www.madridiario.es
La catástrofe del tercer depósito del Canal de Isabel II
Ampliar
(Foto: Kike Rincón)

La catástrofe del tercer depósito del Canal de Isabel II

jueves 08 de febrero de 2018, 07:58h

El parque construido sobre el tercer depósito del Canal de Isabel II, en la avenida de las Islas Filipinas, no ha dejado de ser noticia desde que se proyectó. Parece oportuno recordar la catástrofe que se produjo en este lugar el año 1905.

El 8 de abril de 1905, a la siete y cuarto de la mañana, se hundió una parte de las obras de construcción del tercer depósito del Canal. Trescientos obreros resultaron sepultados. La tragedia enmudeció a los madrileños. Realizado, semanas después, el balance de víctimas se contabilizaron treinta obreros fallecidos y cincuenta y cuatro gravemente lesionados. Casi todos ellos quedaron inútiles para el trabajo. El hecho de que el siniestro se cebara en la clase obrera provocó la indignación popular

La construcción de este tercer depósito, que solucionara problemas del suministro del Canal que se arrostraban desde su inauguración medio siglo antes, estuvo plaga de retrasos y polémicas. El 12 de julio de 1893 se publicó la primera Real Decreto para construir el tercer depósito, aunque quedaba en el aire cómo debería ser la cubierta de este. Hasta 1902 se adoptaron distintos acuerdos para realizar la gran obra, siempre pendientes de la cubierta.

El hormigón armado todavía no era, en 1905, un elemento de construcción universalmente implantado en nuestro país. Se debe al ingeniero José Eugenio Ribera Dutaste la introducción en España del hormigón al haber convertido, en 1898, en concesionario de una firma francesa que lo producía. La empresa de Ribera resultó seleccionada para realizar, finalmente, la cubierta del depósito a base de hormigón. El grave accidente de 1905 cuestionó la seguridad del nuevo elemento. Ribera se declaró único responsable y fue procesado junto al ingeniero del Canal, Carlos Santamaría y a Alfredo Álvarez Cascos. El proceso se alargó durante dos años y finalmente, en 1907, los tres acusados fueron absueltos.

El premio Nobel José Echegaray intervino como perito en su calidad de ingeniero. En la sentencia se achacó el accidente a fenómenos naturales extraordinarios, como las temperaturas inusitadamente altas que se habían registrado en la primera semana de abril. No faltaron, desde el primer momento del siniestro, las especulaciones sobre anomalías en el suministro de las materias primas que hubieran provocado deficiencias en la construcción. No se pudo probar ninguna corruptela en este capítulo.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.