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Analía Gadé
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Analía Gadé (Foto: Antonio Castro)

Muere Analía Gadé: el Monumento

domingo 19 de mayo de 2019, 11:11h

Analía Gadé llegó a España en 1956 acompañada por su entonces marido, Juan Carlos Thorry, también actor.

Tenía veinticinco años y había debutado en 1950 tras ganar un concurso de belleza el año 1948. En el premio se incluía el rodaje de una película: “La serpiente de cascabel”.

El matrimonio de actores –que llegó con los hermanos Esteban y Teresa Serrador, tíos de Chicho Ibáñez, fue inmediatamente abducido por una pareja española: Arturo Serrano e Isabel Garcés. Ellos le facilitaron presentarse en su teatro Infanta Isabel, en el que debutaron el 11 de abril de 1956 con la comedia “La voz de la tórtola”.

Analía fue una mujer de belleza espectacular que encandiló a empresarios, directores y actores. Su relación más sonada fue con Fernando Fernán Gómez, con el que realizó también algunos de los trabajos escénicos y cinematográficos más interesantes de su carrera.

El primer contacto profesional entre ambos se produjo poco después de su llegada a España, al protagonizar, en 1956, el filme “Viaje de novios”, al que siguieron “Muchachas de azul” (1958), “Luna de verano” (1958) y “Ana dice sí” (1958). En octubre de 1958 se presentaron el teatro Beatriz con “La fierecilla domada”. Ella como primera actriz, él como primer actor y director. Después estrenaron “Con derecho a fantasma” e “Indiscreciones”. Unos años después obtuvieron un extraordinario éxito gracias a “Mayores con reparos” (1965), al que siguieron “Gravemente peligrosa” (1966) y “La pereza” (1968). En esa década ambos trabajaron también juntos para el cine. Fernando la dirigió en “Solo para hombres” (1960) y ”Mayores con reparos” (1966). Ambos fueron protagonistas de “La vil seducción” (1968). En 1970 Analía protagonizó una película que le valió de adjetivo como mujer: “El monumento”. Aún no había cumplido los esplendorosos cuarenta años y, con la censura al acecho, se convirtió en mito erótico antes del llamado “destape”. No puede decirse de su filmografía posterior que fuera especialmente atractiva. Salvo algunas excepciones –“La duda” (1972) y “Las largas vacaciones del 36” (1976)- fueron películas pseudo eróticas. Finalizada esa década se apartó del cine para dedicarse al teatro y la televisión, medio para el que protagonizó series como “Vida privada” (1987), “Una gloria nacional” (1993), “Compuesta y sin novio” (1994) y “Carmen y familia” (1996).

Alejada ya de su estereotipo de “monumento” empezó a asumir personajes dramáticos, tanto en cine como en el teatro y la televisión. Y en aquel intento de reorientar su carrera tuvo algún tropezón económico notable, como el montaje del monólogo “Emily” que le dirigió Narros el año 1983. No le trajo más que quebraderos de cabeza a pesar de ser un hermoso texto sobre la poetisa Emily Dickinson. Se repuso la actriz con una hermosa serie de televisión: “Fragmentos de interior” (1984).

El final del siglo XX, salvo algunos trabajos para la pequeña pantalla, no fue especialmente brillante para la actriz. En el teatro prácticamente estrenó solo comedias de Alonso Millán: “Revistas del corazón” (1985); “Damas, señoras, mujeres” (1987); “Cuéntalo tú, que tienes más gracia” (1989); ¡Anda mi madre! (1990); “Todo controlado” (1992); “Solo para parejas” (1993)… Títulos que no añadieron prestigio a su carrera pero que resultaron muy rentables económicamente. Debemos recordar su emocionante mano a mano con Alberto Closas en “Cartas de amor”, que el actor interpretó afectado ya por el cáncer.

El año 2001 estrenó el que sería su último trabajo teatral: “Dulce pájaro de juventud”. Pocos días antes del estreno sufrió un ictus, del que se recuperó rápidamente. Sin embargo tras las representaciones, y con el recuerdo de su afección, se le cerraron las puertas del trabajo. Y solo tenía entonces setenta años. Pidió actuar y nadie se lo ofreció. El año 2007 presentó mi libro sobre el teatro Infanta Isabel, el de su debut, y se lamentó públicamente de su olvido.

Pero tengo la sensación que Analía será más recordada por haber sido un monumento de mujer, un ser humano muy generoso, más que por el conjunto de sus interpretaciones para todos los medios.

Analía Gadé (María Esther Gorostiza) nació en Córdoba (Argentina) el 20 de octubre de 1931. Ha fallecido en Madrid el 18 de mayo de 2019.

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