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TAL DÍA COMO HOY

Edificio donde estuvo la casa de Francisco de Quevedo en la calle de Lope de Vega.
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Edificio donde estuvo la casa de Francisco de Quevedo en la calle de Lope de Vega. (Foto: MDO)

El día en que Francisco de Quevedo 'desahució' a Góngora

miércoles 23 de agosto de 2017, 07:41h
Por las calles de Madrid han pasado numerosos artistas, escritores, pintores y poetas, pero pocos tan pintorescos como Francisco de Quevedo. El 23 de agosto de 1620, el poeta adquirió una casa al lado de la calle Lope de Vega con un objetivo: fastidiar a Luis de Góngora.

Nacido en Madrid en 1580, Francisco de Quevedo es uno de los artistas más importantes que ha dado la capital madrileña. El poeta, cercano a la gente, se ganó el cariño y la admiración de todos aquellos que le conocían y que frecuentaban los mismos lugares que el escritor.

Fue en la Universidad de Valladolid donde se ganó su fama como poeta y su enemistad con Luis de Góngora, al que dedicó uno de sus poemas satíricos: ‘A un hombre de gran nariz’. Viajó varias veces fuera de España, —y fue expulsado del país también— pero el 23 de agosto de 1620, Quevedo compró una casa en la calle del Niño, que hacía esquina con la calle Lope de Vega y se encontraba situada frente al convento de las Trinitarias, pagando por ella 40.000 reales.

La casa se situada en el actual barrio de las Letras, que en antaño fue el barrio bohemio de la ciudad, donde artistas de diferentes disciplinas vivían. La zona era lúdica y animada, con multitud de tabernas, fondas, casas de juego y prostíbulos. El poeta solía frecuentar estos lugares con asiduidad, por lo que esta casa se encontraba situada en el lugar perfecto para que disfrutase de su vida nocturna y lúdica.

Aunque Quevedo comprase la casa, se dice que nunca vivió en ella. ¿El motivo de la compra? Dejar a su enemigo Góngora en la calle. El cordobés, que definió la vivienda como “una casa del tamaño de un dedal y, en el precio, de plata, llevaba años viviendo de alquiler en aquel inmueble y se cree que Francisco de Quevedo la adquirió solo para echarle.

Hoy en día, en el lugar donde la casa se situaba, una placa recuerda que Quevedo vivió allí. La calle también cambió su nombre, pasando a ser calle Quevedo, ni rastro de mención a Góngora, al que no le quedó más remedio que resignarse y preparar la mudanza, con la pluma como único arma para vengarse de Francisco de Quevedo.

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