www.madridiario.es
El exterior de la estación de Gran Vía, horas antes de la inauguración oficial.
Ampliar
El exterior de la estación de Gran Vía, horas antes de la inauguración oficial. (Foto: Chema Barroso)

Más amplia y unida a Sol: así reabrirá la estación de Gran Vía con 825 días de demora

Próxima apertura: Gran Vía

jueves 15 de julio de 2021, 07:36h

El contador se pone a cero. Alcanzada la desorbitada cifra de 825 días de retraso en la reapertura de la estación de Metro de Gran Vía, este viernes dejan de registrarse las jornadas de demora para iniciarse otra cuenta: la de los viajeros que a partir de ahora harán uso de las remozadas instalaciones. Si en 2018 transitaban por sus andenes 44.000 usuarios a diario, la Comunidad de Madrid espera ahora ampliar esta cifra hasta los 66.000 tras sumar aquellos que recorrerán el nuevo túnel subterráneo que conectará con la parada de Cercanías de Sol. Hoy la inaugura de forma oficial Isabel Díaz Ayuso. Mañana la volverán a pisar los madrileños.

Las obras de este corredor, que discurre bajo la calle Montera, comenzarón en julio de 2018, en paralelo a la ampliación del vestíbulo de la propia estación de Gran Vía, que propició el cierre de la misma a mediados de agosto. El plazo de ejecución de los trabajos se fijó en nueve meses, por lo que el túnel debería haberse estrenado en mayo de 2019, justo a tiempo para las elecciones regionales y municipales que sentarían a la propia Ayuso y José Luis Martínez-Almeida en la Casa de Correos y en Cibeles.

El objetivo inicial era el de concentrar los trabajos en los meses previos a las Navidades de 2018, de forma que se redujese al mínimo la ocupación de la vía pública en Montera ante el incremento de visitantes. Pero los turistas navideños han convivido con la obra no un año sino tres. Por no hablar de los residentes. Ahora la vía se ha despejado, así como reasfaltado en los últimos meses.

Acceso al pasillo que conectará Cercanías Sol con la estación de Gran Vía.

El Gobierno regional desoyó a quienes advirtieron de la presencia bajo el asfalto del ascensor diseñado por Antonio Palacios para el estreno del suburbano en 2019. Apenas unos días después de que las máquinas comenzaran a picar, el 21 de agosto, apareció el elevador centenario, además de las escaleras originales de bajada alternativas. El hallazgo no solo motivó el atraso que la intervención arrastra hasta ahora, sino un sobrecoste de 3,5 millones también ocasionado por el riesgo de inundación detectado en el entorno que obligó a cambiar la maquinaria pesada prevista por otra más ligera.

Se desató entonces el baile de fechas para la reinauguración de la estación. En un principio se aplazó hasta después de los comicios, pero pronto se habló de que Gran Vía permanecería clausurada hasta finales de 2019. La Consejería de Transportes, dirigida en ese momento por Ángel Garrido, anunció poco después el fin de los trabajos para principios de 2020. No fue hasta mediados de julio de ese año cuando el Gobierno regional admitó la imposibilidad de reabrir antes de 2021. Finalmente, Ayuso comunicaba la fecha definitiva el pasado mes de junio: este 16 de julio. Más de 1.000 días después de que los trenes dejaran de hacer parada en la estación.

Pasarela peatonal entre Gran Vía y Sol. (Foto: Adif)

Accesibilidad total y vestíbulo más amplio

El Ejecutivo autonómico ha reconocido una inversión de 10,7 millones en la operación, la cual incluyó también el desamiantado de la infraestructura. La finalidad principal de la reforma era dotar a la estación de cuatro nuevos ascensores que unieran el vestíbulo con los andenes de las líneas 1 y 5, con el pasillo que conectará con Sol y con la calle. Asimismo, se han instalado seis tramos adicionales de escaleras mecánicas, que se suman a las nueve ya existentes. Una actuación enmarcada en el Plan de Accesibilidad 2015-2020 de la Comunidad, cofinanciado con fondos de la Unión Europea, por el que el Gobierno madrileño está implantando 84 ascensores en 33 estaciones.

