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Manifestación en defensa de la sanidad pública
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Manifestación en defensa de la sanidad pública (Foto: William Criollo)

El 'adiós a la pandemia', las huelgas y la Salud mental, claves del año sanitario

El año sanitario, en imágenes

Por MDO

El evento sanitario más importante del 2022 ha sido el ‘adiós’ que la mayoría de la sociedad le ha dado a la pandemia, después de dos años de tragedias y restricciones. Pero no ha sido el único acontecimiento reseñable. Durante unos meses, la amenaza de un nuevo virus, la viruela del mono, preocupó a los madrileños, una alerta que afortunadamente quedó en susto. Otro asunto que ha surgido con fuerza tras la pandemia ha sido la visibilización de la salud mental, agravada por dos años seguidos de crisis. Además, otra constante ha sido la crítica a la gestión del Gobierno regional de esta cartera por parte de diferentes sindicatos, en especial por el estado de la Atención Primaria, que ha derivado en una de las mayores huelgas de médicos vividas en la historia democrática de la Comunidad de Madrid.

Durante el primer trimestre del año, la incidencia de la Covid-19 daba sus últimos golpes. Las Navidades anteriores fueron perturbadas por la última variante y por la última gran ola importante, llegando a unos niveles preocupantes y que interrumpieron muchos encuentros familiares y sociales. A finales de enero, la curva comenzó a ser doblegada, tal y como anunció la ministra de Sanidad Carolina Darias. En aquellos meses comenzaron los primeros intentos serios para eliminar las restricciones que seguían en vigor y que tenían relación con los aislamientos de los contagiados o con el uso de la mascarilla.

En esta senda, la Comunidad de Madrid fue una de las regiones que más insistentemente pidió dejar atrás estas condiciones. Así, en marzo el Gobierno regional propuso oficialmente en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud la eliminación de los aislamientos para los casos asintomáticos y leves de COVID-19, así como la supresión del uso de las mascarillas en interiores, salvo en residencias, hospitales y transporte público, siempre que la evolución epidemiológica continuara con una tendencia favorable.

Mascarilla usada

Esta petición se convirtió en realidad a finales del mes de marzo, cuando el Ministerio de Sanidad y las comunidades decidieron recuperar el 100% de aforo en los eventos deportivos, tanto en exterior como en interior, al tiempo que se suprimieron las restricciones relacionadas con el consumo de alimentos y bebidas. Así, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) actualizó las medidas específicas frente a la COVID-19 para las competiciones deportivas de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, la Liga de la Asociación de Clubs de Baloncesto (ACB) y otros eventos deportivos. Tal y como figuraba en el acuerdo, que entró en vigor el 1 de abril, se renovó el aforo máximo de hasta el 100 por 100.

En relación al consumo de alimentos y bebidas se permitió tanto el consumo como la venta en recintos deportivos siempre que se garantizara también la sectorización de los puestos de venta en dichos recintos y que no se produjeran aglomeraciones. Además, se permitió el consumo de alimentos y bebidas, a través de un sistema itinerante o portado por ellos mismos, cuando el público permanezca en su asiento.

Tal y como apuntó la ministra de Sanidad, estos cambios vinieron de la mano de la favorable situación epidemiológica. En aquel momento y por primera vez desde que comenzó la pandemia, la incidencia acumulada en todo el país se mantuvo en fase de estabilización y que, tanto la ocupación de UCIs y de camas hospitalarias, se mantuvieron en nivel bajo con un 6 por ciento y un 3,7 por ciento respectivamente. Estas condiciones permitieron que los casos confirmados leves y asintomáticos no realizaran aislamiento y los contactos estrechos tampoco tuvieran que hacer cuarentena.

Sin embargo, y a pesar de que la constante durante 2022 ha sido el aplacamiento del virus, durante la última semana del año se han vuelto a disparar las alertas debido a diversos brotes registrados en la República Popular de China. El peligro que entraña la aparición de nuevos brotes en suelo europeo y español han obligado al Gobierno de España y al de la Comunidad de Madrid a tomar medidas preventivas. Por un lado, desde el Ministerio de Sanidad s eha dado la orden de realizar pruebas Covid a todas las personas que hayan estado en China durante las últimas semanas; por otro, el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso ha activado el protocolo anti-Covid.

