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Adelina Patti, diva de la ópera en el siglo XIX.
Adelina Patti, diva de la ópera en el siglo XIX. (Foto: Desconocido)

Castiza por casualidad: nace en Madrid la diva Adelina Patti

lunes 19 de febrero de 2018, 07:49h
La diva más brillante de la ópera del siglo XIX, Adelina Patti, nació en Madrid el 19 de febrero de 1843. Su madre, también soprano, se puso de parto durante una actuación en el Teatro del Circo. Siendo ya una celebridad, regresó a su ciudad natal para subirse al escenario del Teatro Real, desatando la locura en la reventa de entradas para sus obras.

Su madre, la también soprano Catalina Chiesa Barilli, interpretaba 'El barbero de Sevilla' en el Teatro del Circo cuando empezaron las contracciones. Soportó los dolores hasta el final de la actuación, con un desmayo entre bambalinas incluido.

Su familia funcionaba como una auténtica empresa ambulante, siendo tanto sus padres como sus siete hermanos cantantes destacados en los diferentes registros operísticos, quenue ninguno pudo hacerle sombra. Con tan solo tres años, se instaló en el Bronx neoyorkino y a los ocho protagonizó su primer recital en el Tripler's Hall de la Gran Manzana. Su carrera fue imparable desde esa fecha.

Tras subirse a los escenarios más cotizados de Londres o París, Adelina Patti regresaba a 'casa' en 1863 convertida en toda una diva. El Teatro Real vivía una crisis en la comunión con su público que solo una figura como la suya podía diluir. Así, los silbatos con los que los espectadores acudían desde hacía meses se cambiaron por un aplauso unánime tras la actuación de la soprano.

El periodista Emilio Gutiérrez Gamero definió el espectáculo de esta manera: "su voz argentina y pura, suave y dulcísima a la par que brillante, así como la facultad de hacer juegos inverosímiles en las notas más altas de su escala, sin fatigarse ni rozar una sola nota, todo ello produjo, primero, la extrañeza de lo inesperado grandioso, y después, el unánime y férvido aplauso”, tal como lo recoge la web del Real.

En 1980 volvió al Teatro Real con' La traviata', 'Il barbiere di Sivigia' y 'Lucia di Lammermoor', piezas en las que estuvo acompañada por tres tenores diferentes: Nicolini -su segundo marido-, Stagno y Gayarre. Si el precio de las entradas dos décadas antes se habían multiplicado por cuatro, verla actuar en esta ocasión alcanzó precios prohibitivos. Se generó una reventa de escándalo y hasta se colocaron sillas supletorias.

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