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Calle Juan Pérez Zúñiga en el Barrio de la Concepción en Madrid
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Calle Juan Pérez Zúñiga en el Barrio de la Concepción en Madrid (Foto: Google Maps)

El escritor que dejó instrucciones sobre su esquela

miércoles 18 de octubre de 2017, 07:50h
Juan Pérez Zúñiga fue uno de los escritores humorísticos más importantes del panorama literario español. Nacido en Madrid el 18 de octubre de 1860, la Guerra Civil se lo llevó por delante, no sin antes darle un último aliento para escribir su necrológica.

Escritor, periodista, humorista… Nadie sabía el 18 de octubre de 1860 que aquel niño que acababa de nacer en la calle Toledo, de nombre Juan, sería uno de los personajes del mundo de la literatura más conocidos. Juan Pérez Zúñiga fue uno de los periodistas que más humor aportó a sus escritos, que suman entre todos más de 100 lomos y aparece en más de 1.000 ocasiones en más de 40 cabeceras.

Esta forma de escribir empañó otras aptitudes como la música. Desde pequeño, Pérez Zúñiga estudió violín con su tío Juan Pérez Lanuza, concertino del Teatro Real. Su primer sueldo lo ganó con 17 años tocando en la iglesia de San Antonio, pero pronto se desvió hacia la ‘escritura festiva’. El humor marcó su obra, acompañándole en cada publicación en la que escribió y en cada novela que creó.

En 1880 comenzó como redactor en Madrid Cómico. Mientras, estrenó en el teatro Lara su primera obra ‘La manía de papá’ y se sacó el título de abogado. Después, entró en el Ministerio de Ultramar, institución que, tras su abolición en 1898 con la pérdida de colonias, le permitió volver a la escritura con la fundación del periódico El Domingo. Escribió más de mil publicaciones entre artículos, cuentos, crónicas, poesías y zarzuelas repartidos en diferentes publicaciones como ABC, Blanco y Negro, El Liberal, Heraldo de Madrid, Nuevo Mundo o La Esfera.

Crónica de una muerte anunciada

A pesar de su prolífica vida y su fama en el mundo de la literatura, Juan Pérez Zúñiga no sobrevivió a la Guerra Civil y murió de hambre el 5 de noviembre de 1938 con 78 años. El escritor, sabiendo que su fin estaba próximo, escribió una nota dos días antes de morir, que rezaba así: “Pensé morir algún día Partido por un camión O por una indigestión O por una pulmonía. Pero venir a quedar Convertido en un fiambre Por la metralla o el hambre ¡quién lo había de pensar!…”.

Además, dejó escrito el guion de su esquela, asegurándose así de que quedaba constancia de su huella en este mundo: «Cruz y nombre. Después: Escritor festivo. Publicista. Autor dramático. Abogado. Presidente de la Congregación de Autores de Ntra.Sra. de la Almudena. Jefe de Administración de Hacienda, jubilado con honores de Jefe Superior. Presidente de la Asociación de Cultura Musical y Vicepresidente de la de Escritores y Artistas. Condecorado con la Medalla de Oro del Trabajo».

La ciudad de Madrid le otorgó una calle en el Barrio de la Concepción, en Ciudad Lineal, como paralela de la calle Arturo Soria.

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