Por orden del consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, la Dirección General de Salud Pública ha dado indicaciones a los hospitales de la región para que en las urgencias se haga PCR con secuenciación (no test de antígeno) ante casos con sintomatología sospechosa que hayan tenido estancia reciente en países asiáticos. En cuanto a las residencias de mayores, se mantienen las visitas para familiares como hasta ahora sin restricciones, la obligatoriedad en el uso de la mascarilla y se ha comunicado a todos los centros la exigencia de mantener el stock de batas, mascarillas y gel hidroalcohólico.

Además, las consejerías de Sanidad y Familia, Juventud y Política Social realizarán una campaña de captación activa en centros socio-sanitarios para vacunar a aquellos residentes, usuarios y trabajadores que no hayan recibido la cuarta dosis.Además, han pedido que todos los centros revisen sus planes de contingencia y que mantengan material de equipos de protección suficiente. En esta línea, las Unidades de Atención a Residencias (UAR) de Atención Primaria y los geriatras de enlace de los hospitales comprobarán el correcto funcionamiento de los circuitos en las residencias y la formación específica sobre prevención y control de infecciones.

Por otro lado, en el Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal se ha previsto un refuerzo de unas 400 camas en caso de necesidad sanitaria, en caso de que finalmente se genere un brote en tierras madrileñas.

Pústulas provocadas por la viruela del mono

La aparición de la viruela del mono

El 18 de mayo el Ministerio de Sanidad envió una alerta a las comunidades autónomas tras la detección de los primeros casos de la viruela del mono en España, una enfermedad endémica de África que en algunos casos puede ser mortal. La alerta se produjo después de que Portugal y Reino Unido confirmaran pocos días antes la existencia de varios casos.

En aquel momento el ministerio de Carolina Darias comenzó a trabajar en la recopilación de datos de esta enfermedad rara y en la alerta enviada a las comunidades para que estén al corriente y en caso de detectar algún caso, lo notificaran. Pasadas apenas dos semanas, solo en Madrid se registraban unos 47 casos confirmados de viruela del mono o viruela símica, tras las pruebas PCR realizadas por el laboratorio del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III.

El ISCIII, centro de referencia para este tipo de pruebas, empleaba métodos de detección molecular mediante PCR en tiempo real (tecnología múltiplex de amplio espectro), más secuenciación genética del fragmento amplificado para hacer confirmación al 100 por ciento. La PCR permitía un diagnóstico diferencial de la familia de orthopoxvirus (hay 4 tipos), y luego la secuenciación permite determinar si es o no viruela del mono.

La región se puso así a la cabeza en el número de contagios por 'monkeypox' en España y en Europa. La Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad continuó con las labores de vigilancia epidemiológica y trató de llegar al 'paciente cero' para la localización y control de de la transmisión. En el caso de la Comunidad de Madrid, todos los casos positivos son hombres jóvenes que han mantenido relaciones sexuales con otros hombres.

Según los primeros indicios, los casos de Madrid estuvieron relacionados con varias cadenas de transmisión, una de las cuales estaría relacionada con una sauna de la capital que ha sido cerrada de manera preventiva. Asimismo, la Comunidad continuó investigando si había casos relacionados con la celebración del Maspalomas Pride 2022, celebrado en Gran Canaria entre el 5 y el 15 de mayo, un evento multitudinario que durante su último fin de semana congregó a más de 80.0000 personas procedentes de varios países, entre ellos Reino Unido o Italia.

Desde mayo hasta octubre los casos registrados en Madrid fueron subiendo de manera paulatina aunque constante, llegando al pico de 2.484 personas infectadas en otoño. Durante esta escalada y ante la alarma social que causó esta enfermedad, se puso en marcha un protocolo de vacunación para prevenir nuevos contagios. Las autoridades sanitarias internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, declararon el brote como emergencia sanitaria internacional con el objetivo de concienciar a los gobiernos de todo el globo de la necesidad de actuar.

En esa misma línea, algunos ejecutivos locales optaron por la precaución y, bajo el paraguas de la experiencia acumulada tras la pandemia del coronavirus, tomaron medidas preventivas con mayor celeridad. Aún así, en España se registraron algunas muertes, siendo las primeras en Valencia y en Córdoba. Más allá de la prevención y siguiendo las recomendaciones de la comunidad científica para cercar el virus a nivel local, la Comunidad de Madrid puso en marcha una campaña de vacunación que en agosto ya había inmunizado a un total de 706 personas, entre contagiados y sospechosos de contagio.

