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Retrato del poeta y escritor Francisco de Quevedo y Villegas.
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Retrato del poeta y escritor Francisco de Quevedo y Villegas. (Foto: Juan van der Hamen )

Nace en Madrid el eterno enemigo de Góngora: Francisco de Quevedo

sábado 14 de septiembre de 2019, 09:00h

Francisco de Quevedo Villegas y Santibáñez Ceballos es uno de los madrileños ilustres que han nacido en la capital y han prosperado hasta conseguir ser conocidos en prácticamente todo el mundo.

Quevedo nació el 14 de septiembre de 1580 en Madrid y desde su infancia estuvo en contacto con el ambiente político y cortesano, ya que sus padres eran altos cargos de la Corte. Estudió en el colegio imperial de los Jesuitas, y se terminó de formar en las universidades de Alcalá y Valladolid.

Se doctoró en teología, comenzando a estrechar lazos con el Duque de Osuna. Esta amistad hizo que el escritor viajase a Sicilia como secretario de Estado, llegando a participar en diversos líos diplomáticos como agente secreto.

Con la caída del Duque de Osuna tras ser encarcelado, Quevedo tardó poco tiempo en reponerse y ganar la confianza del Conde-Duque de Olivares, que fue el que le distinguió con el título honorífico de secretario real.

Su afán de protestar le llevó a ser desterrado y encarcelado varias veces. Su destierro en 1628 al Convento de San Marcos se produjo al oponerse a la elección de Santa Teresa como patrona de España en vez de Santiago Apóstol.

Los problemas de corrupción en el entorno del Conde-Duque hicieron que este perdiese la confianza en Quevedo, que retornó al Convento de San Marcos donde permaneció cuatro años encarcelado.

Al salir de allí, con una salud muy frágil, decidió retirarse a Torre de Juan Abad, lugar del que poseía el título de ‘Señor’. El caballero de la Orden de Santiago falleció a los 64 años en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real).

Su faceta como escritor

Además de dedicarse a la política, por lo que es conocido Francisco de Quevedo es por su obra literaria. Se le distingue de otros por haber cultivado todos los géneros de su época en sus escritos.

La sátira, burla, desilusión y melancolía, el tiempo y la muerte son los hilos conductores de la mayoría de sus poemas, enmarcados en la época barroca.

Entre sus obras más importantes destacan Vida del Buscón, La hora de todos, Parnaso español o La cuna y la sepultura, entre otras. Se estima que su legado quedó plasmado en más de un millar de poemas, de los cuales no muchos se conservan.

El odio a Luis de Góngora

Otra de sus pasiones fue satirizar todo lo que su eterno rival, Luis de Góngora, escribía. Su enemistad comenzó a fraguarse en la época que vivió Quevedo en Valladolid, y no cesó nunca.

A él le dedicó estos versos: Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba, érase un peje espada muy barbado”.

Una de las anécdotas que deja esta rivalidad es la vez en la que el escritor madrileño compró la casa en el Barrio de las Letras en la que Góngora vivía alquilado para dejarle en la calle. Se dice que Quevedo incluso no llegó a hacer uso de ese inmueble; solo buscaba hacerle una jugarreta a su enemigo.

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