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El Mercado de Orcasur, cerrado desde el 3 de mayo.
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El Mercado de Orcasur, cerrado desde el 3 de mayo. (Foto: Javier Bernardo)

La compra, a cinco paradas: la realidad desde el cierre del Mercado de Orcasur

sábado 18 de agosto de 2018, 09:00h
La lucha de los vecinos del barrio de Orcasur no ha hecho más que comenzar. El pasado 3 de mayo, el Ayuntamiento de Madrid cerró el Mercado de Orcasur por su inviabilidad económica, dejando a los residentes de la zona sin un lugar donde comprar alimentos frescos. Desde entonces, se han movilizado para conseguir firmas, reuniones con representantes del Consistorio y han presentado proyectos para revivir el mercado. Aun así, sus puertas siguen cerradas.

En Madrid, todavía quedan resquicios de las costumbres de antaño como el paseo hacia el mercado del barrio donde, entre charla y charla con los vendedores, los vecinos adquieren productos frescos como pescado, carne o verduras; de esos que no se encuentran con tanta calidad en los supermercados.

Desde el 3 de mayo de 2018, los vecinos del barrio de Orcasur (Usera) se han visto privados de este abastecimiento de alimentos con el cierre del Mercado de Orcasur, en decadencia por las deudas que acumulaba desde 2012 –alrededor de 450.000 euros–, y que contaba con cuatro puestos activos en el momento de la clausura.

La indignación ante las persianas bajadas en este espacio comercial se hace patente cuando Madridiario se reúne en este punto con varias vecinas del barrio, lideradas por Carmen Rodríguez, mujer que llevó a Pleno de Distrito en junio las demandas de sus convecinos.

“Estamos abandonados”

Ya en septiembre de 2017, Ahora Madrid presentó una proposición en Pleno con “vistas a impulsar un proyecto de rehabilitación integral del Mercado Municipal de Orcasur”. Después, la concejala del PSOE Érika Rodríguez preguntó en la Comisión del Área de Equidad, Derechos Sociales y Empleo de julio de 2018 –dos meses después del cierre– “qué planes y plazos tiene el Área para la reapertura del mercado de Orcasur”.

Y mientras los políticos debaten, los vecinos dicen sentirse “abandonados”. “No tenemos nada. Estamos abandonados”, asegura indignada una vecina. A ello se suman el resto de mujeres que le acompañan, entre ellas Carmen: “Queremos productos básicos y no tener que ir a comprarlos a cinco paradas de bus de distancia”.

Las vecinas del barrio protestan por el cierre del mercado. [Foto: Javier Bernardo]

En Orcasur, casi el 20 por ciento de los habitantes censados tienen más de 60 años y se ven obligados a trasladarse a La Peseta, Plaza Elíptica o Ciudad de los Ángeles para encontrar alimentos frescos. “Yo tengo suerte porque me acerca mi hijo en coche”, dice una señora.

Queda patente echando un vistazo que la zona sufre carencia de comercios. Mientras que la mayoría se encuentran cerrados, un pequeño supermercado se divisa en una galería comercial conocida en el barrio como ‘El Caracol’, construida después del mercado como apoyo, pero que ahora es prácticamente un foco de basura; una mayor limpieza de este espacio es otra de las reivindicaciones de los oriundos de Orcasur.

Indican sentirse olvidados. Ven como los barrios de alrededor como San Fermín y Orcasitas prosperan con nuevas infraestructuras, y Orcasur se estanca, quedando descuidado. “De Orcasur solo se acuerdan cuando se ha de decir algo de Orcasitas”, critica Salvador Moreno, coordinador de la Mesa de Orcasur.

“Que venga Carmena a darse una vuelta”, espeta otra de las mujeres de la reunión, señalando las latas de cerveza arrinconadas bajo una escalera y todos los negocios cerrados.

Una única petición: que se abra el mercado

Todo el mundo en la zona está de acuerdo en una cosa: el mercado debe abrirse. Carmen Rodríguez, además de leer en el Pleno, se encuentra recogiendo firmas para conseguir este objetivo y avanza que ya lleva 2.000 y que planea entregárselas a Manuela Carmena. Por otra parte, Salvador inició un change.org con el que busca alcanzar las 500 firmas.

Carmen Rodríguez es la impulsora de la recogida de firmas para la apertura del mercado. [Foto: Javier Bernardo]

Desde la Asociación de Vecinos de Orcasur, Nieves García asegura que han hablado con todas las administraciones posibles y les han contestado diciendo que el mercado sale a concurso a ver “quién apuesta más”, pero solo quieren que se abra.

Una de las soluciones que les gustaría es que se diese más facilidades a los comerciantes con alquileres sociales para que puedan tener un inicio próspero y pagar después un alquiler normal cuando hayan adquirido estabilidad. “Estamos dispuestos a todo”, destaca Nieves.

Las alternativas ofrecidas no convencen

Varias personas aprovechan la reunión para acercarse y firmar la petición de Carmen. Entretanto, las mujeres del barrio siguen explicando a Madridiario la situación desde el cierre.