Por fortuna, la curva de contagios nunca llegó a los niveles de la Covid-19 y pudo ser doblegada en el lapso de seis meses. De hecho, en La Comunidad de Madrid, el primer día que no se regitsraron nuevos casos desde la aparición del brote fue el cuatro de octubre, una fecha importante ya que supuso el principio del fin de la viruela símica en la región.

Reapertura de los SUAP, antesala de las protestas de sanitarios

Los servicios de urgencias extrahospitalarias fueron cerrados cuando comenzó la pandemia de la Covid-19. En marzo de 2020 el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso decidió clausurar unos 37 centros de esta índole, con la promesa de su reapertura en algún momento del futuro. La organización de su reapertura, que requería de la cobertura del personal médico y asistencial suficiente, fue durante el primer semestre del 2022 uno de los elementos clave en el sector sanitario y en las reivindicaciones de los profesionales.

En primer lugar, en junio, la Comunidad de Madrid anunció la reorganización de la atención de urgencia extrahospitalaria en la región. Algo que implicó que los 37 Servicios de Urgencias Médicas de Atención Primaria, conocidos como SUAP, que funcionaban en la región hasta el inicio de la pandemia, dejaran de existir bajo esa denominación. En su lugar se decidió que iban a abrir 17, con un nuevo nombre, el de Puntos de Atención Continuada. En concreto, 10 de ellos contarían con médicos y los otros siete solo con enfermería.

Carteles de protesta

La Consejería de Sanidad adoptó esa medida "en base a criterios asistenciales" teniendo en cuenta varios parámetros como actividad, geográficos, poblacionales y de ausencia de un hospital cercano. El objetivo final, indicaron desde el departamento que dirige Enrique Ruiz Escudero, era lograr que ningún madrileño estuviera “a más de 15 minutos” de distancia de un centro asistencial. Esta reordenación de los servicios se pondría en marcha después del verano, previsiblemente a partir del mes de septiembre, ya que la Consejería de Sanidad aseguró que quería respetar los tiempos de descanso vacacional de los profesionales del Summa 112 que atienden estos servicios.

Para la oposición política y para la mayoría de los sindicatos esta reorganización era un cierre encubierto de unos 30 centros SUAP, algo que calificaron como un nuevo intento de “desmantelamiento de la sanidad pública”. Sin embargo, y a pesar de todo, los planes del Ejecutivo sobre las urgencias extrahospitalarias cambiaron varias veces a partir de este anuncio del pasado mes de junio, planes que fueron alimentando el recelo y el resentimiento de los trabajadores sanitarios.

Así, debido a la presión interna y externa, la Comunidad de Madrid cambió de opinión y a finales de julio decidió que iba a reabrir los 37 Servicios de Urgencias Médicas de Atención Primaria (SUAP) por fases, comenzando por la apertura de 17 de ellos a partir del mes de octubre. Este fue el acuerdo alcanzado en ese momento por la Mesa Sectorial de Sanidad, que reúne a la Comunidad con las organizaciones sindicales CC.OO., UGT, CSIT Unión Profesional, Satse y Amyts.

Pero esta no fue la decisión final. Mientras se acercaba octubre, las protestas por la “reapertura en falso” fueron calando y provocaron más cambios en el Ejecutivo. El 27 de octubre, Isabel Díaz Ayuso anunció que se iban a unificar en un solo nombre los 40 Servicios de Atención Rural (SAR) y los 37 SUAP, que pasaban a ser denominados Centros de Salud 24 horas o Puntos de Atención Continuada (PAC). Así, surgió la cifra de los 77 centros que iban a ser atendidos por un régimen de turnos voluntarios, ya que la Consejería de Sanidad no contempló con antelación la contratación de nuevo personal.

Protesta de médicos de AP

"¿Cómo se puede hacer una programación con voluntarios? Si no hay personal voluntario que van a hacer, ¿cerrarlos y poner un cartel en la puerta diciendo que el dispositivo más cercano está en equis lugar o decir al usuario que se desplace al hospital más cercano para que le atiendan? En muchas poblaciones los actuales SAR suplen, con los medios que disponen, a las Urgencias hospitalarias que se encuentran lejos. ¿Qué pasará cuando se produzca una urgencia vital y el dispositivo esté cerrado por falta de voluntarios?", reflexionaban desde SATSE, el sindicato representativo de la Enfermería madrileña.

