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TAL DÍA COMO HOY

El vecino cementerio de la Almudena.
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El vecino cementerio de la Almudena. (Foto: Kike Rincón)

Un suicidio para estrenar el Cementerio Civil de Madrid

domingo 09 de septiembre de 2018, 09:00h
Con apenas 20 años, Maravilla Leal González rechazó la vida el 8 de septiembre de 1884 y la Iglesia católica hizo lo propio con su alma El descanso eterno no correspondía a los suicidas. Tampoco a los disidentes. Al menos hasta entonces. Intentó pasar de putillas por la tierra y bajo la misma constituye uno de los primeros símbolos de tolerancia. Junto a ella, en el Cementerio Civil de Madrid, duermen Pi i Margall, Pablo Iglesias o La Pasionaria.

Soplaban fuertes rachas de vientos anticlericales y el Ministerio de Gobernación proyectó la construcción de un cementerio civil en Madrid en marzo de 1982. Dos años después, el Ayuntamiento de la capital inauguraba la necrópolis del Este: un camposanto en el que no solo reposarían en paz los ateos o repudiados, sino también judíos y católicos -en los anexos Cementerio Hebreo y Cementerio de la Almudena-.

La sepultura de la joven Maravilla Leal González estrenó la parcela de 27.000 metros cuadrados que pronto comenzaría a llenar la disidencia social, política y religiosa del país. Epitafios comunistas, protestantes, socialistas o masones se inscribieron en unas lápidas que durante seis años tuvieron la misma consideración que las bendecidas por la Iglesia.

Y es que el advenimiento de la República en 1932 trajo consigo una ley que obligó a derribar el muro que separaba las tres necrópolis vecinas. No obstante, el franquismo volvería a hacer distinciones seis años después con la construcción de una nueva tapia.

Vecinos ilustres

Entre las tumbas no existe ningún resquicio angelical. El principal monumento del lugar, dedicado a los librepensadores, da la bienvenida a los visitantes. Se trata de la tumba de Antonio Rodríguez y García Vao, poeta y escritor que como reza la inscripción "batalló por la libertad del pensamiento y cayó bajo acero homicida".

No muy lejos del monolito se encuentran los panteones de ideologías rivales. Por un lado, los presidentes republicanos Pi i Margall, Nicolás Salmerón y Estanislao Figueras. Por otro, Pablo Iglesias, fundador del PSOE, y la dirigente comunista Dolores Ibárruri, La Pasionaria.

Repartidos por el camposanto, los también políticos Julián Besteiro y Francisco Largo Caballero, así como el maestro de la Generación del 98, Pío Baroja. También apellidos extranjeros, como los de los alemanes Loewe y Schindler, de las prestigiosas casas de moda y ascensores, respectivamente. Más reciente, el descanso para Marcelino Camacho, destacado sindicalista y fundador de Comisiones Obreras.

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