El Ayuntamiento de Madrid ha descartado finalmente la instalación de taquillas inteligentes, conocidas como ‘lockers’, en el entorno de Cuatro Caminos, en el distrito de Tetuán, un proyecto piloto que se había planteado para facilitar la recogida de compras online y dar respuesta a un modelo de comercio de “protagonismo creciente”.
El anuncio lo ha realizado el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, durante la comisión del ramo, donde ha explicado que la iniciativa no se llevará a cabo tras las reuniones mantenidas con el distrito. “Yo creo que es una buena iniciativa pero, como consecuencia de las reuniones que se han mantenido con el distrito, no lo vamos a implantar en el distrito de Tetuán porque esto, simple y llanamente, se trataba de un estudio técnico”, ha señalado.
El proyecto había generado críticas por parte de Vox. El concejal Ignacio Ansaldo ha cuestionado la ocupación del espacio público por parte de este tipo de instalaciones, al considerar que supone “regalarle el espacio público a empresas privadas” y que puede afectar a la movilidad y la accesibilidad peatonal.
El edil también ha advertido de posibles efectos negativos en la logística urbana, como la concentración de repartos en determinadas zonas o el aumento de problemas de tráfico y de carga y descarga irregular. Además, ha alertado de una posible “desigualdad económica frente al comercio local” y de una implantación “desordenada y probablemente arbitraria”. Entre sus objeciones, ha llegado a mencionar riesgos de seguridad como vandalismo o robos, y ha planteado dudas sobre el control de los paquetes depositados.
Desde Vox, también se ha propuesto reforzar el papel del pequeño comercio como punto de recogida y ubicar estas taquillas en centros comerciales o grandes superficies, en lugar de la vía pública.
Carabante responde a las críticas
En respuesta, Carabante ha rechazado esas críticas y ha reprochado al concejal de Vox un discurso que ha calificado de “más propio de la izquierda más podemita de esta ciudad”, además de negar que se trate de una cesión del espacio público a grandes empresas.
El delegado ha explicado que el principal reto del proyecto estaba en la estandarización del sistema para que pudiera ser utilizado por distintos operadores, lo que ha calificado como una “taquilla agnóstica”, compatible con diferentes empresas logísticas.
Asimismo, ha defendido que este tipo de soluciones no perjudican al comercio de proximidad, ya que también pueden integrarse en su adaptación al comercio electrónico. En Madrid, ha recordado, se realizan alrededor de 45.000 operaciones diarias de carga y descarga, mientras que en una veintena de ‘lockers’ ya instalados en aparcamientos se gestionan unos 470.000 paquetes.
Según ha argumentado, estos sistemas permiten reducir desplazamientos y mejorar la eficiencia logística, evitando entregas fallidas y optimizando la distribución urbana de mercancías.