Por parte de AMYTS, sindicato médico mayoritario, entiendieron que este anuncio no suponía ningún cambio respecto a la postura de la Consejería en las últimas reuniones de la mesa sectorial. Para la secretaria general, Ángela Hernández, "siguen pretendiendo cubrir con el personal de los SAR el resto de dispositivos. Por muchas vueltas que den al mismo argumento no es lo mismo que estén atendidos por un médico que por tres. Esto es un menoscabo a la atención que van a recibir los pacientes madrileños". Con estos mimbres, comenzaron a gestarse las posteriores huelgas y protestas que perduran todavía.

Huelga de médicos de la Atención Primaria

El 21 de noviembre comenzó la huelga indefinida para un total de 4.240 médicos de Familia y 720 pediatras de Atención Primaria en la región, convocada por el sindicato Amyts. El objetivo del paro no era otro que denunciar la situación de sobrecarga que sufren los profesionales, reclamando así más tiempo para atender a cada paciente. La huelga arrancó después de que una reunión entre la Consejería de Sanidad y el comité de huelga de médicos y pediatras terminase sin acuerdo.

Entre otras cuestiones, el comité de huelga reclamaba una reducción de la agenda de estos profesionales para atender diariamente a un máximo de 31 pacientes, para permitir dedicar un mínimo de 10 minutos a cada uno de ellos, y de 21 para los pediatras, con un tiempo de dedicación de 15 minutos. Para conseguir esta reivindicación, la Consejería debía contratar a más personal, algo muy complicado teniendo en cuenta las condiciones laborales que ofrece el Sermas, en comparación con otras regiones españolas.

Manifestación de sanitarios

Desde la Consejería de Sanidad señalaron que en el último encuentro fallido previo a la huelga desde el Gobierno regional se mostraron con "la mano tendida para seguir con mejoras organizativas para los profesionales de Atención Primaria, unos avances que ya se vienen desarrollando en el Plan impulsado en 2021 con una dotación de 200 millones de euros". Además, recordaron que para el próximo año la Comunidad iba a dedicar 2.444 millones a Atención Primaria, 444 millones más que este año, un 22,2 por ciento más.

La huelga continuó hasta el pasado 22 de diciembre, cuando después de una reunión entre ambas partes se decidió implantar una tregua para dar tiempo a la reflexión sobre las últimas propuestas compartidas entre el comité de huelga y la Consejería de Sanidad. Una tregua que durará hasta el próximo 11 de enero, cuando se tomará la decisión de continuar con ella o desconvocarla del todo.

"Siempre nos dicen que hay que pasar por la Mesa Sectorial. Es verdad, pero lo que no se puede hacer es convertir la Mesa Sectorial en un parapeto detrás del que la Administración se esconda para no cumplir las cosas", censuró Ángela Hernández, quien recordó que son más de diez años "escuchando lo mismo" en Atención Primaria. Todo ello, en una situación "muy seria" con menos de 200 pediatras que antes de la pandemia de Covid-19, un 20 por ciento de consultas de especialista en Medicina de Familia y Comunitaria sin cubrir y el resto de compañeros atendiendo sus consultas sin apenas retribución. "Así no hay ningún incentivo para que la Administración cambie las cosas", recalcaron.

Un evento muy importante para entender estos sucesos fue la gran manifestación por la Sanidad pública que tuvo lugar en Madrid el pasado 13 de noviembre. Más de 200.000 madrileños, según las cifras oficiales aportadas por la Delegación de Gobierno, marcharon este domingo en cuatro columnas que han partido este mediodía, antes de lo previsto, desde diferentes puntos de la capital. Los convocantes, no obstante, cifraron en 670.000 los asistentes y han advertido que no dejarán que "se enfríe" la protesta en la calle con nuevas acciones si el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso no cambia de postura. En base a la gran afluencia de persona, los sindicatos de la Mesa Sectorial de Sanidad (CC.OO., UGT, CSIT Unión Profesional, Satse y Amyts) destacaron el éxito de la convocatoria. "No es algo que Ayuso pueda ignorar", aseveraron.