Además, se ha ampliado la superficie de Gran Vía, pasando de los 908 metros cuadrados de superficie y los limitados pasillos a un espacio más diáfano de hasta 2.000 metros cuadrados. Se han colocado 14 nuevas máquinas de venta de títulos de transporte que permitirán el pago sin contacto y se han dispuesto 17 tornos de entrada repartidos en los dos vestíbulos, seis de ellos adaptados a personas con movilidad reducida. Para estos viajeros también se han previsto otras mejoras en las instalaciones. Las puertas contarán con apertura fácil, las escaleras fijas llevarán tiras antideslizantes, los pasamanos serán a doble altura y tendrán etiquetas en braille y habrá pavimento de tacto visual cerámico.

La terminal de Metro se distribuirá a través de un eje vertical de conexión de los distintos niveles. En el primero se ubicará el nuevo y ampliado vestíbulo, en el cual se podrá ver el mural cerámico llevado a cabo por el artista Miguel Durán-Loriga en los años 70, de 2,12 metros de alto y 6,48 de ancho. En el segundo se creará una suerte de museo con los restos arqueológicos encontrados en las excavaciones, como un antiguo escudo. Por último, en un tercer nivel se localizará el túnel que comunica con las líneas C3 y C5 de Cercanías Renfe en Sol.

Isabel Díaz Ayuso junto al mural de cerámico de Miguel Durán-Loriga de los años 70. (Foto: Comunidad de Madrid)

Dicha galería subterránea no se ha excavado de cero. De hecho, la práctica totalidad se construyó a la par que la actual estación de Sol. Su longitud aproximada es de 100 metros de longitud y 5,50 metros de ancho. Eso sí, apenas se había ejecutado la estructura. Por ello, Adif se ha encargado de los acabados para revestir el hormigón de las bóvedas con materiales antivandálicos. También han realizado las instalaciones necesarias para el uso del corredor, han montado el sistema de protección contra incendio y han instalado cuatro rampas mecánicas para salvar el desnivel de unos 12 metros entre ambas estaciones. Una nueva conexión que derivará en un ahorro de tiempo entre transbordos intermodales.

Recuperación del icónico templete

Gran Vía es una de las ocho estaciones que componían la primera línea abierta en Metro de Madrid en 1919 bajo el reinado de Alfonso XIII. Un año después, el reconocido arquitecto Antonio Palacios diseñó un imponente templete que cobijaría el ascensor por el que se accedía al interior, previo pago de cinco céntimos. Se mantuvo allí hasta 1970, año en el que se abrieron los pasos subterráneos de la recién creada Línea 5 del suburbano y se canceló el servicio de ascensor.

Marquesina que sale del nuevo templete, réplica del de Antonio Palacios de 1919.

El templete se desmontó y viajó cedido hasta Porriño, en Pontevedra, localidad natal de Palacios. El Ayuntamiento de este municipio gallego se negó de manera rotunda a devolverlo a Madrid y la Comunidad tuvo que encargar una réplica. Una pequeña empresa porriñesa que trabaja el granito de ese pueblo desde hace más de cuatro décadas ha sido la seleccionada para realizarla.

La piedra no varía respecto a la original, puesto que ha salido de la misma cantera de Porriño. La reproducción, además, sigue las mismas proporciones del proyecto modelo. Para que no se escapara ningún detalle, incluso se ha sobrevolado la pieza con un dron. Por su parte, la marquesina que nace en el templete se ha construido con acero y vidrio. Al ser traslúcida, dejará que la luz se cuele a través del hueco del ascensor. Dos leones flanquean la obra, que cambia por completo la imagen que hasta ahora teníamos de la Red de San Luis.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

4 comentarios