia electoral" la moción y ha comunicado la abstención de su grupo, al contrario que el otro partido canario en la Cámara, que votará 'sí' tal y como ha afirmado Pedro Quevedo, diputado de Nueva Canarias.

Con un ritmo rápido, antes del PNV han comparecido los portavoces de Foro Asturias y de Unión por Navarra, que votarán en contra, y de Compromís, Bildu y PDCat, que apoyarán este viernes a Sánchez.

En este escenario, Aitor Esteban ha comenzado a hablar a las cinco de la tarde para comunicar el 'sí' clave del PNV a los socialistas. En un discurso serio, ha explicado que la sentencia de Gürtel ha supuesto "un antes y un después" y que, "por responder a lo que pide la sociedad vasca", votarán afirmativamente.

Un Rivera duro pide elecciones

Después del discurso de Aitor Esteban y Joan Tardá, portavoz de ERC, ha sido el turno de Albert Rivera, que ha ido contra todo y contra todos.

En un tono de mítin, Rivera ha comenzado recordando al PP su 'lealtad' y la 'traición' del PNV y del PSOE: "Nos decían que teníamos que ser fieles como el PNV y como Sánchez, ahí lo tienen. Tenía razón en que había aprovechategui, pero no era Ciudadanos".

En la parte del discurso dedicado a los populares, el líder de Ciudadanos también ha pedido a Rajoy, que no estaba en su sitio, tener "altura política" y dimitir para convocar elecciones. "Es su última oportunidad", ha remarcado Rivera.

A Sánchez le ha afeado que sus 'socios de investidura' sean los independentistas catalanes y vascos, con quien, en su opinión, "no se puede gobernar España porque quieren liquidarla". Además, como ha hecho el presidente del Gobierno por la mañana, le ha recordado al candidato los ERE y le ha acusado de "no representar a los españoles".

Ante estas acusaciones, el líder de la oposición ha subido el tono del debate -Rivera ha sido quien más ha sufrido su dureza- para acusarle de hacer un "contorsionismo" imposible y de no tener palabra.

Iglesias pide un Gobierno de coalición y pide perdón a Sánchez

Las últimas voces que se han escuchado en el Congreso han sido las de las confluencias de Unidos Podemos. En este punto, el tono más sorprendente ha sido el de Pablo Iglesias, que nada más subir al estrado se ha acordado de Rajoy al señalar su ausencia y le ha dicho que se van a comer "con patatas" los Presupuestos pero que, en esa comida "no va a haber corruptos".

Tras señalar también a Ciudadanos, Iglesias se ha calmado y ha instado a Sánchez a formar un Gobierno en coalición, con un consejo más propio de un padre que de un político: "No se puede dejar humillar por Rajoy cuando se burla de él al decir que va a gobernar con 84 diputados". Además, le ha agradecido el tono y le ha pedido perdón por las veces en las que no han podido entenderse.

En este punto, Sánchez ha recogido el guante y le ha explicado a Iglesias que el reto de la izquierda es "saber conjugar esperanza con realismo", donde "se pueden encontrar".

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