"Estamos absolutamente emocionados e impresionados. Esto es mucho más grande de lo que ninguno habíamos imaginado y está claro que la población está con la Sanidad de todos, que no van a aceptar un recorte en la calidad de la asistencia y eso implica no pasar por encima de los Servicios de Atención Rural (SAR) y el resto de urgencias de atención hospitalaria", destacó la secretaria general de Amyts, Ángela Hernández.

Manifestación en Madrid

Ginso Recurra y la Salud mental

La Asociación GINSO nace en 2001 con el objetivo de promover e impulsar la integración social creando oportunidades para menores y jóvenes. En este tiempo, la asociación ha atendido a más de 15.000 jóvenes en sus centros de internamiento de Menores Infractores y centros de medio abierto y de día, con el apoyo de un equipo especializado de más de 850 profesionales, convirtiéndolo en un referente a nivel nacional que colabora de forma habitual con distintas Administraciones Públicas. Desarrollamos programas innovadores de prevención e intervención desde la actividad de investigación y desarrollo de estudios, para ejercer una labor social de manera responsable y teniendo como primer criterio de actuación "el interés superior del menor".

En esta línea, la asociación ha inaugurado en el distrito de Retiro un nuevo Hospital de Día para atender las necesidades de salud mental de los jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y los 17 años. “Hoy se pone la primera piedra de este centro, que se dedicará a tratar a chicos y chicas que precisan un tratamiento más intensivo que el ambulatorio o bien porque tienen dificultades educativas, relacionales o, incluso, algún trastorno mental no muy grave”, explicó Javier Urra, director clínico de Recurra Ginso. Según sus palabras, este nuevo centro generará “sinergia” con el resto de recursos de la Asociación y mejorará así la atención de la salud mental, un fenómeno que preocupa a la sociedad y a las instituciones debido a su incidencia.

En la presentación también estuvo presente Celso Arango, asesor de Recurra Ginso y jefe de servicio de psiquiatría del niño en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Para él, este centro refuerza las herramientas para atender la salud mental, algo muy necesario ante las carencias del sistema público que sitúan a España en una posición retrasada con respecto a la media europea. En la UE, el baremo es de 18 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, una cifra que se reduce a 6 en nuestro país. Por otro lado, según Arango, la pandemia ha acrecentado la incidencia de la salud mental entre "un 20 y un 25 por ciento", algo que ha generado una situación insostenible por "la falta de recursos".

Plan de Salud Mental de la Comunidad de Madrid

En cuanto a la Administración regional, la Comunidad de Madrid renovó su estrategia de la Salud Mental y Adicciones aumentando su presupuesto hasta los 45 millones de euros, lo que permitió la incorporación de 370 nuevos profesionales y la extensión de la unidad de hospitalización domiciliaria para niños, un proyecto pionero que comenzó el pasado octubre.

Este plan de la Salud Mental tendrá una vigencia de dos años, hasta 2024. La principal novedad fue el aumento de recursos destinados, más del 85 por ciento del presupuesto destinado a reforzar la plantilla con casi 400 profesionales de los cuales 259 se han incorporado este mismo año. Además, se ha consolidado y se ha ampliado la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica Domiciliaria del Hospital Universitario Niño Jesús, que funciona desde octubre y que plantea una intervención para menores con trastornos psiquiátricos interdisciplinar, que permite a los usuarios no romper con sus vinculaciones sociales y familiares, evitando así la generación del estigma.

Otro ejemplo del compromiso de la Comunidad de Madrid con la Salud en general y la mental en particular tuvo lugar durante las Jornadas sobre el área que organizó Madridiario el pasado mes de mayo. Allí, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, aseguró que “la Sanidad del futuro requiere un sistema que refuerce la Salud Pública, que impulse la prevención en todas las etapas de la vida y que disponga de los recursos más innovadores”.

La vanguardia de la atención sanitaria discurre, en parte, por los beneficios generados por los avances tecnológicos y su inversión correspondiente, una realidad de la que el Servicio Madrileño de Salud es consciente. Según el consejero, la educación en la prevención es uno de los pilares de la estrategia de la Administración madrileña, algo que llevan a cabo mediante campañas de concienciación sobre hábitos de vida saludables como la alimentación, la práctica del deporte o el descanso apropiado. Sin embargo, en este punto el consejero ha insistido en que para conseguir que el conjunto de la sociedad interiorice este concepto es necesaria la implicación colectiva y no solo de los poderes públicos.