“Pagábamos a precio de oro los productos, pero al menos eran frescos, de calidad y estaban cerca de casa”, comentan. Son gente que asegura que ha comprado “toda la vida” en el Mercado de Orcasur, por lo que no les gustan las alternativas que se plantearon.

Se propuso servir a domicilio, pero todos coinciden en que prefieren ver la pieza antes de comprarla y que es desmedido pagar los portes de envío si “solo vas a pedir dos filetes”.

Otra proposición: llevar la mercancía al barrio en camiones y que los vecinos se acercasen a comprar. La respuesta de una vecina a esto se antoja a que la solución no fue muy popular: “Dijeron de traer camiones frigoríficos como si fuésemos un pueblo en la posguerra”.

Salvador Moreno achaca a la desinformación esta negativa a cualquier otro remedio que no sea reabrir el mercado: “Cerraron sin avisar porque saben que si hubieran ido de frente, el barrio se levanta. Si hubiesen informado antes, ahora los vecinos no estarían preguntándose por qué no hay mercado desde el 3 de mayo”.

Ante esto, afirma que los vecinos de Orcasur, sobre todo los más mayores, son muy reivindicativos y no dudarán en organizar movilizaciones si la clausura se mantiene. “Los mayores han construido el barrio. Solo hay que ver a Carmen recogiendo firmas”, ratifica.

Una solución mientras se espera a Reinventing Cities

Cuando el grupo reivindicativo se dispersa, Jesús Díaz, propietario del pequeño supermercado escondido en ‘El Caracol’ sale a charlar con Salvador. En ese momento, una de las señoras que denunciaba la situación del barrio se pone a vender bolsos y fruta.

Salvador dice que tiene a su cargo a su hijo en el paro y a seis nietos, y cree que esa señora podría vender si se habilita un puesto rotativo en el mercado, como ya se hace en algunos del centro, algo “a la moda” que aquí facilitaría la venta a mucha gente y podrían compartir el gasto del alquiler.

Jesús apoya lo expresado por Salvador y menciona varias veces que “hay que ser humano”. Desde su tienda, ofrecen servicio a domicilio gratuito para aquellos mayores que no pueden desplazarse y lo hace como un favor a cualquier vecino del barrio.

“Piensa en tu padre e imagina que viviese en un pueblo a 500 kilómetros de aquí. ¿Te gustaría que a un familiar tuyo le quitasen su pollería, charcutería o verdulería y no tuviese acceso a nada?”, plantea.

Él es el impulsor de una de las ideas presentadas para recuperar el mercado y “mejorar la vida a los mayores del barrio”. Su proyecto –en mente desde mayo de 2017– es agrandar la tienda, traspasándola a la primera planta del inmueble abandonado e instalar puestos de corte, una guardería para dejar a los niños mientras se hace la compra, una cafetería para tomar algo, construir un nuevo acceso para las personas mayores y crear una página web para compra a domicilio.

Se reunió con Rommy Arce, concejala presidenta de Usera, y con Concha Díaz, directora de Comercio, y a ambas les gustó la idea, pero para llevarla a cabo, Jesús debía pagar, además de los 9.000 euros de alquiler, la deuda que dejaron los comerciantes anteriores. “Tengo una hipoteca que pagar, no puedo meterme en semejante gasto”, lamenta.

Aun así, es optimista y cree que en la reunión del próximo 4 de septiembre con Marta Higueras, primera teniente de alcalde, se hallará una solución. Salvador no lo es tanto, puesto que explica que, al no haber actividad económica, Higueras ya no es la responsable del mercado, sino que es el área de Patrimonio y Hacienda.

“Se habla de Reinventing Cities, pero no de alternativas. Rommy no ha hecho nada sobre la deuda y ha sido Patrimonio el que ha puesto el Mercado dentro del Reinventing Cities sin preguntar a los vecinos”, censura.

Un “cierre temporal”

Al lado de la tienda de Jesús hay un cartel procedente de la Junta de Distrito de Usera que reza así: “El Ayuntamiento renovará el Mercado de Orcasur para que sea viable. Se trata de un cierre temporal hasta encontrar una alternativa a través del proyecto Reinventing Cities”.

Cartel del Ayuntamiento de Madrid en el que se explica el cierre del Mercado de Orcasur.

Tanto Salvador como Jesús están a favor del Reinventing Cities, pero exigen un “apaño” hasta 2019 cuando salga la resolución. “El Reinventing Cities me parece bien, si hay que esperar se hace, pero que pongan puestos”, sostiene el comerciante.

“Todos estamos de acuerdo en que abrir el mercado con cuatro puestos como había antes no es viable, pero hay que potenciarlo”, añade el coordinador de la Mesa de Orcasur.

Entretanto, los rumores sobrevuelan el barrio y el Mercado de Orcasur sigue “chapado”. Dicen las “malas lenguas” que Mahou va a rehabilitarlo para poner un espacio gastronómico de degustación, pero los ancianos ya tienen su bar para tomar una caña mientras juegan a la baraja; lo único que quieren es volver a sus puestos de alimentación, a las charlas con los tenderos y a comprar alimentos frescos cerca de casa, como toda la vida, porque Orcasur tiene alma de pueblo y no dudará en salir a la calle a protestar hasta que las puertas de su mercado vuelvan a abrirse.

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