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La boina de contaminación, alrededor del Pirulí
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La boina de contaminación, alrededor del Pirulí (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

Nace en Usera Moscaire, el proyecto vecinal que sitúa la contaminación en el mapa

domingo 01 de marzo de 2020, 09:00h

¿Se imaginan vivir en el punto con el índice de contaminación más alto de la ciudad? Los datos reflejan que la Plaza de Fernández Ladreda, más conocida como Plaza Elíptica, lidera de forma continua la mayoría de los indicadores de polución. La zona ya se considera como “el punto negro de la contaminación” de la capital y, ante la falta de movilización por parte de las instituciones y el aumento de la preocupación de los vecinos del barrio, estos han actuado en consecuencia.

La Asociación de Vecinos del barrio Moscardó, situado en Usera, se ha reunido para tratar de dar solución al problema. El resultado es Moscaire, un proyecto que, bajo el lema ‘hacer visible lo invisible’, proporciona los datos de contaminación del barrio en tiempo real a través de su WebApp.

Esto es posible gracias a un sensor colocado en la sede de la asociación vecinal, donde también se ha instalado una pantalla desde la que seguir la evolución. El aparato, que realiza 540 mediciones diarias (una cada 300 segundos), cuantifica dos tipos de partículas, las PM10, que son partículas de menos de 10 micras de diámetro, y las PM2,5 que son las de menos de 2,5 micras de diámetro. Además, proporciona información en directo sobre la temperatura y la humedad.

Aunque por el momento solo hay un sensor activo, Arnaud Dangerard, el responsable y creador del proyecto, apunta a que ya cuentan con once más preparados para colocarse en distintos puntos del barrio. “El objetivo del proyecto es que la gente participe y podamos colocar los aparatos en las ventanas de las casas o en los colegios. De esta forma, recogeríamos datos de varias zonas del área para poder hacer una media, ya que no nos interesa conocer la contaminación de un lugar concreto, sino la media de todo el aire que respiramos”.

Cuando se hayan instalado todos los sensores por las calles de la zona, los datos se pondrán en común con la plataforma Derecho A Respirar Aire Limpio (DARAL), compuesta por todas las asociaciones de los siete barrios del distrito de Usera.

El aparato realiza 540 mediciones diarias (una cada 300 segundos)

El objetivo del plan es elaborar un informe detallado que demuestre y evidencie el problema de salud pública que la contaminación supone para los residentes. Dangerard explica cómo le surgió la idea cuando nació su hija, que ahora tiene 18 meses, lo que le llevó a preocuparse más por la situación y a estar mas concienciado. “Cuando te levantas se nota la contaminación en el ambiente, la ropa huele mal… no podemos seguir así”, añade.

La herramienta, aunque ha ido pasando por diferentes fases, lleva implantada más de seis meses. La respuesta ciudadana fue tan buena que otras asociaciones y barrios se han interesado ya en aplicar esta tecnología a sus zonas. Además, desde la asociación piensan en mejoras, como crear una aplicación para el móvil o añadir todos los datos mensuales a la plataforma.

Fabricación propia

Una de las cuestiones más reseñables es que los sensores son de fabricación propia. Es decir, con la máxima de reducir los costes de producción, Arnaud se encarga de comprar los componentes y él mismo los fabrica. “El aparato está compuesto por un sensor de partículas (una pequeña máquina con un tubo que tiene un láser), otro de temperatura y humedad y una placa base con una tarjeta wifi. Después de unirlo y conectarlo, podemos comenzar a recolectar datos.

Por otra parte, desde la Asociación van a desarrollar talleres para enseñar a montar un sensor en casa. De esta forma, cualquier persona que tenga inquietud o desee disponer de uno en su domicilio, podrá hacerlo a bajo coste.

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